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Chris Juul-Jensen, El Joker del Mitchelton-Scott

El Blog de Rafa Simón
Rafa Simón/Fotos: Bettiniphoto.net -
Chris Juul-Jensen, El Joker del Mitchelton-Scott

La pintura está demasiado cerca del pie de Chris, que, ajeno al desastre que se avecina, no para de gesticular. Malene se lleva las manos a la cabeza. “¡Chris, cuidado, el bote!”, grita con desesperación. Demasiado tarde. Un chorro blanco, espeso, acaba de iniciar, entre periódicos, un pequeño caudal que amenaza con desembocar en un mar de baldosas. Malene, maldice: “Du er  en Klodset! (eres un torpe!)”, vocifera en un danés que, en su boca, aún sonaría dulce. Luego ríe. Ver a Chris con un pie pintado de blanco le hace gracia. Y él sabe engatusarla poniendo caras.

Quizás ha sido mucho castigo obligarle a pintar la cocina. Su chico aún no se ha recuperado del largo entrenamiento de la mañana. Su cara aún está enrojecida. Copenhague  está congelada. El viento le ha ido rasgado la cara toda la mañana. “Ya verás cariño, esto va a ser mejor entrenamiento que los adoquines que tuviste que atravesar en Bélgica la semana pasada en tus carreras”, bromea Malene.

Chris es un hombre adaptado a todo. Disfruta con el ciclismo. En diferentes escenarios. Es uno de los “hombres duros del pelotón”. Quiso serlo desde siempre. Para seguir los pasos de su referente,  Kasper Klostegaard. Un tipo de confianza para Bjarne Riijs. Sin apenas triunfos era respetado en el pelotón. Pero, para llegar a conversar con él, tuvo que trabajar duro.

El camino, se lo marcaron dos personas. El primero fue Michael Skelde. Ex profesional y director del Glud og Mardstrad. Un equipo impronunciable pero vivero de grandes ciclistas amateur en su país. Michael le enseño a entender el ciclismo. A entregarse al sufrimiento por un compañero que quizás, no le recompensaría con una victoria. A saber apreciar el trabajo de un auxiliar. Le explicó que, ser leal, le valdría siempre, y que, al margen de los caprichos por tener una bici mejor o peor estaba la implicación por un objetivo, por una carrera. Y que habría veces en que, una sola, justificaría todo un año de sacrificios.

Su otro apoyo fue Morten Bennekou. Durante nueve años, el ahora director del Sunweb, calibró sus progresos con la selección danesa sub23. Le ofreció un plan de desarrollo personal apoyado por un país que siempre ha sido amable con el ciclismo. Que no se olvida de sus jóvenes talentos.

Fueron justamente ellos, Morten y Michael, quienes le presentaron a Bjarne Riijs. En ese momento, a Chris se le borró la sonrisa de la cara. Las ganas de hacer bromas. Riijs le miró a los ojos. Le escrutó de arriba abajo. “Me han dicho que quieres ser como Kasper Klostegaard. Gánatelo cada día”. Chris quiso responder. Decir que lo intentaría. Pero el Mánager del Saxo Bank no había terminado. Golpeó un par de veces con el dedo índice en su vientre. “Tendrás que bajar cinco kilos”, zanjó.

Al recordarlo, Malene bromea con él. “¿Chris, creo que te lo ha dicho más veces, no?”, ríe. Chris asiente avergonzado. Aunque posteriormente, descubrió que Riijs utilizaba esa treta con todos los corredores. Para motivarles. Chris no defraudó. Tras debutar a prueba en 2011 firmo su primer contrato como profesional en 2012 con el Saxo Bank.

Pudo por fin, hablar de tú a tú con Klostegaard. Aprender de grandes hombres como Michael Rogers o Roman Kreuziguer. Dar juego a sus bromas con Peter Sagan y, sobre todo, disfrutar del placer de trabajar para un gran líder.

“Toma, para ti. Te agradezco mucho todo lo que me has apoyado”, le dijo un día Alberto. Le regaló una de las “maglia rossa” que portó durante el Giro que Chris, junto al resto de compañeros del equipo, le ayudó a ganar en 2015. Lo tiene, pese a las continuas quejas de Malene, abrumada con tanto “telar”, enmarcado en una de las paredes estrellas de su habitación. Porque ese maillot daba sentido a su trabajo. Como también se lo dio, semanas después, el título de campeón danés contra el crono, aunque esté, tenía un significado diferente. Sirvió para que, su suegro, orgulloso de verlo vencer en Ronde, su localidad, reconociera que, quizás, al fin y al cabo, Malene había acertado eligiéndolo a él. Su suegra, en cambio, más discreta, le hizo unos Brownies.

La guinda vendría después, con la consecución del Tour de Dinamarca. Su mejor triunfo, aunque, como le recuerda Malene, para hacerle rabiar, quizás lo es porque ya no tiene más.

Ganar no es importante para Chris. Lo supo definitivamente cuando, tras militar en el Saxo Bank, fichó por el Orica Australiano (ahora Mitchelton-Scott). Con la escuadra “Aussie” se siente realizado. Las bromas son constantes en un equipo que sabe combinar perfectamente situaciones humorísticas grabadas en mil y un vídeos con el trabajo duro. Con ellos, con sus múltiples muecas y parodias, Chris se convirtió en “El Joker”, apodo con el que le bautizó Dan Jones, el creador de los originales vídeos del equipo.

Pero con ellos también ha confirmado su progresión en la montaña. En el pasado Giro trabajó duro en los Dolomitas hasta dejar el grupo de favoritos en apenas un puñado de hombres en favor de Adam Yates. Se siente orgulloso de él, y de su hermano gemelo Simon. Y del pequeño colombiano. Esteban Chaves. Admira como, a pesar de su juventud, saben gestionar la presión en las grandes vueltas.

Ellos, en cambio, valoran su esfuerzo, sus bromas. La perfecta combinación que ofrece, por un lado, como gestador de buen ambiente y, por otro, con el sacrificio que se le pide a un trabajador nato.

Carlos Verona, en cambio, no lo tiene tan claro. Su habitual compañero de habitación en las concentraciones le está robando el protagonismo en sus propios “Verona ´Vlogs´”. Su simpatía chapurreada en un español de “guiri” gana enteros cada día entre los seguidores del escurialense. De hecho, Chris se está “españolizando”. En todos sus viajes, lleva su propio set de cafetería. Se está enamorando de España. En la pasada Vuelta siempre tuvo tiempo de echar una ojeada a cada paisaje trazado a mil por hora. El pasado training Camp del equipo recorrido entre Barcelona y Almería le acabó de atrapar.

Aunque, su paisaje preferido, el de Cantabria, se lo reserva a Malene. Quiere llevarla allí. Cuando acabe la temporada. Todavía falta. Lo más cercano es la Paris Niza. Se intuye fría. Ventosa. Nada que no le haya ofrecido ya su gélida Dinamarca. El valor añadido se lo ha trabajado en la cocina de su casa. Pintándola. Multifunciones para Chris Juul-Jensen. El “Joker” del Mitchelton-Scott.

Rafa Simón

@Rafatxus

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