Ruta cicloturista alrededor de Ávila

Una vuelta completa a la Sierra de la Paramera, con los puertos de Menga y Navalmoral como atractivo.
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Ruta cicloturista alrededor de Ávila
Ruta cicloturista alrededor de Ávila

La provincia de Ávila es una de las más montañosas de la Península Ibérica ya que, con más del 80 por ciento de su territorio elevado sobre la llanura castellana, acapara las cotas más altas del Sistema Central,  contando con tres alineaciones que dividen la región entre fértiles valles y agrestes cumbres, otorgándole un paisaje exclusivo y un carácter monumental.

Desde la muralla

Muy lejos de lo que pudieran representar para una ciudad feudal, las murallas de Ávila  tienen sus orígenes perdidos en la historia. El dato más fiable es la restauración, llevada a cabo en esta fortificación por Alfonso VI en el 1082, en plena reconquista; desde aquí se lanzó un ataque definitivo a los musulmanes para recuperar Toledo y así establecer la frontera cristiana a las mismas orillas del Tajo.

Pero, se tienen suficientes indicios para afirmar que las primeras murallas pudieron levantarlas los romanos para defenderse de las hordas celtas (arévacos y vetones) que habitaban las montañas cercanas a esta noble villa. Desde entonces Ávila (que en varios documentos aparece como Avela, Obila o Abula), se erigió como un centro administrativo, comercial y militar de gran importancia.

Antes de subirnos a la bicicleta debemos recorrer el centro de la ciudad para disfrutar de sus muchos y bien conservados monumentos históricos: las célebres murallas (2.526 metros de longitud y nueve puertas), la plaza del Mercado Grande, la iglesia románica de S. Pedro (siglo XII), la catedral gótica (siglo XI), la basílica de S. Vicente (románica siglo XII), el Palacio del Aguila, la iglesia de Sta. Teresa ... y un sinfín de construcciones que convierten a Ávila en una auténtica ciudad museo.

Del mismo modo que no tenemos excusa para perdernos estas obras monumentales tampoco deberemos olvidar “desayunarnos” unas Yemas de Santa Teresa antes de darle a los pedales: son el alimento ideal para comenzar este itinerario.

La Tierra Llana

Así se denomina la vasta porción de terreno que tapiza el altiplano formado entre las sierras de Ávila y la Paramera y hacia ella nos debemos dirigir para comenzar la ruta.

Abandonamos el centro de la ciudad en dirección a Salamanca y, justo antes de cruzar el puente de piedra que sirve de cruce con la carretera de Toledo, ponemos a “cero” el ciclómetro. Cruzamos el puente sobre el río Adaja y giramos a la izquierda por la carretera N-110 en dirección a Piedrahita y Plasencia.

Durante los primeros 6 kilómetros debemos ir muy atentos al tráfico ya que esta carretera tiene bastante trasiego y, la ausencia de curvas o desniveles, permite a los automóviles circular a gran velocidad (a veces demasiada).

Enseguida llegamos al cruce con la carretera de Arenas de San Pedro: giramos a la izquierda con mucha precaución y, tras rebasar la señal de STOP, abandonamos la N-110 y nos dirigimos de frente hacia las montañas que ya podemos contemplar. Esta nueva carretera es muy tranquila y su pavimento excelente, si a esto le sumamos la ausencia total de desnivel podréis imaginar la cantidad de kilómetros que nos podemos quitar de encima cada pocos minutos.

Poco a poco nos acercamos a la sierra y es en Solosancho cuando perdemos la horizontal, debiendo afrontar las primeras rampas de ascensión. Este pueblo le debe su pintoresco nombre al heroico caballero Zurraquín Sancho que, según cuenta la leyenda, arremetió él sólo contra un destacamento árabe que llevaba presos a una partida de cristianos, haciendo huir despavoridos a los infieles. A tan sólo dos kilómetros de Solosancho se encuentra Villaviciosa, lugar en el que podemos visitar el famoso castro celta de Ulaca.

