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Cómo están cambiando los recorridos: (r)evolución

Más finales en cuesta, menos contrarrelojes, etapas de dos o tres horas... El diseño de las vueltas por etapas se ha alterado drásticamente en los últimos años. ¿Por qué?
Texto: Fran Reyes. Fotos: PhotoGomez Sport / PhotoBettini. -
Cómo están cambiando los recorridos: (r)evolución

Cuando le preguntamos por qué las carreras cambian el concepto y la estructura de su recorrido cada año, Matt White piensa un momento y asevera, lúcido: “Porque cambian los objetivos de organizadores”. El diagnóstico del director deportivo del Mitchelton-Scott concuerda con la explicación que ofrece Kiko García, director técnico de la Vuelta a España. “El ciclismo es ciclismo y necesitamos preservar su tradición. Pero, al mismo tiempo, debemos tener la mente abierta al gusto de los aficionados y adaptarnos a nuevas tendencias y formatos”.

Más crítico es Imanol Erviti, capitán de Movistar Team con 14 temporadas y 19 grandes vueltas en sus piernas. “Me da la impresión de que los recorridos se diseñan pensando en la audiencia y en la emoción”, asevera. “Yo, viviéndolo desde dentro, veo que se busca influir en las estrategias. Sin embargo, el ciclismo no es un juego que se pueda corregir modificando un parámetro. Los cambios que se practican desde fuera no se reflejan directamente en el desarrollo de las carreras porque en el pelotón tienen que surgir energías y tácticas como respuesta, y eso es incontrolable”.

Capitán de ruta. La voz de Imanol Erviti, el veterano gregario del Movistar Team, es una de las más respetadas del pelotón actual. Capitán de ruta. La voz de Imanol Erviti, el veterano gregario del Movistar Team, es una de las más respetadas del pelotón actual.

Ángel Casero, exciclista y organizador de la Volta a la Comunitat Valenciana, incide sobre una palabra que todos citan: “La clave es el equilibrio. Compensar todos los terrenos para que gane el mejor ciclista”.

MENOS CRONOS

En el aspecto del equilibrio, el mayor cambio perceptible en las rondas por etapas es la cantidad de contrarreloj. Si en los Tours de Armstrong y Ullrich se rozaban los 150 kilómetros entre cronos individuales y por equipos, la pasada edición de la gran ronda francesa sólo tuvo 37. “Son modas -considera Erviti-. Creo que colocar una contrarreloj significativa para poner patas arriba la general obliga a los escaladores a moverse desde lejos en la montaña. A menos que haya un líder como Froome que pueda meter dos minutos a sus rivales en una crono y matar la carrera.”.

Casero aporta el punto de vista de los organizadores. “Cada vez es más complicado organizar una contrarreloj porque supone mantener varias horas el tráfico de determinadas carreteras totalmente cerrado. Por eso, también, tenemos que hacerlas más cortas”.

Crono por equipos. Para Matt White, director del Mitchelton-Scott, debería ser obligatorio poner una CRE en cada gran vuelta. Crono por equipos. Para Matt White, director del Mitchelton-Scott, debería ser obligatorio poner una CRE en cada gran vuelta.

En todo caso, tanto Erviti como White coinciden en señalar cuánto aportaría tener más cronos por equipos como la que este año se celebrará en la tercera etapa del Tour de Francia. “Son un espectáculo bonito en televisión y entretenido para los espectadores, además de una demostración del poderío de un buen equipo”, comenta entusiasmado el técnico aussie. “Para nosotros es un día de gran tensión, pero para el aficionado es precioso: la técnica y el material son espectaculares”, corea el gregario navarro. “Debería ser obligatorio poner una CRE en cada gran vuelta”, propone White antes de reivindicar otro formato cada vez más en desuso: las cronoescaladas.

