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cicloturismo

Ruta: descubriendo Cantabria

David de la Fuente, junto a nuestro compañero Joseba Beloki, nos descubre las mejores zonas para entrenar de Cantabria, un territorio que esconde dureza y rincones espectaculares.
Joseba Beloki -
Ruta: descubriendo Cantabria

Esta vez nos hemos desplazado hasta Cantabria, un territorio que atesora buena parte de la historia del ciclismo nacional. Competición, corredores, equipos… frentes diversos que han nutrido nuestro deporte con nombres como los Díaz Zabala, Gutiérrez, Aja, Linares, Cobo, y un largo etcétera. Para el papel de embajador de esta fuente de ciclistas hemos elegido a un ciclista correoso, majo, de equipo. David de la Fuente es sinónimo de trabajo, exigencia, profesionalidad, y quién mejor que él para desgranarnos por dentro una de sus rutas de entrenamiento preferidas. Nos citamos en Cabezón de la Sal, muy cerca de donde ahora mismo vive David.

El buen día que nos ha sorprendido tras unas jornadas lluviosas es perfecto y se presenta de lo más atractivo con las cimas nevadas de Picos de Europa saludando nuestra llegada. Nuestro punto de salida es el mismo de donde parten las pruebas de Los 10.000 del Soplao, marchas que seguro no os son desconocidas y que realmente merecen la pena en cualquiera de sus versiones, ya que se puede realizar en BTT, carretera e incluso carrera a pie. Emprendemos la marcha por la CA180 en dirección a Valle y nada más salir ya nos encontramos el primer cartel que nos anuncia dolor de piernas: “Carmona. Palombera. ABIERTOS”. Aún no he empezado a sudar y la presión ya me acompaña desde la cuneta, ya que, pese a ser día laboral, son numerosos los ciclistas con los que nos encontramos. Apenas 10 km de calentamiento hasta alcanzar Valle, donde un giro a la derecha marca el comienzo del primer punto caliente de la jornada.

David de la Fuente: Este es Carmona. ¿Lo conoces?

Joseba Beloki: Sí, sí. Por aquí he pasado tanto en carrera como entrenando cuando nos concentrábamos cerca de aquí.

David de la Fuente: Este puerto no tiene secretos, salvo su última parte. El resto es muy continuo. Es nuestro lugar de test. Subirlo a todo lo que das es lo que nos ha dicho siempre cuál es nuestra condición, nuestra verdadera referencia.

Como dice David, la primera parte es constante pero se agarra. Con todo, nos da tiempo a fijarnos en la zona del Puerto de Lunada, completamente nevada, a nuestra izquierda. Y es que Carmona es un puerto muy agradecido en lo que al escenario se refiere y si hablamos de la exigencia física, lo dicho, se agarra. Pasado el calentón la valoración es positiva. Han sido 5 km al 7% de pendiente media que han puesto a cada uno en nuestro sitio. Me he encontrado bien, pero es que David está como un tiro. Nos abrigamos, una foto rápida, que hace fresco aquí y sin perder tiempo descendemos dirección Carmona pueblo. Diez kilómetros de carretera buena y, a decir verdad, gracias al escaso tráfico, más tranquilos imposible. Seguimos camino hasta Puentenansa y casi a balón parado comienza Ozalba. Aquí la carretera ya es diferente, un poquito más estrecha y botosa. De todas formas, viendo el poco tráfico que hay, para rodar a gusto es una delicia. Lo de a gusto por decirlo de alguna manera, ya que el chivato del manillar marca un 7%, un dato que las piernas ya me estaban cantando antes.

Inicio: Cabezón de la Sal

Distancia: 111,3 km

Desnivel acumulado: 2.729 m

Altitud mínima: 21 m

Altitud máxima: 654 m

Puertos: Collada de Carmona, Collado de Ozalba, Collado de Hoz, Merodio y Cuevas del Soplao

DF: Son casi 6 km a un 6,5-7% más o menos. Este por suerte tiene una última parte algo más suave.

JB: Ya veo que tienes el territorio más que controlado.

DF: A mí entrenar me gusta y entrenar duro también. Aquí podemos decir que no tenemos grupeta. Nos juntamos de vez en cuando, pero en realidad no de manera continua. Durante años mi compañero de entreno fue Tino Zaballa. Él me enseñó que aquí había que entrenar mucho. Metíamos un montón de horas. Salidas de seis y siete horas era lo normal, unas dos veces a la semana. Ahora voy aprendiendo y con un grado que da la experiencia ya me ordeno de otra manera.

