¿Lo estoy haciendo bien? Interpreta tus pulsaciones

Siempre buscamos el máximo estado de forma. Pasas muchas horas sobre la bicicleta en las que te verás en la obligación de tener que interpretar sensaciones, pulsaciones y señales para saber si vas por el buen camino.
Chema Arguedas | 16 / 02 / 2015 - 14:02
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Se podría decir que saber interpretar es una de las asignaturas de saber entrenar. Pulsaciones que llevas como quieres, dolor de piernas inexistente, una rápida recuperación, bienestar emocional, facilidad para mover el desarrollo, etc. No será la primera vez que al final de un duro repecho, vas a meter plato y dices:

-¡Anda, si he subido a plato!

Verás qué poco tardan las expresiones:

¡Cómo vas, tío!, ¡Si ya se te ve lo fino que estás!, etc.

Hay sensaciones que vienen programadas con el entrenamiento. Estar sometido a un plan de entreno ya es una garantía a la hora de saber interpretar determinadas molestias, pseudobajones de rendimiento que están telegrafiados desde el primer momento que diseñas el plan y saber leerlos te dará una ventaja frente a los que van a su libre albedrío.

Momentos de la temporada o determinados microciclos en donde las sensaciones no son muy agradables, estás cansado, pero que posteriormente con un descanso adecuado se convertirán en todo lo contrario. Son instantes en los que hay que soportar esa carga porque nuestro organismo está en un proceso de adaptación al aumento de intensidad. Dale tiempo.

Sin embargo, puedes sentir esas mismas sensaciones y tu organismo te está pidiendo a gritos que te des la vuelta porque lo estás exprimiendo sin tener que hacerlo. Te has equivocado con la carga de entrenamiento, no has recuperado lo suficiente, y sin embargo quieres acabar a toda costa el entrenamiento cuando lo mejor sería dar media vuelta e irte a casa. Esto último sería entrenar.

Determinadas sensaciones se verán reflejadas en la frecuencia cardiaca y rápidamente sabrás si algo falla o no cuadra según lo establecido. En algún momento, y por más que lo intentas, no alcanzas el pulso marcado en tu entrenamiento; otras veces te extraña que lo llevas demasiado bajo a pesar de ir deprisa, o esprintas y te quedas muy lejos de unas máximas que hace tiempo que no ves, etc. ¿Qué es lo que me pasa hoy?, se pregunta más de uno.

FACTORES EXTERNOS

Lo primero que debes tener en cuenta es que la frecuencia cardiaca es una respuesta fisiológica que puede verse sometida a determinados factores, en muchos casos externos a la práctica del ejercicio, y de ello se puede derivar que las pulsaciones no se correspondan con lo que realmente son tus sensaciones sobre la bicicleta. Una temperatura ambiental demasiado elevada, demasiado baja, situación de estrés, mal descanso nocturno, un proceso infeccioso, unos depósitos de glucógeno vacíos el día posterior a un entrenamiento intensivo... Todo ello tendrá reflejo en tu frecuencia cardiaca.

O simplemente la respuesta cardiaca es la adecuada debido a unas adaptaciones en el organismo que son la consecuencia de un buen entrenamiento, y sin embargo, puedes llegar a creer que vas por mal camino. Por lo tanto, debes saber interpretar ciertas sensaciones. Y si además te encuentras bajo la tutela de un preparador, será muy importante que sepas transmitirle tus sensaciones.

Porque lo que es experiencia, te sobra. Al salir por la puerta de casa ya sabes si tienes buenas piernas. O por el contrario, si bajas en el ascensor y las pulsaciones las tienes por las nubes, algo pasa. Pero realmente será cuando abandones el abrigo de los edificios y empieces a situarte en tu zona, o comiencen los acelerones de la grupeta, cuando sabrás cómo te encuentras realmente.

Aunque dispongas de las nuevas tendencias de entrenamiento con los medidores de potencia, las pulsaciones son las mejores aliadas para saber interpretar si la cosa va por el buen camino o si te estás pasando de vueltas. Esto último sucede más a menudo de lo que os creéis. Una mañana que te despiertas algo cansado no te pones el potenciómetro en el pecho para poder interpretar, sino que será el pulsómetro el que te dará las pistas de por donde van tus males. Del mismo modo que si sales a rodar con un medidor de potencia, la respuesta cardiaca en los distintos momentos será una gran ayuda para seguir interpretando.

Dejando de lado cualquier test de campo, pruebas de esfuerzo y similares, en la siguiente página vamos a ver algunos datos sencillos que te pueden dar una idea de si vas o no por el buen camino, ya que si no te habías percatado hasta ahora... tu cuerpo habla.

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