Prueba: Pinarello Dogma K8-S

Probamos la Pinarello Dogma K8-S con amortiguador en la parte trasera. Preocúpate sólo de pedalear sin que importe el terreno que pisan tus ruedas.
Sergio Palomar - Fotografía: wwww.cesarlloreda.com -
Prueba: Pinarello Dogma K8-S
Pruebas de bicis

Si habláramos de cualquier otra marca, al encontrarnos con una bici a la que han puesto un amortiguador en la parte trasera pensaríamos al momento en que se trata de una máquina ideada para el uso relajado de aquellos cuyas únicas pretensiones son vencer sus retos en forma de marchas cicloturistas. Sin embargo, tratándose de una Pinarello ya imaginábamos lo que íbamos a encontrar. La marca italiana siempre ha llevado la competición en sus genes como buena representante de las monturas provenientes del país transalpino. De hecho, esta K8-S es, salvo por el montaje, la misma bici que estuvo poniendo a punto Bradley Wiggins en las clásicas del adoquín y que posteriormente fue utilizada en la etapa del Tour del pavés. Así que de relajada nada, es una bicicleta para estirarse sobre ella y rodar a tope, con la ventaja de que no nos tenemos que preocupar por el firme sobre el que rodamos, simplemente apretar los pedales con ganas.

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Nos estamos habituando a confundir las máquinas creadas para adentrarse en las clásicas del adoquín con tranquilas criaturas pensadas para devorar kilómetros en manos de un cicloturista. La K8-S llega para sacarnos de nuestro error.

Para aislar al ciclista, la firma italiana ha optado por una solución que puede parecer muy obvia, pero que resulta complicado aplicar con efectividad, es decir, sin que perjudique al rendimiento con vaivén a cada pedalada o con peso excesivo. Todo esto lo consigue esta K8-S y, salvo por una cierta pereza en demarrajes secos o un punto menos de agilidad por la mayor longitud entre ejes, las sensaciones en marcha son muy parecidas a las que recordamos de cuando probamos hace poco más de un año su hermana escaladora, la Dogma F8. La responsable de este comportamiento es la soberbia rigidez en la parte frontal. Aunque hace que la rígida parte delantera y la absorbente trasera queden un poco descompensadas, añade una precisión envidiable a la conducción. Por su parte, el buen trabajo a nivel de pedalier permite que podamos añadir la cifra de vatios que deseemos sin que el cuadro se vea desbordado. Buen equilibrio para quienes gustan de ir deprisa sobre la bici, pero a su vez no desdeñan ningún reto, incluido el que plantean las piedras y las carreteras descarnadas.

De pura cepa

Que la Dogma K8-S no es una gran fondo al uso queda patente desde el primer instante, simplemente al fijarnos en que no por ser una bici destinada a mejorar la comodidad en el duro terreno de las clásicas del adoquín se ha renunciado a la máxima calidad de su materia prima. Por tanto, aquí encontramos el mismo carbono T1100 1K, elaborado por Toray en exclusiva para Pinarello, que se emplea en la Dogma F8. El objetivo es claro: máxima rigidez y prestaciones. Ya se buscará la absorción por otros medios. Con esta meta en la cabeza, nos sigue llamando la atención que Pinarello conserve la caja de pedalier convencional de rosca italiana. Un sistema en desuso en bicis de gama media y alta, pero que, visto el comportamiento de esta zona del cuadro, consideramos perfectamente válido, además de contar con el añadido de su sencillez mecánica a la hora de montar y desmontar. Sin ruidos, holguras, ni problemas que no se solucionen habitualmente con una limpieza y engrasado.

Paso adelante

Sorprende que una marca como Pinarello, que durante años ha mantenido un corte tradicional, ahora se adentre de forma tan decidida en el mundo de las bicis diseñadas para las clásicas aportando una solución tan atrevida. Poner un amortiguador a una bici de carretera causa recelo en un primer momento por el peso añadido o el posible balanceo a la hora de pedalear que suponga el sistema. Sin embargo, los italianos salen airosos. El pequeño elastómero de su amortiguador proporciona apenas un centímetro de recorrido. Lo podemos regular mediante una tuerca y contratuerca en precarga para adaptarlo al peso del ciclista. El resto del trabajo queda en manos de unos tirantes estilizados y de unas vainas aplanadas en vertical para permitir la flexión que garantice el movimiento de absorción. El resultado es sumamente efectivo, como pudimos comprobar rodando fuerte en carreteras de firme irregular. Con tan poco recorrido es difícil percibir ningún vaivén al pedalear, más allá de un punto de pereza a la hora de cambiar de ritmo.

