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Prueba: Campagnolo Potenza

Analizamos el Potenza, un grupo asequible pero con una imagen y soluciones técnicas casi idénticas a las de sus hermanos mayores.
Juan Ocampo/Fotos: Álvaro Palomar -
Prueba: Campagnolo Potenza

Con los meses de verano a la vista nos ofrecieron la oportunidad de probar el Potenza, el último grupo en llegar al catálogo de la marca de Vicenza. En estos días solemos aprovechar para rodar por diferentes puntos de las carreteras españolas de tradición ciclista o lugares recónditos de poco renombre, y casi siempre con carreteras en malas condiciones, pero con un ambiente tal que logran que hasta la más sencilla ruta sea un placer. Carreteras ideales para probar el Potenza.

Con los meses venideros casi organizados y con menos hueco del deseado para este tipo de pruebas destinado a marchas o competiciones, montamos el grupo en un CAAD10 de Cannondale, y metimos todo en una furgoneta con destino al norte para sacar todo el jugo a este nuevo grupo. Navarra, País Vasco, Asturias, Cantabria, León, Zamora, Portugal... y, por supuesto, Ávila y Madrid, han sido los escenarios básicos en los que el Potenza nos ha permitido disfrutar de grandes momentos cicloturistas.

Efecto cascada

Es así como Campagnolo llama a la aplicación de las tecnologías más avanzas utilizadas en el Super Record a los grupos inferiores para garantizar un rendimiento de competición sea cual sea la gama del producto. Al ser el Potenza la última inclusión, es el que más se beneficia de ellas consiguiendo un gran funcionamiento y una estética acertada, casi idéntica a los grupos superiores.

Debido a este efecto, tanto desviador como cambio son, salvo por el material, iguales al Super Record asegurando un funcionamiento de gran calidad. El desviador cuenta con un brazo de palanca de grandes dimensiones y una amplia guía, lo que reduce la fuerza a aplicar para engranar el plato grande y que en este, con grandes cruces, no roce la cadena. El cambio trasero, construido en tecnopolímero y aluminio, cuenta con la tecnología Embrace, que permite que la roldana superior siga fielmente la curvatura del casete en su desplazamiento, consiguiendo que se sitúe más cerca de las coronas y con un mayor acoplamiento de la cadena sobre estas, además de un funcionamiento más preciso. Aunque nosotros hemos probado el modelo con caja corta, hay una opción de caja media para montar su nuevo cassette 11-32, una opción ideal para aquellos amantes de las grandes subidas.

En el resto de componentes sigue habiendo similitudes, la estética continua siendo casi idéntica, pero ya encontramos diferencias en el funcionamiento sin que este reduzca su calidad. Las manetas son las excelentes Ergopower, sinónimo de gran confort y control gracias a un diseño que permite un magnífico agarre y accionamiento en cualquier posición. La diferencia es el número de coronas a engranar por pulsación -hasta tres para subir y sólo una para bajar- y la adopción de un gatillo para bajar coronas más ergonómico, al estilo EPS, que hace aún más fácil su acceso. Como en modelos superiores, la bajada hacia el plato pequeño se realiza en dos pasos para evitar que la cadena se salga, y en esta posición se cuenta con posiciones intermedias para evitar roces de la cadena en coronas pequeñas. Las bielas, de aluminio hueco forjado, también son muy similares a grupos superiores en cuanto a su diseño, respetando el factor Q reducido para que las zapatillas no contacten con ellas. Sus cuatro brazos permiten albergar cualquier dentado en los platos gracias a su BCD -distancia entre tornillos de anclaje-. Las que hemos probado contaban con un eje de pedalier integrado Power-Torque, pero en 2018 contarán con el más que probado eje Ultra-Torque. Por último, los frenos, los ya conocidos Skeleton. Un diseño más que fiable y del que nadie podrá quejarse respecto a su potencia a pesar de no contar con rodamientos en su eje central, algo reservado a los dos modelos superiores, así como la posibilidad de elegir el trasero monopivote, algo que se abandona en el Potenza siendo ambos de doble pivote.

