Horrillo, sobre la Mallorca 312: “Tras mi accidente, supuso uno de los mayores retos de mi vida”

A falta de cuatro días para el cierre de las inscripciones especiales para la Mallorca 312, Pedro Horrillo nos habla de su especial historia con la marcha cicloturista mallorquina.
Ciclismoafondo.es -
Horrillo, sobre la Mallorca 312: “Tras mi accidente, supuso uno de los mayores retos de mi vida”
Horrillo, sobre la Mallorca 312: “Tras mi accidente, supuso uno de los mayores retos de mi vida”

En su tercer año como patrocinador de la Mallorca 312, Giant ofrece la oportunidad a aquellos que deseen acudir a la marcha cicloturista mallorquina y se hayan quedado sin plaza de disfrutar de una inscripción especial. Este paquete consta de una estancia en el hotel Garden Holiday Village 4*, que abrirá sus puertas exclusivamente para el grupo, además de diversas actividad que te permitirán vivir más intensamente la Mallorca 312, incluyendo la opción de pedalear por la isla con unos guías de lujo: varios ciclistas ex profesionales harán de guía durante el jueves previo a la marcha a aquellos que se hagan con una de estas inscripciones, que disfrutarán de una ruta inolvidable que atraviesa los pocos puntos característicos por los que no pasa la ruta.

Recordar que existen tres distancias a completar en la Mallorca 312, tres niveles para que nadie se quede sin su aventura: 312, 225 y 167km en una ruta totalmente controlada y con el tráfico cerrado. Todos los detalles sobre este paquete especial, pueden encontrarse en este enlace.

Podemos adelantar que el ex ciclista Pedro Horrillo será el encargado de dar la charla técnica a aquellos que se hagan con una inscripción especial para que afronten con garantías una prueba tan dura y exigente como bonita. Horrillo fue el homenajeado en la  primera edición con el dorsal 312. Siete años después, recuerda con cariño su primera vez. “Fue en la primavera de 2010, tan solo unos meses después de mi accidente, supuso uno de los mayores retos de mi vida”.De no saber si iba a volver a pedalear a completar el recorrido integro, desde ese momento es un habitual en la 312, el único que puede presumir de no haberse perdido ninguna de sus ediciones y repitiendo año tras año con el dorsal número uno. Empezó siendo un invitado, lo trataron como un amigo y ya es uno más de la organización.

No te has perdido ninguna de las ediciones que se han celebrado de la Mallorca 312. Cuéntanos qué es lo que tiene que engancha.

A mí particularmente me enganchó el ambiente de cordialidad entre los participantes. Se trata de completar el reto de los 312 km en compañía de viejos -y nuevos- amigos, haciendo lo que más nos gusta, que es andar en bici. Comenzar a pedalear al amanecer, y hacerlo durante todo el día hasta el atardecer disfrutando de un entorno paradisiaco como es Mallorca. Con unas carreteras y unos paisajes que parecen creados precisamente para eso, para disfrutar de ellos desde una bici. Y una vez retirado de la competición como ciclista profesional, esa es mi filosofía cada vez que cojo la bici: disfrutar de lo que hago haciendo lo que más me gusta y donde mejor me siento, que es dando pedales. Así que cómo voy a dejar pasar la oportunidad de repetir cada año si sé que va a ser una jornada donde cada minuto me lo dedico a mí mismo para hacer lo que más me gusta…

¿Cuál es tu puerto, rincón o zona preferida del recorrido?

Hay muchos rincones a destacar, pero mi favorito es el tramo de la carretera de la Tramuntana comprendido entre Sóller y Andratx (Valldemossa, Deiá, Banyalbufar, Estellencs, Sa Batalla…). Una ruta panorámica con una carretera a media ladera entre la montaña y el mar, que te estimula todo los sentidos. Además que es un tramo físicamente exigente, plagado de continuos toboganes, subidas y bajadas, curvas y más curvas, que como antes te he dicho, parece creado expresamente para disfrutar del placer de recorrerlo sobre una bici. Una ruta inolvidable para aquel que la recorra sobre una bici por primera vez.

