Publicidad

INFORME: Los problemas del sillín en largas distancias

Al igual que sucede con las zapatillas, no existe un modelo universal en el que se pueda confiar de manera ciega: cada uno necesitamos el que mejor se adapte a nuestra anatomía, pero aún hay más detalles a tener en cuenta.
Pablo Bueno con el asesoramiento de R. Arranz, fisioterapeuta -
INFORME: Los problemas del sillín en largas distancias

Tras haber realizado una docena de Quebrantahuesos, la Barcelona-Andorra-Barcelona, un montón de etapas por los Alpes, la travesía de los Apalaches… presumía de tener controlada la elección del sillín de la bicicleta y me mostraba muy optimista frente a muchos de mis amigos que habían tenido problemas en la entrepierna, más o menos graves, al rebasar las 3 ó 4 horas de ruta. Hasta que empecé a participar en la Vuelta a Maspalomas, y descubrir que el tercer día ya tenía irritaciones producidas por el sillín y en la séptima jornada pedalear sentado era casi un suplicio. Hablé con expertos en brevets (ciclo-maratones), con varios profesionales del pelotón, con médicos, fisioterapeutas… Siempre llegaba a la misma conclusión: salvo que seas un profesional de los pedales y tengas una muy buena adaptación al sillín, terminarás padeciendo algún problema.

¿El sillín perfecto?

Como puedes imaginar no existe y, dependiendo de la calidad de los materiales pero, sobre todo, del diseño, conseguirás que se adapte en mayor o menor grado a tu anatomía. La marca y modelo que pueda venirle bien a una persona, no tiene porqué servirle al resto ya que, además de variar nuestras medidas antropométricas, también hay que tener en cuenta factores como el peso o la resistencia de nuestra piel a la abrasión. Pero sí hay algunas normas que podríamos catalogar como de generalistas:

  • -Con el uso, la mayoría de los sillines sufren ligeras deformaciones en la estructura que mejoran su adaptabilidad.
  • -El apoyo principal se produce sobre los huesos isquiones de la pélvis, gracias a la calidad del almohadillado aumenta la superficie de contacto entre nuestro periné y el sillín, pero un almohadillado excesivo incrementa el rozamiento y puede ser el causante de irritaciones prematuras.
  • -Los modelos aparentemente "cómodos" (muy acolchados, con muelles…) no siempre son los mejores y, además, producen una dispersión de la energía producida durante el pedaleo.

Tras haber realizado una docena de Quebrantahuesos, la Barcelona-Andorra-Barcelona, un montón de etapas por los Alpes, la travesía de los Apalaches… presumía de tener controlada la elección del sillín de la bicicleta y me mostraba muy optimista frente a muchos de mis amigos que habían tenido problemas en la entrepierna, más o menos graves, al rebasar las 3 ó 4 horas de ruta. Hasta que empecé a participar en la Vuelta a Maspalomas, y descubrir que el tercer día ya tenía irritaciones producidas por el sillín y en la séptima jornada pedalear sentado era casi un suplicio. Hablé con expertos en brevets (ciclo-maratones), con varios profesionales del pelotón, con médicos, fisioterapeutas… Siempre llegaba a la misma conclusión: salvo que seas un profesional de los pedales y tengas una muy buena adaptación al sillín, terminarás padeciendo algún problema.

¿El sillín perfecto?

Como puedes imaginar no existe y, dependiendo de la calidad de los materiales pero, sobre todo, del diseño, conseguirás que se adapte en mayor o menor grado a tu anatomía. La marca y modelo que pueda venirle bien a una persona, no tiene porqué servirle al resto ya que, además de variar nuestras medidas antropométricas, también hay que tener en cuenta factores como el peso o la resistencia de nuestra piel a la abrasión. Pero sí hay algunas normas que podríamos catalogar como de generalistas:

  • -Con el uso, la mayoría de los sillines sufren ligeras deformaciones en la estructura que mejoran su adaptabilidad.
  • -El apoyo principal se produce sobre los huesos isquiones de la pélvis, gracias a la calidad del almohadillado aumenta la superficie de contacto entre nuestro periné y el sillín, pero un almohadillado excesivo incrementa el rozamiento y puede ser el causante de irritaciones prematuras.
  • -Los modelos aparentemente "cómodos" (muy acolchados, con muelles…) no siempre son los mejores y, además, producen una dispersión de la energía producida durante el pedaleo.
Publicidad
  • -La badana del culote puede puede suponer el 50% del éxito o fracaso de un sillín: no hay que escatimar en su elección.
  • -Los sillines también caducan: hay que vigilar que los railes no estén deformados o que la parte inferior de la carcasa principal no presente holgura excesiva de los materiales (poliester, carbono…) o pequeñas grietas o fisuras.