Campagnolo es Campagnolo

A pesar de todos los cambios introducidos en busca de una mayor suavidad de funcionamiento, el tacto típico de la marca Italiana sigue aún presente, algo que gustará a los fieles y que puede sorprender a los recién llegados. Sin embargo, este tacto firme en las manetas contrasta gratamente con la suave respuesta que se obtiene en otros componentes del grupo. A la hora de apretar las palancas de cambio para subir la cadena, la fuerza que debemos aplicar es mayor que en la de sus rivales Shimano y Sram, pero a pesar de ello el desplazamiento de la cadena es suave. Por el contrario, los gatillos de bajada, debido a su recorrido más corto y a su ergonomía, exigen menos fuerza resultando muy cómodos, llamando la atención lo rápido y contundente -sin ser brusca- de su respuesta. Como un tiro. Ideales para responder a ataques, sprints o engranar el plato pequeño ante un repecho inesperado.

El funcionamiento del desviador es impecable. Sin ayudas en los platos, la cadena sube cómodamente y sin titubeos al plato grande y la función de bajar la cadena en dos golpes nos ha supuesto una total ausencia de caídas de esta hacia el pedalier. Por otra parte, y a diferencia de la posición de plato pequeño que sí tiene, la ausencia de posiciones intermedias sobre el grande no ha conllevado problemas en cruces de cadena, aportando una total ausencia de roces o ruidos gracias al diseño de la caja y las grandes y precisas roldanas del cambio. Así, si eres de los que gustan mantener el plato grande, es un plus al asegurar un funcionamiento fiable en estas condiciones. La precisión del cambio a la hora de subir coronas rápidamente nos ha gustado menos y quizás sea este el único “pero” que le podemos sacar a un grupo que tiene entre sus orientaciones la competición, lugar de apreturas y prisas. A veces, cuando queríamos engranar rápidamente varias coronas de uno o dos golpes, el cambio se mostraba algo perezoso e impreciso subiendo más o menos coronas de las deseadas, puede que por no haber acertado en el número de clics, o tardando un poco y mostrándose dubitativo hasta que la cadena caía sobre la corona seleccionada. Sin embargo, con calma, y por muy fuerte que se presione sobre los pedales, engranar las coronas mayores se realiza de manera suave y precisa. El resto del grupo cumple con creces, siendo las manetas y los frenos lo que más satisfechos nos ha dejado.

Ahora que la competencia más directa tiende a reducir su tamaño, la ergonomía de las manetas Campagnolo se agradecen sobremanera. El apoyo de la mano es excelente, cómodo y con todo a mano. Su goma y su sistema antivibraciones Vari-Cushion tienen mucho que decir y consiguen que ni el sudor o el pésimo estado de las carreteras secundarias españolas se hagan notar con adormecimientos o resbalones. Desde cualquier posición se pueden accionar las manetas de cambio, agradeciéndose gratamente la adopción del gatillo bajo que logran un acceso muy cómodo y rápido, aunque es una pena que sólo baje de una en una corona. Además, apoyado en las gomas, posición habitual para rodar cómodamente, el acceso al freno es muy bueno gracias al diseño de sus palancas, pudiendo apretarlas con fuerza con una respuesta potente y controlada, algo que se agradece en el seno del pelotón. Parte de esta eficacia y eficiencia es también debida a la más que contrastada calidad de sus frenos, de doble pivote ambos, que con su tacto seco aportan una potencia tal que permiten utilizar un solo dedo para detener la bici y con total control gracias a su modularidad. Nos hemos podido enfrentar a las más reviradas y desconocidas bajadas del norte de España con la total seguridad de poder reaccionar ante imprevistos, ya fuera accionando suavemente el freno trasero para redondear una curva que se cierra súbitamente o para frenar de golpe ante una vaca asturiana, como nos ha pasado.

Por último, algo que como rodadores nos ha gustado mucho, la forma de la punta de las manetas que facilita agarrarlas firmemente para rodar en llano con los brazos a 90º sin que resulte cansado, ya que permiten una sujeción firme y un apoyo de la muñeca en la maneta y el antebrazo en la curva del manillar. Con ellas ya no es necesario rodar con los antebrazos en la cruz del manillar.