MÁS CUESTAS

Fue la gran novedad aportada por la Vuelta a España: más finales en alto aprovechando los repechos más empinados de cada pueblo de la península. “Hemos encontrado una identidad en este tipo de etapas”, afirma Kiko García. “En España no tenemos unos Alpes o unos Dolomitas, y por ello debemos buscar otras opciones y otro tipo de subidas”. Esta apuesta va en detrimento de las llegadas llanas y las etapas de media y alta montaña. “A la gente le gusta, y a los corredores parece que también por cuanto los mejores siguen viniendo aquí a competir”, finaliza el exciclista castellonense.

'Sprinters de los repechos'. Alejandro Valverde y Joaquim Rodríguez han dominado unos finales idóneos para sus características. 'Sprinters de los repechos'. Alejandro Valverde y Joaquim Rodríguez han dominado unos finales idóneos para sus características.

Ángel Casero confirma esta última percepción. “Es el espectáculo que le gusta a la mayoría del público ciclista español”. Sin embargo, admite que no es su resolución favorita. “Encuentro más espectáculo en un puerto de 12 kilómetros con unas rampas menores porque permite más alternativas y de todas maneras la victoria se define en el último kilómetro. Como ciclista, en cambio, preferiría repechos imposibles porque las diferencias son menores”.

Es en esto último que radica el quid de la cuestión según Erviti. “Esos finales no provocan diferencias que sentencien la carrera pero sí que examinan a los favoritos. Al proliferar se pierden las etapas de transición y los sprints, lo que significa menos oportunidades para ciclistas distintos. Se busca que las figuras se lleven el protagonismo porque es lo que atrae al público”, concluye.

White sí es partidario de esta tendencia. “Me gustan los finales en cuesta -se posiciona-. Aportan valor y son complementarios a las llegadas masivas. Además, está propiciando que gane protagonismo un nuevo género de ciclista ligero y explosivo, una especie de sprinter de los repechos”.

Ése es uno de los puntos más interesantes de la discusión. ¿Están evolucionando los ciclistas para adaptarse a los recorridos? “Claramente”, considera Erviti. “El ciclismo ha cambiado mucho desde el principio de siglo a este momento de los Purito o los Valverde. Los ciclistas incluso variamos los entrenamientos para adaptarnos a ese tipo de finales”. Casero coincide: “Los que más lucen ahora mismo son esos sprinters de los repechos. El resto de corredores siguen existiendo, pero disponen de menos terreno para destacar”.

ETAPAS EXPLOSIVAS

ASO ha experimentado en los últimos años tanto en Tour de Francia como en Vuelta a España con etapas de kilometraje menor, la mayoría de ellas de montaña. “Nos gustan las etapas cortas -confirma Kiko García-. Son jornadas nerviosas, imprevisibles, abiertas, difíciles de controlar para los equipos. Y los aficionados responden”.

Máxima intensidad. Jornadas muy cortas, como la del Angliru de la Vuelta que coronó a Alberto Contador, no dan lugar a tiempos muertos. Máxima intensidad. Jornadas muy cortas, como la del Angliru de la Vuelta que coronó a Alberto Contador, no dan lugar a tiempos muertos.

Espectáculos de dos o tres horas de duración en las que el aficionado no puede levantarse del sofá: lo más parecido que el ciclismo puede ofrecer a un partido de fútbol. 100 kilómetros duró la etapa de Foix en que se escaparon Contador y Landa durante el pasado Tour; 120 la del Angliru donde el pinteño vivió su cuento de hadas en la reciente Vuelta; 65 durará este verano la 17ª de la Grande Boucle con meta en el Col de Portet.

“Son muy exigentes para el ciclista y ofrecen mucho espectáculo: ponerlas con cuentagotas es lo acertado”, concede Erviti. “Como espectáculo, me gustan”, afirma Casero. “Las diferencias son las mismas si se disponen dificultades parecidas. Utilizas menos recursos como organizador y para el ciclista no resultan tan extenuantes”. Él no las propone en la Volta a la Comunitat Valenciana por una sencilla razón: “En febrero los ciclistas necesitan carreras con kilometraje largo para ganar forma física”.