Las consecuencias

De todas las afecciones que nos pueda producir un sillín cuando rodamos muchas horas sin descanso hay tres que sobresalen del resto: foliculitis, dermatitis y disfunciones en el suelo pélvico. Nosotros te damos algunas claves pero no se te ocurra emprender ninguna acción o tratamiento si antes no has sido diagnosticado por un médico o fisioterapeuta:

Foliculitis y forunculosis

Ambas dolencias consisten en una infección del folículo del pelo. Por la acción del rozamiento entre el material de la badana y nuestra piel, los pelos se cercenan al ras del folículo, produciéndose la oclusión del conducto pilosebáceo. En muchos casos los folículos dañados pueden resultar infectados por bacterias (estafilococos) o por hongos. Por eso es muy importante utilizar badanas sometidas a procesos bactericidas en su fabricación.

Los síntomas comienzan por una erupción, y degeneran en pústulas localizadas cerca de un folículo piloso. Los granos pueden formar costra.

Publicidad

Las compresas húmedas y calientes pueden ayudar a drenar los folículos afectados, pero hay que incluir un tratamiento dérmico (pomadas antibióticas o fungicidas, de ahí la importancia de un diagnóstico médico). En cualquier caso hay que mantener siempre muy buena higiene en la región perineal, lavar los culotes con detergentes neutros y, a ser posible, antiséptico.

Una foliculitis desatendida o ignorada puede derivar en el enquistamiento del pelo dentro del folículo afectado y provacar una infección de alcance indeseado, dando lugar a un forúnculo que, en un porcentaje muy elevado de los casos, termina con una intervención quirúrgica.

Dermatitis irritante

Esta afección (no confundir con dermatitis alérgica de contacto) es la inflamación aguda de la piel producida al entrar en contacto sustancias irritantes con la epidermis irritada por la fricción contra un tejido. Es el tipo más común de dermatitis y puede estar causada por el contacto con restos de sustancias ácidas, jabones y detergentes, suavizantes... La reacción ofrece un aspecto muy similar al de una quemadura. La causa de esta dermatitis no es una alergia, sino la reacción de la piel a una sustancia concreta que, por algún defecto en el lavado o aclarado, permanecía en el tejido de la badana o culote.

Publicidad

Se trata con pomadas o geles específicos pero, previamente, hay que limpiar la piel con un jabón específico. Una vez más resulta imprescindible el diagnóstico del especialista.

La mejor solución es la prevención: hay que aclarar muy bien las prendas ciclistas para evitar que contengan residuos de detergentes o suavizantes.

Inflamación del suelo pélvico

Tras permanecer varias horas apoyados sobre el sillín podemos padecer dolor en el paquete muscular existente en la región pelviana, que coincide con el área donde mayor presión ejerce el sillín durante el pedaleo. Cuando se prolonga en el tiempo, el dolor se irradia hacia la zona lumbar y, en los varones, en caso de padecer HBP (hiperplasia benigna de próstata o prostatitis), produce molestias en el tracto urinario, llegando incluso a los riñones.

Publicidad

Los músculos que componen el suelo pélvico son como una especie de cesta unida al hueso de la pelvis y al sacro, manteniendo firme órganos como la vejiga, el útero (mujeres), la próstata (hombres), el recto y las vísceras de nuestro abdomen. Cuando por un exceso de presión (congestión sanguínea) se produce una hipertonía puede devengar en dolor pélvico, irregularidades al orinar, incluso la neuralgia del nervio pudendo o prostatitis.

El tratamiento inicial es físico aunque, dependiendo del cuadro congestivo que presente, puede precisar de la ingesta de algún medicamento antiinflamatorio. Una buena recomendación es la de pedalear con frecuencia de pie, para liberar de presión el suelo pélvico evitando en parte su congestión.

Si padeces alguno de estos síntomas al finalizar la jornada ciclista, debes recurrir a la consulta de un fisioterapeuta para que te valore y busque la terapia que mejor se adapte a tu patología. También puede ser de gran ayuda la aplicación de compresas alternativas en la zona (compresas de agua caliente, seguidas por otras de agua fría) para generar una contracción/distensión del paquete múscular pélvico. Pero será el fisioterapeuta quien deberá indicarte los ejercicios o terapias que deberás realizar que, en algunos casos, podrán ser los célebres de Kegel, de los que puedes informarte en el vídeo adjunto.


Publicidad

En resumen

  • -Elegir el sillín que mejor se adapte a tu anatomía, no el que lleven tus amigos.
  • -Utilizar culotes con tratamiento bastericida en la badana.
  • -Mantener mucha higiene en la región pélvica tras una jornada de pedaleo.
  • -Tener bien solucionada la biomecánica de la bicicleta para pedalear en la posición correcta.
  • -Pedalear de pie con frecuencia para mejorar la vascularización y descongestión de la región pélvica.
  • -Lavar y aclarar de manera escrupulosa la ropa de montar en bicicleta, evitando restos de jabón o suavizantes.
  • -Realizar ejercicios de relajación del suelo pélvico al finalizar la jornada (Kegel o los que considere tu fisioterapeuta).
Publicidad

Publicidad
Te recomendamos

Cuando los días se acortan, las horas de luz se reducen y el índice del termómetro de...

El próximo 10 de diciembre tienes una cita con el último reto ciclista del año en la ...

Reserva el primer fin de semana de diciembre de 2017 para asistir al a este evento ci...

Comenta el artículo

Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar y mejorar la navegación, mostrarte contenido relacionado con tus preferencias y recopilar información estadística. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Más información.