Fiabilidad

Obviamente, no sólo queríamos comprobar con esta prueba el funcionamiento del grupo, sino también su respuesta ante los kilómetros y ante condiciones adversas. Tras más de 7.000 km y sin más ajustes que los de la primera semana tras su montaje, que han consistido básicamente en tensar cables de cambio y reapretar el sistema Power-Torque de las bielas, el Potenza funciona como el primer día, superando además solventemente todas las pruebas a las que le hemos sometido para comprobar su respuesta. Aunque hemos utilizado un cambio de caja corta, que según Campagonolo no admite el 11-32, gran parte de los puertos los hemos subido con este desarrollo, siendo su funcionamiento más que correcto y sólo notando una mayor rumorosidad al engranar la corona grande.

Otra prueba de su buen hacer es el funcionamiento con el cable de cambio tensado o destensado en exceso. Así, si bien le costaba engranar la corona deseada, una vez hecho esta se mantenía estable independientemente de la presión sobre los pedales y a pesar del ruido que producía. Este aspecto adquiere gran importancia en la competición, donde cualquier enganchón o golpe puede dejarte el cambio en mal estado y fuera de carrera.

Lo que nos ha gustado menos del cambio son sus tornillos, algo endebles y con diferentes tipos de cabeza. Cierto es que permiten múltiples ajustes y hasta desmontar por completo el cambio para sustituir las piezas dañadas, pero requieren delicadeza, pues es muy fácil redondearlas, y llevar varias llaves diferentes para su posible ajuste en una salida.

Por último y para comprobar su funcionamiento ante situaciones de suciedad, nos hemos permitido el lujo de no engrasar ni limpiar los cambios ni la cadena durante más de treinta salidas sin que ello haya afectado a su funcionamiento, manteniéndose suave y con ausencia de ruidos. La fiabilidad de funcionamiento es algo de lo que presume Campagnolo en todos sus grupos, y tras esta prueba creemos que el Potenza responde con creces en este punto. Además, la posibilidad de cambiar en los diferentes componentes aquellas piezas que se desgasten sin necesidad de sustituirla por otra nueva, hace que aquello de “Campagnolo es para toda la vida” tenga mucho de cierto.

Desviador

Suavidad, ausencia de roces o ruidos por muy cruzada que lleves la cadena y ni una caída de esta hacia el pedalier en toda la prueba.

Cambio

Aunque sus tornillos nos han resultado algo frágiles y engorrosos, su funcionamiento ha sido estable y más suave de lo que su tacto puede indicar.

Frenos

Aunque los Skeleton son ya unos clásicos, su funcionamiento aún sigue estando a la vanguardia.

Manetas

La joya de la corona. Sin duda lo que más nos ha gustado del grupo por ergonomía y comodidad, lo que se traduce en un magnífico control de la bici y en la posibilidad de adoptar una cómoda posición para rodar a bloque.

Revolution 11+

Fue Campagnolo quien introdujo hace ya casi una década las once velocidades. Aunque no se presentaron en catálogo hasta 2009 en sus grupos Super Record, Record y Chorus, ya estaban presentes en 2008 en el pelotón profesional ganando el mundial de Varese de de la mano de Alessandro Ballan. En 2010 se incluyó en este grupo exclusivo de las once velocidades al Athena, en lo que se denominó Revolution 11. En 2015 con el Revolution 11+ se introdujeron en estos grupos una serie de novedades que aumentaban las prestaciones, como un rediseño del desviador y del cambio para lograr un movimiento más suave o bielas de cuatro brazos. Hasta entonces no había rastro del Potenza, que apareció en 2017 sustituyendo al Athena e instalándose como el tope de gama de aluminio con el propósito de competir con el grupo más directo de la competencia, el Shimano Ultegra.

