¿Cómo evitar los bajones en tu día clave?

Es muy gratificante cruzar la línea de llegada y ver que el sacrificio de un año ha merecido la pena y la recompensa por fin ha llegado. Sin embargo, en otras ocasiones sucede lo contrario. Veamos dos casos prácticos de objetivos incumplidos y sus causas.
Chema Arguedas | 21 / 07 / 2014 - 14:07
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No hace falta ganar, no hace falta llegar el primero. En alguna de las marchas cicloturistas más importantes de nuestro país, no es extraño ver llorar a alguien entre el tumulto ciclista y que ha entrado en el puesto tantos mil. Es la explosión alimentada por el cansancio acumulado del día, muchas emociones, por todo el trabajo que hay detrás, sacrificio, madrugones, discusiones con la familia porque no entienden el porqué de tantos pedales, etc. Digamos que esas lágrimas tienen su toque de romanticismo y la situación resulta entrañable.

Cosa bien distinta sería ver llorar a alguien que una vez cruzada la línea de llegada, y con los mismos sacrificios que el victorioso, se ha quedado lejos de conseguir su reto. Un reto que quizás daba por hecho y que tenía en las piernas, como se suele decir.
Pero cuando se ha hecho todo lo que se ha podido y determinados imponderables, como pueden ser una caída, condiciones meteorológicas adversas o una avería mecánica, es cuestión de tomárselo con filosofía. Pero... ¿y si eres el responsable de haberla pifiado?, ¿Y si creías que ibas por el buen camino cuando estabas totalmente equivocado?

Intentaremos analizar fallos que no deberían cometerse y que están detrás de esa tristeza interior por no haber podido alcanzar un reto. El inadecuado entrenamiento y unas inadecuadas pautas de nutrición suelen ser la causa. El pelotón cicloturista es muy numeroso y quizás puedas verte identificado con alguno de los siguientes casos o que al menos una parte de los mismos te resulte familiar.

CASOS REALES

En este artículo vamos a comentar dos casos reales. En el primero nos encontraremos a un cicloturista con un inadecuado entrenamiento y unas pautas nutricionales inadecuadas. A la hora de participar en marchas cicloturistas, intenta dar lo mejor de sí. La parada en los avituallamientos es una contrarreloj para intentar comer la mayor cantidad de comida en el menor tiempo posible y así no perder tiempo. El resultado es que en la mayoría de las marchas cicloturistas en las que participa acaba bastante perjudicado, con importantes bajones de rendimiento, calambres, en alguna ocasión vómitos, lo que le ocurrió la última vez en su prueba diana, terminando en una ambulancia con un gotero debido a que su glucosa en sangre estaba en 50 mg/dl.
Y en el segundo caso, un adecuado entrenamiento pero una errónea aplicación de las pautas de avituallamiento el día de la prueba en cuestión, que no le dejaron lucir el sacrificio realizado a lo largo de los meses anteriores.

Pasa a la siguiente página para leer el primero de estos casos.

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