Por tierras vizcaínas

Después del merecido descanso otoñal, las piernas vuelven a pedir guerra y el reto de vencer al invierno se convierte en un elemento más de motivación
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Fotos argazkimartxa.com

 

Tras unos meses de inactividad volvemos a las andadas. Nada mejor para ir poniéndonos a tono que una de esas KDDs que, de vez en cuando, se fraguan en foromtb.com, así que viendo el color que iba tomando la convocatoria vizcaína, no pudimos resistirnos a hacer acto de presencia.

 

Sin embargo, el día elegido se va acercando y el ingrato otoño que nos está acompañando no nos iba a dar ni una mínima tregua. No solo eso, sino que se esperaba fuerte temporal con lluvia y nieve, la épica empezaba a estar servida y en la lista apenas un par de bajas; muy valiente se mostraba la gente.

 

Así que allí aparecemos 20 valientes, en Mendata, un pueblecito a los pies del monte Oiz que nos muestra su cima nevada. La mañana amanecido fría pero sin lluvia, aunque poco dura la alegría ya que, minutos antes de emprender la marcha, comienza a llover copiosamente, en fin, sabíamos a lo que veníamos.

Fotos de rigor, gente muy abrigada a la que únicamente reconoces por la fisonomía y por la bici ya que poca piel queda a la vista y fuera, unas cortinas de agua que desanimarían a cualquiera. Pero bueno, no hemos venido hasta aquí para pasear la bici, de perdidos al río, por lo que iniciamos con suma precaución el descenso hacia Gernika.

 

Ya en el primer cruce aquello va deslavazado. Me quedo con Dani en el primer cruce ya que al parecer falta uno con problemas en los frenos, remontamos un poco la carretera en su búsqueda pero no damos con él, por lo que imaginamos que se ha dado la vuelta, luego nos enteraríamos de que se le había fastidiado el buje.

Continuamos el descenso hacia Gernika, por carretera conocida, ya que por aquí sube la marcha Iban Mayo y poco antes de llegar a esta localidad vemos a unos cuantos que han decidido que ya han tenido suficiente ruta y regresan al coche.

En Gernika reagrupamiento donde se decide variar la ruta prevista y en vez de tirar por la costa, que tal como esta el día sería una temeridad, tomamos otra carretera que nos llevará directamente a Lekeitio, con un perfil mas constante de forma que sea mas sencillo mantenernos agrupados.

 

Tomamos una preciosa carreterita en dirección a Navamiz. Típica carretera de la geografía vasca. Estrechita, serpenteando por el fondo de un frondoso valle que por lo menos nos da la irreal sensación de estar mas protegidos de la pertinaz lluvia que continua cayendo con fuerza.

A los pocos kilómetros, Urko, el que nos ha liado para esta hoy aquí, pincha. Nos quedamos a esperarle mientras la grupeta sigue. Vaya día que se plantea entre abandonos y averías, en apenas 10 km que llevamos. Menos mal que las incidencias por suerte acabarían aquí.

 

Tras unos minutos reemprendemos la marcha y casi agradezco el pinchazo ya que ahora nos toca apretar para enlazar con lo que podemos entrar por fin en calor, aunque a las piernas, agarrotadas por la lluvia, no les guste demasiado la idea y se quejen.

 

El valle sigue en continuo ascenso. A los pocos kilómetros enlazamos con el grupo, pero vemos que falta gente. Hay un momento de duda. Unos dicen que han tirado por delante, otros no les suena y sugieren si se habrán confundido en un cruce que dejamos unos kilómetros atrás. Como vengo caliente me decido a resolver la duda y aprieto el ritmo a intentar echar mano delante. Justo cuando la subida comienza a cobrar algo mas de entidad. Uff como duelen las piernas, no se pueden hacer estos excesos en diciembre.

 

La subida concluye en la mencionada localidad, donde vemos al resto de la grupeta resguardada en la parada del autobús.

 

Una vez reagrupados tomamos dirección Ereño por una carretera en constante sube y baja. Por cierto antes de que se me olvide: sigue lloviendo a mares.

El tramo es de esos que incita a exprimir el plato grande, bueno eso dice la cabeza, que como ya dije las piernas en esta época que nos encontramos se resisten a cumplir sus ordenes. Aun así, alguno tiene ganas de guerra y nos marcamos algún pique con la escusa de no quedarnos fríos. Desde Ereño ya por fin la cosa comienza a picar hacia abajo cuando cogemos dirección Lekeitio. Al fondo, entre nubes, se intuye lo que debe de ser la costa y el mar. Entre tanto un poquito de ciclocross, debido a las obras en la carretera que da acceso a Lekeitio.

 

Atravesamos dicha localidad y se empieza a escuchar que llegamos al avituallamiento y claro, pensamos, como vamos a parar ahora, cuando salgamos nos vamos a morir de frío, bla, bla, bla, y  es que ninguno sabíamos la sorpresa que nos tenían preparada Hiriberri y Almacedon. A la salida de Lekeitio, debajo de un puente para resguardarnos de la lluvia, aparece la mujer de este último y un amigo con varias mesas de camping dispuestas con lo que era un avituallamiento en toda regla. Pastelitos, coca cola, aquarius y sobre todo, impagable, un montón de termos con caldito caliente. Es como si de repente asomara un rayo de sol entre tanta lluvia. Y no queríamos parar.

 

Con renovadas fuerzas reemprendemos la marcha. El tramo final nos va a conducir hacia Munitibar, nuevamente por carreterilla estrecha en continuo sube y baja. Aquí nada de escarceos, vamos rodando a un ritmo comedido ya que nos queda el postre. Nada menos que la ascensión al Balcón de Bizkaia, que no es que sea una subida dura, pero con el día que hace y recordemos que estamos en diciembre, promete espectáculo.

Al comienzo de la subida se desatan nuevamente las hostilidades y pienso que es momento de hacer un pequeño test en los 5 kms que nos separan de la cima. Las pulsaciones se disparan pero ahí aguantamos, disfrutando y sufriendo a la vez mientras intento recordar cada metro de la ascensión de cuando he subido en la marcha Iban Mayo. Menos mal que cuando llegamos al descanso que hay a falta de un par de kilómetros para la cima, firmamos la tregua y hacemos el tramo final soltando las piernas mientras dejamos la tentadora subida al monte Oiz a mano izquierda, esta para otro día. Ya solo nos queda descender el puerto donde por suerte, aunque tarde, ha dejado de llover, permitiéndonos disfrutar del espectáculo que nos ofrece el Balcón con una espectacular vista de la ria de Urdaibai.

 

Como no nos podemos estar quietos, al terminar la bajada, apenas quedan 5 kms de sube y baja hasta Mendata. Vamos a soltar unas avispitas pienso. Lo suficiente para pegarnos un calenton digno de un final de clásica belga, con el repechón final de entrada al pueblo que nos deja doloridos pero satisfechos y a pesar del remojón que traemos, terminamos con la sensación de ruta épica y una sonrisa en la cara. Sensaciones estas que terminamos de redondear con la comida que sirve para redondear un magnifico día de ciclismo y sobretodo de reencuentro con viejos y nuevos amigos foreros. Como alguien dijo hace tiempo, vale cien veces mas una mala kdd (que no la hay) que una buena marcha. ¡Nos vemos en la próxima!

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