Continuamos, entre grandes bloques de granito, hacia el puerto de Menga, dejando a nuestra derecha el curioso pueblo de La Hija de Dios. La toponimia de este paraje viene heredada de una antigua venta, ubicada donde hoy se encuentra el pueblo, perteneciente a un individuo que se apellidaba “de Dios”. Al fallecer éste, se hizo cargo su hija del negocio arrastrando hasta nuestros días este nombre.

La  frondosa depresión que estamos recorriendo se conoce como el Valle de Amblés y tiene su cabecera en las mismas faldas de la Sierra de la Paramera, que ya nos acompaña a nuestra izquierda.

La carretera, de momento, alterna subidas y descensos pero, cuando llevemos recorridos 32 km. aparecerá a nuestra izquierda Mengamuñoz anunciándonos la inminente ascensión al puerto.

En poco más de 4 kilómetros superamos algo más de 200 metros de desnivel y culminamos el puerto de Menga, no sin antes detenernos a repostar “líquido elemento” en la fuente que congrega cada día a multitud de personas que hasta aquí se desplazan para llenar bidones y garrafas de su maravillosa agua. Al otro lado del puerto se encuentran las altas cumbres de Gredos. Los días despejados se pueden contemplar las esbeltas cumbres del Almanzor y la Galana, que lucen su manto blanco la mayor parte del año.

Descendemos a gran velocidad de Menga dejando a nuestra derecha el cruce de Cepeda de la Mora y Barajas y, poco después, el paraje conocido como Cueva del Maragato. Pronto cruzamos el Alberche dejando a nuestra derecha el cruce a Navalsáuz y recobramos la horizontal. Ahora pedaleamos suavemente por el principio del valle del Alberche de tranquilas aguas.

Un descanso

A nuestra izquierda, muy cerca del cauce del río, aparece la Venta del Obispo; giramos y nos detenemos a contemplar esta bonita construcción serrana (de principios del pasado siglo) y, por qué no, a degustar sus célebres viandas. En otra época este punto era un auténtico cruce de caminos y venía reflejado en todos los documentos que relataban aconteceres sobre la sierra de Gredos.

Abandonamos la venta continuando por la nueva carretera que hemos tomado y pronto cruzamos el Alberche (que por estos parajes apenas es un riachuelo). Ascendemos una antipática “tachuela” que nos hace llegar hasta Hoyocasero, pueblo que dejaremos a nuestra izquierda.

El entorno más próximo cambia por completo; abetos, pinos, enebros, cipreses, jaras... y un pintoresco berrocal de grandes bloques de granito, decoran las cunetas de la carretera.  Dejamos atrás Navalosa y, a la salida de este pueblo, podremos contemplar algunas cabañas de piedra con techo de paja similares a las que existen en los Ancares gallegos y leoneses. No cabe duda de las raíces celtas de estos poblamientos.

Continuamos descendiendo despreciando los ramales que, a nuestra derecha, se dirigen a un cercano coto de pesca.

Bajamos por la misma ladera de la sierra de la Paramera, atravesando varios barrancos que llevan las aguas impetuosas de las cercanas cumbres. A nuestra derecha queda el profundo valle del Alberche (que ahora sí tiene entidad de río) y la escarpada sierra del Torozo y Villarejo que nos muestra su sombría ladera norte. Si nos fijamos con detenimiento en este sistema montañoso veremos que, prácticamente a nuestro frente, sufre un corte: ese lugar corresponde al famoso puerto del Pico y todas las montañas que quedan a su derecha forman parte de la “Alta ruta de Gredos” (superiores a 2.000 metros de altitud).

Ascendemos ligeramente hacia Navatalgordo y, poco después, despreciamos a nuestra derecha el cruce que se dirige hacia Burgohondo (visible al fondo del valle).

Ya han transcurrido 75 kilómetros desde que perdimos de vista las murallas y ahora nos encontramos en el fondo de una vaguada dejando a nuestra izquierda el cruce de Navalacruz (posible variante para regresar al puerto de Menga). Ascendemos, para salir de esta especie de barranco, y entramos en los pueblos gemelos de Navarredondilla y San Juan de Molinillo. En estas poblaciones anejas las casas se confunden con los voluminosos bloques de piedra que hay en la montaña. De los pueblos que hemos visitado hasta el momento, es en éstos donde se mantiene mejor conservada la arquitectura serrana.