¿Qué consejos le darías a aquellos que vayan a enfrentarse a los 312 km del recorrido?

Tomarse el día con tranquilidad. El día es largo y el objetivo es disfrutar, así que nunca busques tu propio límite porque con el paso de los kilómetros ese límite ya irá apareciendo por sí mismo. Coge un ritmo asequible desde la primera subida una vez que afrontas la Tramontana, y rodéate de amigos que tengan un nivel similar al tuyo para compartir la jornada. Si vas en un grupo sufriendo para aguantar entre ellos, te has equivocado de grupo; tu grupo ideal viene más atrás. Y otro consejo que en realidad es el mismo: disfrutad de los avituallamientos. Yo paro en todos ellos y disfruto del descanso sin stress. Nada de llenar el botellín, comer y beber rápidamente y continuar la ruta. Párate con calma y disfruta del momento tomándote el tiempo que creas conveniente. Es un punto donde te encuentras con más amigos y compartes con ellos cómo llevas el día. Se aprovecha para crear un nuevo grupo, charlar esperando a algún amigo que venga rezagado mientras te hidratas y te alimentas, y disfrutas del ambiente del propio grupo de voluntarios del avituallamiento, un ambiente diferente además en cada uno de los puntos.

¿Qué es lo más especial para ti? Ese momento que no cambiarías por nada…

Muchas cosas, pero por destacar algo, yo destacaría especialmente dos cosas. Artá y el grupo de los verdes, capitaneados por Jon Ander Arambalza, es algo que yo no he conocido en ninguna otra marcha y tiene mucha culpa de que la Mallorca 312 sea algo diferente. Son un grupo que van cerrando carrera a una velocidad asequible para muchos, y que van recogiendo y ayudando a todo aquel al que el reto se le está haciendo demasiado duro. Todos los años termino la marcha con ellos, y te puedo asegurar que el mejor ambiente de la Mallorca 312 se respira en ese grupo.

Y  por supuesto, el avituallamiento de Artá, o la fiesta de Artá o como quieras denominarlo. No es el final, aún quedan unos cuantos kilómetros, pero allí comienza la fiesta de celebración por el reto conseguido. Porque aunque aún no lo hayas logrado, si los 312 son un reto personal, allí ya no te queda ninguna duda de que lo vas a conseguir. Y si vas convencido de que el reto es asumible y tu objetivo es disfrutar del día, allí comienza la fiesta que se prolongará hasta que cruces la meta y seguro luego continuará. Cuando llegas a “La Almudaina” (el nombre de la cafetería y sede social del Club Artanec), puedes sentir cómo tu esfuerzo, las horas que llevas pedaleando, los kilómetros y las horas de entrenamiento que has hecho para prepararte, se ven reconocidos y recompensados. La gente te lo transmite, los participantes con los que te encuentras allí lo comparten contigo, es un sentimiento verdaderamente especial y uno de los grandes recuerdos que te llevarás a casa. Se lo he dicho a Xisco y al resto de organizadores muchas veces: no es algo que puedas contar, es algo que hay que vivir.

Y a destacar también cómo la organización ha conseguido acogernos a los distintos homenajeados durante estos años, y hacernos confraternizar entre nosotros hasta el punto de que nos hacen sentir parte de la familia organizativa. Aprovecho esta oportunidad para agradecer a toda la familia 312, desde Xisco, Miquel, Lorenzo y Jon Ander hasta el último de los voluntarios -y no doy nombres porque la lista es muy larga y sería injusto olvidarme de alguno-, por tratarme como me tratan y por ofrecerme la oportunidad de sentirme parte de ellos año tras año; aunque yo trabajo poco y disfruto mucho, y ese disfrute es mérito del trabajo que hacen ellos durante todo el año.

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