Calidad italiana

Es una pena que cada vez haya menos bicis de serie montadas con los grupos de la marca de Vicenza, ya que siempre que cae alguno en nuestras manos resulta una delicia disfrutar de ese tacto tan característico y rotundo. Si encima hablamos del ligerísimo Super Record, y más en concreto de la versión electrónica EPS, el placer es máximo. La K8-S monta la centralita V2 que queda oculta en el interior del tubo de sillín. Se aprovechan las entradas de cables para el grupo mecánico junto a la pipa de dirección para ubicar ahí el conector para cargar la batería. Nos sigue encantando la ergonomía de las manetas de freno, que sólo con su forma mejoran el tacto cuando apuramos en curva. Campagnolo no disponía aún de los puentes de montaje directo, por lo que Pinarello recurre a uno firmado por ellos para el trasero. En este repaso no podemos olvidar las fantásticas Bora, que en su versión 35 mm de cubierta siguen mostrando una soberbia rigidez lateral y un tacto de frenada nada habitual en llantas de carbono.

Ayuda extra

A l igual que ocurría con nuestra escaladora invitada en el número anterior, la K8-S no hace ascos a ahorrar un poco de esfuerzo al ciclista mediante la reducción de la resistencia al aire. De hecho, las bases de su diseño son las mismas que se emplean en su hermana dentro del modelo Dogma, la F8 que usa como bici de cabecera el Team Sky. Al igual que en esta, Pinarello ha aprovechado los conocimientos en la materia de la firma de automóviles Jaguar para optimizar el coeficiente aerodinámico con soluciones como el perfil truncado en los tubos de sillín y diagonal, la perfecta integración entre la horquilla y el cuadro o el conjunto manillar potencia integrado MOst, la firma de componentes de los italianos. Pequeñas ganancias que siempre son bienvenidas, ya que suman y no restan.

Geometría

Echando un vistazo a las medidas de esta K8-S podríamos imaginar que Pinarello ha elaborado una máquina puramente cicloturista. Larga de vainas y entre ejes, además de con un ángulo de horquilla más relajado de lo habitual. Sin embargo, no nos equivoquemos, mirando más a fondo vemos que es amplia de puesto de conducción y baja de dirección. Como no podía ser de otra forma en la firma italiana, la competición está patente y la bici en apariencia relajada luego resulta esconder una cara en la que la agilidad de dirección es manifiesta, merced al escaso avance de la horquilla que compensa el ángulo. Salvo en carreteras muy ratoneras, la K8-S se muestra inquieta a escasa velocidad, mientras que cuando esta aumenta sale a relucir su longitud entre ejes, que la mantiene firme en la línea elegida.

Juicio

Saber diferenciarse es vital para mantenerse en un mercado tan competitivo como el del ciclismo. Ser una firma histórica de culto puede valer una temporada, pero si no se acompaña de fuertes dosis de personalidad que permitan hacer reconocibles sus creaciones, no hay nada que hacer. Pinarello lo sabe y desde hace muchos años trabaja precisamente en eso. Puedes ver una bici de la firma de Treviso a un kilómetro de distancia y sabes que es de esta marca. Unas máquinas que garantizan un caché a quien pedalea sobre ellas. Agradecemos a los italianos que no se duerman en los laureles y sorprendan con soluciones como la de esta K8-S, que cumplen el objetivo buscado, en este caso lograr que podamos pedalear lo más fuerte posible aun en terreno irregular. Un motivo más para seguir deseando una Pinarello, a pesar de que ciertos caprichos tienen su precio y este signifique, si no nos falla la memoria, batir el récord de la bici más cara probada en Ciclismo a Fondo.

Balance Final

Elegancia, exclusividad, deportividad, comodidad y un montaje de auténtico lujo se dan cita en una máquina que seguro que será protagonista de los sueños húmedos de más de un fanático de las dos ruedas.

PINARELLO DOGMA K8-S

Cuadro

Cuadro Toray T1100 1K

Horquilla Pinarello Onda

Tallas 44, 46, 50, 51, 53, 54, 55, 56, 57, 59

Colores Carbono/rojo, Team Sky, carbono, amarillo flúor

Transmisión

Bielas Campagnolo Super Record 52/36

Pedales Look Kéo Blade Aero

Desviador Campagnolo Super Record EPS

Cambio Campagnolo Super Record EPS

Manetas Campagnolo Super Record EPS

Cadena Campagnolo Record

Ruedas

Ruedas Campagnolo Bora Ultra 35

Casete Campagnolo Record 12-27

Cubiertas Vittoria Open Corsa CX 700x25

Frenos Del. Campagnolo Super Record / Tras. Pinarello K8-S

Componentes

Manillar/Potencia MOst Talon Aero

Tija Pinarello Dogma

Sillín Selle Italia SLR Team Edition

Cifras

Peso Total 7,090 kg (sin pedales)

Precio 14.855 €

Distribuidor Pinarello España, 948 303 246

Página web de Pinarello

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