Ozalba va pasando y cada vez me suena más. Carmona sí lo recordaba, pero este creo que sólo lo he hecho en competición al revés. La mañana continúa fresca y la verdad que ver a David con culote corto me da una cosa... Mientras, vamos juntándonos con varios cicloturistas e incluso coincidimos con algún corredor en activo como Álvaro Trueba de la escuadra portuguesa Efapel.

DF: Otro que ha venido a hacer un test.

JB: ¿Tú estabas en ese equipo?

DF: Sí, hasta el año pasado. Ahora estoy en Tavira y muy contento. Un equipo serio y con calendario. Somos una plantilla en la que se mezcla gente experta con otros muy jóvenes. En total 12 ciclistas este último año con corredores como Nocentini o Sabido. Hemos sido cuatro españoles, tres de ellos cántabros y un gallego: Ezquerra, González, Brea y yo.

Entre charla y charla se nos ha pasado volando el final del ascenso y parte de la bajada. Aprovecho para fijarme un poco más en el entorno con la referencia de los Picos de Europa presente en todo momento. Cuanto más nos vamos acercando, más chulo está el paisaje. Pero andemos con cuidado, no vaya a ser que nos vayamos al suelo. Pasamos Quintanilla, donde damos prácticamente por finalizado el descenso al llegar a un puente estrecho sobre el río Lamasón tras el que giraremos a la izquierda para seguir por la carretera CA282. Si lo hubiéramos hecho a la derecha nos dirigiríamos directamente a la zona del Soplao, donde apareceremos en la parte final de esta ruta. Por Sobrelapeña pasamos a un ritmo de ‘inicio de puerto’, más pensando en lo que viene después que por tratarse de una zona especialmente dura. El puerto que arranca ahora ya me lo conozco, y seguro que vosotros también cuando os recuerde la que aquí se gestó. Lo voy a encarar con un poco más de intensidad. Tras aproximadamente tres kilómetros de rampas no muy duras, el terreno comienza a agarrarse poco a poco y nos vamos metiendo en porcentajes en los que las patas protestan. Y como para que no lo hagan. Son 4 km duritos con rampas máximas del 12%. Poco a poco y con cabeza negociamos la situación hasta llegar al último kilómetro, en el que pega algo de aire al abrirse y dejarnos con la baba colgando con el imponente paisaje. Al fondo vemos Fuente Dé, Picos de Europa, Potes. Rodeados de una nieve que contrasta con el culote corto de David, y eso que este es blanco. La paradita nos la hemos ganado y, a decir verdad, estoy algo mejor de lo que pensaba. 8 km de puerto a un 6,8% de pendiente media un tanto engañosa porque hay que tener en cuenta que los primeros tres y el último kilómetro son bastante más suaves que la zona central. Y ahora que estamos aquí arriba tranquilos y relajados, os comentaba antes que seguro que a muchos os sonaba esta subida.

Inicio Cabezón de la Sal

Distancia 111 km

Desnivel acumulado 1.695 km

Altitud mínima 52 m

Altitud máxima 1.255 m

Puertos Puerto de Palombera, Alto de San Cipriano

 

JB: David, cuéntanos qué pasó en este puerto en el 2012.

DF: Que reventó la Vuelta a España. Era la etapa que finalizaba en Fuente Dé. Iba una escapada por delante y parecía que todo iba a decidirse en la parte final. Purito defendía el maillot y en este puerto, Collado de la Hoz, fue donde atacó Alberto Contador a falta de 4 km para la cima, enlazando con la fuga y ganando la Vuelta 2012.

JB: Yo aún recuerdo cómo al llegar a los estudios centrales de EITB en Vitoria un técnico me comentó “La que está preparando Contador”. No sé si porque la etapa a priori no apuntaba a sorpresa o por la falta de tensión, el caso es que me costó reaccionar. Este puerto que hemos subido ahora lo conocía y ni por asomo daba para pensar que aquí se iba a cocer algo. El caso es que así ocurrió y desde luego que menudo espectáculo. Tras esta tercera dificultad nos volvemos a abrigar para bajar por la vertiente contraria.

JB: ¿Cómo es lo que viene ahora?