Veredicto

Campagnolo es pasión, por lo que muchos de sus potenciales compradores lo adquirirán por esta razón más que por otra sin que ello suponga renunciar a calidad o prestaciones, porque el Potenza responde con creces a sus expectativas: un grupo con una estética y un rendimiento de alta gama a un precio bastante competitivo. El contar con la tecnología que se aplica a los grupos superiores le aporta un funcionamiento tal que no parece  que estemos hablando del tercer escalón de la marca italiana. El único pequeño “pero” que le podemos poner es el funcionamiento del cambio cuando subimos varias coronas a la vez. Respecto a su tacto, este es marca de la casa y no podemos clasificarlo como algo negativo, pues lo que a unos les puede parecer raro es lo que otros pueden ir buscando. Por lo demás, no creemos que nadie le pueda poner pegas, siendo lo que le diferencia de la competencia y le hace especial, su posibilidad de desmontar prácticamente todas las piezas para su reparación, una imagen que combina como sólo los italianos saben hacer ese sabor añejo y clásico con un estilo moderno y esbelto, y la ergonomía de sus manetas. Sin duda, si quieres un grupo fiable, con un buen funcionamiento y huyes de los diseños vanguardistas, esta puede ser tu elección.

La competencia

En esta gama de precios, los rivales más directos en cuanto a grupos mecánicos son Shimano Ultegra y Sram Force. Decantarse por uno o por otro va a depender más del gusto que de otros aspectos, pues su rendimiento es similar. Las grandes diferencias las encontramos en las manetas y su manera de actuar, así como en el tacto. El Force comparte con el modelo superior el accionamiento Double Tap, mediante el cual una única palanca sirve para subir o bajar, y posee la tecnología ZeroLoss que reduce el recorrido muerto de la palanca. Su tacto es muy directo y los cambios definidos. Por su parte el Ultegra posee una maneta con una estética y funcionamiento prácticamente idénticos al Dura-Ace, y como este, su accionamiento es muy suave y preciso, marca de la casa. Los tres grupos cuentan con dos opciones de caja de cambio, corta y media, o WiFli en Sram, utilizándose esta última para el 11-32 disponible en las tres marcas, aunque sólo el Force posee como opción el 11-36. En bielas los tres grupos tienen unanimidad de BCD pudiendo montar cualquier combinación de plato y poseyendo los tres opciones similares: 34-50, 36-52 y 39-53, aunque el Force y el Ultegra también cuentan con una opción de 36-46. Y en cuanto a frenos, Shimano y Campagnolo cuentan con frenos Direct Mount y Sram con versión hidráulica a la llanta. Finalmente, la estética y la construcción, donde es el Potenza el que posee un estilo más clásico y el Force el único que cuenta con carbono, resultando el más ligero pero a la vez el más caro. Cada uno tiene sus puntos fuertes, que en el caso del Potenza son los indicados en el Veredicto, por lo que al final la elección de uno u otro dependerá más del corazón y, en cuestión de bicis, este siempre acierta.

Los números no mienten

Puede que al grupo que más le ponga contra las cuerdas sea el hermano mayor, el Chorus, con el que tiene mucho en común pero a un precio mucho menor.

  CAMPAGNOLO POTENZA CAMPAGNOLO CHORUS SHIMANO ULTEGRA SRAM FORCE
  Precio (€) Peso (g) Precio (€) Peso (g.) Precio (€) Peso (g) Precio (€) Peso (g)
Manetas 179,98 372 317,98 350 300,2 440 395 307
Frenos 59,99 319 116,67 302 125,91 360 143 280
Desviador 67,49 94 100,72 76 47,29 92 53 79
Bielas 254,97 * 801* 475,56* 686* 237,63** 674** 287-326 715***
Cambio (Caja corta) 149,98 206 244,06 183 78,45 200 99 178
Casete (11-25) 149,98 251 168,14 247 70,09 232 104-115 231
Cadena 37,5 256 47,83 259 24,5 264 48 256
TOTAL 899,89 2.299 1470,96 2.103 883,89 2262 1129-1179 2046

* Ultra-Torque 50-34. ** 50-34. *** 53-39

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