Primero pan y luego...

Ahora nos encontramos con una recta kilométrica que nos permite relajar los músculos para lo que se nos avecina. A nuestra izquierda se levanta, prácticamente en la misma carretera, el roquedo que caracteriza la sierra de la Paramera.

Entramos en Navalmoral de la Sierra y giramos a la izquierda por la carretera C-900 que nos conduce hasta el puerto de Navalmoral, último padecimiento de nuestro itinerario.

La subida a Navalmoral es bastante cómoda, aunque los 90 kilómetros que llevamos en nuestras piernas se dejarán notar. Primero atravesamos pequeños campos de labor; poco a poco desaparecerá la vegetación.

Empiezan las “paellas” y ganamos altura con mayor celeridad pero, en ningún momento, la pendiente se hace insoportable. A cambio del sufrimiento conseguimos unas vistas sobre el valle del Alberche y la sierra de Gredos inigualables.

A 1.515 metros sobre el nivel del mar se encuentra la pequeña ermita de San Cristóbal que nos anuncia que hemos llegado al puerto de Navalmoral. Atravesamos el alto y aflojamos la presión sobre los pedales para disfrutar de los más de 10 kilómetros de descenso que nos separan de nuestro punto de partida.

Al final del puerto debemos afrontar algún que otro falso llano que, a buen seguro, nos resultará enojoso, pero la cercanía de la gran ciudad se palpa en el horizonte.

La tranquilidad se termina cuando llegamos a la plaza de toros de Ávila; en este punto giramos a la izquierda y nos incorporamos a la carretera N-403 que viene de Toledo. Apenas dos kilómetros nos separan del centro de la ciudad.

Guía práctica

La sierra de la Paramera está situada al suroeste de la ciudad de Ávila. Cuenta con un buen trazado de carreteras comarcales que han sido todas pavimentadas en los últimos años.

El recorrido que te proponemos atraviesa una zona de escasa concentración humana, por lo que es fácil que recorras muchos kilómetros sin encontrar ningún núcleo habitado: es aconsejable que lleves algunas herramientas y los repuestos más elementales.

 

 

 HOJA DE RUTA

 

0

Puente Río Adaja

Dirección Plasencia-Piedrahita

6,4

Cruce importante

Girar izquierda Arenas S. Pedro

10,6

Salobral

Seguir de frente

21,2

Solosancho

Comienza ascensión

23,7

Robledillo

Seguir de frente

27,8

A la derecha La Hija de Dios

Seguir por la principal

32,5

Mengamuñoz

Comienza subida al puerto

36,7

Puerto de Menga

Descender hacia Arenas de S. Pedro

42,8

Cueva del Maragato

Descender entre el pinar

45,3

Cruce Río Alberche

Seguir por la principal

47,7

Venta del Obispo. CRUCE

Girar a la izquierda

52,7

Hoyocasero

Seguir de frente

58,7

Navalosa

Seguir de frente

60

Cruce

Despreciar ramal derecho

68

Navatalgordo

Seguir por la principal

70

Cruce Burgohondo

Continuar por la izquierda

75

Cruce Navalacruz. Variante

Seguir por la derecha

81

Navarredondilla/San Juan

Descender suavemente

85,9

Navalmoral de la Sierra

Girar a la izquierda por AV-900

94,8

Puerto de Navalmoral

Descender hacia Avila

113,6

Plaza de toros

Girar a la izquierda

115

Ávila

 

FICHA DEL ITINERARIO

  • - Longitud: 115 km.
  • - Horario (promedio 25 km/h): 4h 35 min.
  • - Desnivel acumulado: 1.250 mts.
  • - Desnivel medio Pto. de Menga: 4,4 %
  • - Desnivel medio Pto. Navalmoral: 4,8 %
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