En la "Perico" con la Pinarello Réplica

La máquina del tiempo; pedaleando en la Marcha cicloturista Pedro Delgado con una bicicleta clásica
admin -
En la "Perico" con la Pinarello Réplica
En la "Perico" con la Pinarello Réplica

Fotos Carlos Bueno y Alberto "Scott"

Os preguntaréis... ¿Qué tiene de especial una bici con más de 20 años a cuestas? ¡no es una bici cualquiera! es una réplica de la Pinarello con la que Perico Delgado ganó el Tour de Francia 1988. Y qué mejor escenario que la Marcha que todos los años (y van ya 16) nos prepara Pedro, con cuatro puertos típicos de la sierra madrileña-segoviana por las carreteras en las que él entrenaba para estar pletórico en competición.

¿Y en qué se diferencia de las monturas actuales? principalmente en el cuadro y horquilla Pinarello de acero soldado a mano; su grupo Campagnolo C-Record con las palancas de cambio al cuadro (en vez de integradas a las manetas de freno), siete coronas traseras, frenos Delta de tiro central; dirección de rosca... y casi 10 kilos incluyendo portabidones.

El día de la marcha, antes de la salida junto al acueducto romano de Segovia (imposible mejor escenario), alguno que otro nota entre tanto carbono suelto por ahí que hay algo raro... un ciclista ataviado con un maillot del Reynolds (conseguido en www.prendas.co.uk, fabricante de indumentaria ciclista clásica) sobre una bici roja de tubos delgados, y entre ellos... ¡José Miguel Echavarri! ilustre director del Reynolds (y actualmente del Caisse d'Epargne) y homenajeado en esta edición. Con sorpresa reconoce la bici, y sonriente nos comenta que le ha gustado la idea de que participemos con ella.

También vemos reunidos a Julio Jiménez (magnífico "grimpeur" de los 60) con una Battaglin preciosa, los compañeros de equipo de Delgado; Angel Arroyo, Tasio Greciano, Jesús Rodríguez Magro y Carlitos Hernández; Oscar Pereiro (ganador del Tour 2006), y Jose Luis Llorente (famoso baloncestista) para entregar una placa en homenaje a Jose Miguel Echavarri.

En esto que Pedro Delgado da la salida y los primeros cicloturistas emprenden la marcha. Me incorporo al grupo y va todo perfecto camino de las primeras rampas de Navacerrada, excepto los típicos acelerones y frenazos en el tramo neutralizado. Subiendo el primer puerto del día noto que aún llevando las manos en la parte superior del manillar, voy un poco bajo de brazos... cosas de las potencias con ángulo negativo en vez de las actuales ahead con algunos grados de elevación. Decido ahorrar energías y poner el desarrollo más suave, un 39 x 23 (en la época llevaban 41 x 21 en las etapas de montaña, increíble), pero echamos de menos un 25 que me permita pedalear sentado en los tramos más duros.

Los cambios, a pesar del salto tecnológico de 20 años, van bastante bien gracias al "syncro" de las coronas traseras, ya que en modo "fricción" son una pesadilla.

La flexibilidad del cuadro y horquila de acero, junto a las ruedas "normales" de 36 radios a tres cruces y perfil bajo, permiten una marcha muy cómoda y amortiguada, sin tener que estar contínuamente en tensión por las irregularidades del asfalto.

Coronamos el puerto, y bajando hacia Rascafría empiezo a tener algunos problemas para seguir el ritmo del grupo. Los culpables son los frenos Delta, no nos extraña que los profesionales de la época renegaran de ellos y les dieran de lado (el mejor ejemplo fue Induráin, que los sustituyó por unos convencionales), pero concentrándome y trazando fino conseguí no rezagarme.

Subiendo las rampas de Morcuera me encuentro con Pedro Delgado (sí, el auténtico) que no repara mucho en la montura y el maillot, pero cuando le pregunto: "Jefe de Filas, ¿qué hago?" sonríe y me dice "¡Ataca, ataca!". La verdad es que se hacía un tanto extraño rebasar subiendo a uno de los mejores escaladores del mundo. Nos consta que en otras ediciones estuvo con los primeros dando caña. Subiendo Canencia vuelvo a pasarle y le pregunto qué tal va y me responde "un poco fastidiado", le recuerdo que el año pasado fue peor porque el día anterior a la marcha volvía de viaje de retransmitir el ciclismo en los juegos olímpicos. Asintió y siguió pedaleando montaña arriba.

Agradecemos durante la ruta los piropos de otros participantes hacia la Pinarello "Réplica Perico Tour 98", que incluso sacaban la cámara para tener un recuerdo de ella. Ese es el objetivo de rodar con la Pinarello, crear buenos recuerdos de épocas pasadas.

Y tras subir y bajar tres puertos más, parar en todos los avituallamientos (como buen cicloturista no competitivo) y sufrir los eternos toboganes y calores del tramo final, llegamos otra vez a Segovia donde acabaremos de hidratarnos y tomar algo sólido.

Durante el sorteo de regalos y entrega de trofeos a los participantes, Delgado y Echavarri ¡qué fantástica combinación ganadora! recordaron viejos tiempos para deleite del personal.

Nos vemos en la edición 2010, un año más para la Pinarello y uno menos para su jinete.

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