DF: Más sencillo. Bajamos al otro lado y después sólo nos falta una subida más.

JB: Vale, me quedo mucho más tranquilo. Descendemos rápido hacia el desfiladero de la Hermida. Un tramo de constante curveo de izquierda a derecha que en 8 km nos conduce directamente al fondo del desfiladero. Aquí tomamos la N621 que no dejaremos en, según dicen los carteles, 14 kilómetros que conducen hacia Panes, ya en la vecina Asturias. El terreno pica para abajo ya que vamos en dirección a la costa dejando a nuestras espaldas las imponentes montañas.

DF: Nosotros en muchas ocasiones lo que hacemos es llegar a la Hermida y volver por la misma carretera. Date cuenta de que entre una cosa y otra, con muy poco nos metemos un entreno intenso de más de 2.000 metros. Esta es una zona donde se puede hacer sin problemas el trabajo específico. Da para series de 15 a 20 minutos u otro tipo de trabajo, ya que los puertos son variados en longitud y porcentaje. Desde luego que el que nos quiera visitar tiene terreno de sobra para rodar y para disfrutar. En Panes abandonamos la carretera nacional y cogemos otra en dirección a Merodio. Estamos en un terreno con más poblaciones, por lo que lógicamente se nota algo más de tráfico. De todas formas, ¿quién ha puesto esto aquí? Es lo único que se me ocurre mientras encaramos un repecho de dos kilómetros con porcentajes duros de narices. Esto no me lo esperaba. Si sólo quedaba el Soplao. Podría ser puerto perfectamente, pasa del 10% en algunos tramos. Tras el inesperado calentón bajamos a Merodio.

JB: Aprovechando la coyuntura. Veo que sigues igual de motivado, correoso como solemos decir. Has pasado por diferentes fases. Has corrido el Tour y la Vuelta, ahora estás en Portugal. ¿Piensas en volver a un equipo WorldTour?

DB: Creo que es ya muy difícil. La verdad es que lo echo mucho de menos: correr el Tour y llevar el maillot de la montaña; disputar la Vuelta y también pelear esa clasificación; trabajar para que tus compañeros ganen cosas importantes. La verdad es que eso era otra cosa. Ahora estoy contento con lo que hago, pero es otra historia. He tenido nivel y me han quedado cosas por hacer. Me hubiera gustado mucho correr un Giro, ganar una etapa en la Vuelta o vencer una clasificación del maillot de puntos como mi referente Virenque. Pienso también que fui muy generoso y que tenía que haber mirado un poco más por mis intereses.

Llegamos a Cades y desde aquí comienza la subida a las Cuevas del Soplao, lugar en el que Rubén Plaza consiguió enfundarse el maillot de campeón de España en 2009. Recuerdo ver esta subida por la tele pero en bici es nueva para mí. Siempre hay una primera vez. Al alcanzar Rábago esto pica de verdad: 8-9%. La carretera es ancha y no tiene pinta de tener algún descansillo. Curvas amplias que permiten mantener constantemente la referencia visual. Aún me acuerdo del desenlace de aquel campeonato con Astarloza, Valverde, Tino… La verdad es que fue muy tenso. Son aproximadamente 4 km de constantes escalones, sobre todo en esta parte final. Hoy viento no pega pero de hacerlo, aquí se tiene que notar una barbaridad. La última parte es ya más tendida, no sólo fácil de hacer sino que también resulta más agradecida. Al fondo podemos ver la entrada al complejo de las cuevas. Tan cerca de casa y sin haber venido nunca a visitarlas, ¡ya tenemos delito! También es verdad que como espectador he estado por aquí en más de una ocasión a ver a mis amigos rodar en la marcha de BTT del Soplao. Súper recomendable, eso sí, con días como los de hoy. No dejamos pasar la ocasión de echarnos unas fotos. Vagonetas, raíles de tren, está chulo el sitio. Sin dormirnos, que tampoco es cuestión de quedarse frío y echar a perder esta próspera jornada, tiramos para abajo pasando por localidades como El Mazo o Requejo. Un descenso que hay que hacer con mucho tiento, con una primera parte con carretera muy ancha y cómoda y después un tramo más sinuoso en el que tenemos que estar atentos. En Requejo pasamos a rodar por la carretera nacional que nos llevará de vuelta hasta Cabezón para dar por finalizada esta intensa ruta con compañía de David de la Fuente.

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