La controversia radica en la naturaleza del ciclismo como deporte de resistencia. “En mi opinión, el fondo es parte del ADN del ciclismo. En el Mundial la carrera cambia a partir del kilómetro 230. El Tour varía mucho si la distancia media es 160 respeto a 190. Las etapas cortas alteran lo que siempre ha sido el ciclismo”, sirve Erviti. “La explosividad es una característica más que debe tener el ciclista”, resta White. “Hay carreras largas por naturaleza, como las clásicas, pero en las vueltas tienen cabida estas etapas cortas porque son entretenidas y abren la posibilidad de victoria a ciclistas diferentes”.

Cocinero antes que fraile. Ángel Casero, primero ciclista profesional y ahora organizador de la Volta a la Comunitat Valenciana, conoce el paño. Cocinero antes que fraile. Ángel Casero, primero ciclista profesional y ahora organizador de la Volta a la Comunitat Valenciana, conoce el paño.

MEDIA ROUBAIX EN PLENO TOUR

En los últimos años no sólo han evolucionado las altimetrías o los kilometrajes: también las superficies. El ciclismo de carretera ha ido un paso más allá del pavé de Flandes y Roubaix o los ribinoù de la Tro Bro Leon bretona para adentrarse en los caminos rurales de la CiCLE Classic británica o el sterrato de la Strade Bianche y el Giro d’Italia. La tendencia ha llegado hasta las pruebas amateur: la Vuelta a Navarra incluirá este año una encerrona en Sarriguren, como ya lo hizo en 2017 el Giro della Valle d’Aosta que disputan los mejores escaladores sub23 cada verano en los Alpes.

Caída en un tramo adoquinado de una pasada edición de la París-Roubaix. Caída en un tramo adoquinado de una pasada edición de la París-Roubaix.

Sin embargo, pocas incursiones suscitan tanta polémica como la novena etapa del próximo Tour de Francia, que se disputará el mismo domingo de la final del Mundial de fútbol y afrontará 15 sectores de pavés, muchos pertenecientes a la ruta de París-Roubaix, para sumar casi 22 km sobre adoquines. Con su caída y abandono en el mismo terreno hace sólo cuatro años en el recuerdo, Chris Froome reaccionó con prudencia: “Se puede perder la carrera allí”, afirmó en BBC Radio. Menos taimado fue Eusebio Unzué, mánager de Movistar Team: “No entiendo la decisión de incluir el pavés, es muy peligroso”, dijo en L’Équipe. “El ciclismo ya es un deporte arriesgado y en los adoquines esos riesgos se multiplican. Debería quedarse para las clásicas”.

El sentimiento de Matthew White es parecido. “Puede haber pavés en una gran vuelta: la cuestión es cuánto -analiza-. Correr media Roubaix en pleno Tour de Francia no es pertinente, porque genera muchísimo estrés y peligro para los corredores. Los equipos alinearemos a los mejores clasicómanos del mundo junto a escaladores de 55 kilos que no han probado el pavés en toda su trayectoria. Será peligroso”.

Nîmes. 'Grand Depart' francesa de la Vuelta 2017. Nîmes. 'Grand Depart' francesa de la Vuelta 2017.

¿Por qué esta decisión de ASO? “Seguramente busquen sorpresas -piensa Erviti-. Lo que no cuentan es que esas sorpresas pueden ser desagradables. Porque puede que la gente reclame pavés en las grandes vueltas, pero también se reclamaban leones en el circo romano”. El experto gregario navarro tiene clara la receta para esa jornada. “El mayor estrés será la primera entrada en el pavés. Lo difícil es pasar ese corte inicial porque todos estaremos intentando salvar a nuestros líderes y el estrés será brutal. Después de eso empezará una carrera dictada por las fuerzas que cada uno tenga”, prevé.

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