Rutas: Zamora con Jaime Rosón

La eclosión de Jaime Rosón, que puso contra las cuerdas al mismísimo Vincenzo Nibali en el Tour de Croacia, ha puesto sobre nuestro mapa ciclista la provincia de Zamora. Veamos que esconden sus carreteras.
Joseba Beloki - Fotos: Rafa Gómez -
Rutas: Zamora con Jaime Rosón
Rutas: Zamora con Jaime Rosón

Zamora, ¿Cuándo he salido yo en bici por allí? Fue lo primero que se me vino a la cabeza cuando decidimos que Jaime Rosón debía ser el protagonista de este número. Trofeo Iberdrola, Vuelta a Zamora… carreras con prestigio dentro del campo amateur; alguna Vuelta a Castilla y León, pero aparte de eso poco más. No me había parado a pensar y resulta que es una zona que desconocía casi por completo.

Con algo más de 63.000 habitantes, Zamora está encasillada, con todo merecimiento, dentro de esas ciudades directamente relacionadas con las ¨piedras¨. Mucha historia atesorada en tan pocos kilómetros cuadrados. Investigando un poco leemos que es la ciudad con mas templos románicos de Europa, un total de 23, lo que la convierten en la  Ciudad del Románico ¿Quién dijo que con el ciclismo no se aprendía?

Con puntualidad británica Jaime nos espera. Este año no había tenido la oportunidad de verle cara a cara y lo primero que me sorprende es lo fino que está el artista.

Joseba Beloki: ¿Lo tenemos todo no? ¿Qué vuelta vamos a dar?

Jaime Rosón: Vamos a hacer una ruta un pelín larguita donde vamos a tener de todo: terreno variado, embalses y sobre todo algo muy chulo que visitaremos aunque esté un poco más lejos.

JB: ¿Sueles salir solo?

JR: Normalmente quedo con mi colega José Hidalgo aquí en el Puente de Piedra. Estamos en una zona donde la niebla es protagonista durante varios meses al año. Podemos pasar hasta 3 semanas sin ver el sol. Eso hace que el rodar sólo también sea algo complicado.

La propuesta no me desagrada pero me deja un poco inquieto. Veo el terreno y lo fino que está y me imagino que me va a tocar sufrir y tener que meterme a rueda.

Inicio Zamora
Distancia 145 km
Desnivel acumulado 1.810 m
Altitud mínima 520 m
Altitud máxima 831 m

Salimos de Zamora Capital por la Z-1405 dirección Hiniesta. Sí, está bien escrito, con H, que Fuentealbilla está un poco lejos de aquí. Hacemos los primeros 10 kilómetros de recorrido acoplándonos al terreno, carretera en buen estado que va picando hacia arriba.

JR: De haber venido unos días antes hubierais visto la romería. El pueblo se pone hasta arriba de gente ese día.

Pasamos por delante de la iglesia de Hiniesta, Santa María la Real, punto de referencia de la localidad para continuar dirección Manzanal del Barco. Un poco antes de llegar a esta localidad, en el kilómetro 24 aproximadamente, en un tramo que sigue en ligero ascenso, cruzamos un espectacular puente sobre el embalse de Ricobayo.

JR: La presa de este embalse esta situada en Ricobayo de Alba. Luego pasaremos por ella.

JB: ¿Y qué pasa, no hay agua?

JR: Está siendo un año con muy poca lluvia, por ello que los pantanos estén tan secos. Fíjate si ha llovido poco, que el invierno pasado la carretera antigua estuvo completamente cubierta por la cantidad de agua que había. Se ve enseguida hasta donde han llegado los máximos. Recuerdo cuando se abrían las compuertas para soltar agua y ahora ya no es tan común ver hacerlo.

Foto de rigor y proseguimos la marcha por un terreno sigue más o menos por los mismos derroteros que hasta ahora. Cuando llegamos a Carbajales de Alba el GPS marca 31 km y ya nos encontramos a más de 700 metros de altitud.

JR: Aquí tenemos dos opciones, la de continuar un poco por está misma carretera o la de girar a la derecha y acortar.

JB: ¿Salimos después al mismo sitio?

JR: Sí, ambas rutas nos llevan a Pinos de Oro.

JB: Pues ya que hemos venido nos metemos con la larga, ¿te parece?

Desde Carbajales de Alba hasta Fonfria hay 23 km de constantes repechos. No hay pérdida, sólo un cruce en el kilómetro 41, justo un poco antes de llegar a Vegalatrave donde hay que girar a izquierda e incorporarnos a la Za-902. En Carbajales vamos recto en continuo sube y baja en una zona donde pega mucho el viento y por una carretera que apenas tiene arcén. Por suerte, cuenta con muy poco tráfico por lo que es una gozada rodar por aquí. De todas formas, Jaime nos advierte para que no bajemos la guardia al ser una zona de constantes cambios de rasante y curvar en los que en cualquier momento puede aparecer un coche o un camión y darnos un susto. Tan sólo una subida de unos dos kilómetros rompe la monotonía.

JR: Esta subida la suelo utilizar para hacer trabajo de fuerza. Para otro tipo de entrenamiento, como el trabajo de umbral me tengo que ir fuera. Cuando tocan puertos largos suelo ir a Béjar. Me pilla cerca en coche y las posibilidades que me da aquel terreno para poder hacer bloques largos son importantes.

JB: Nos comentaban los Herrada que a ellos les ocurría exactamente lo mismo en La Mancha. No era fácil tener que desplazarse fuera algunos días del ciclo para poder hacer algún trabajo en concreto. ¿No has pensado en irte a vivir a otro sitio?

JR: Aun soy joven y hasta ahora me ha ido bien. De todas formas creo que a partir del año que viene quizás tenga que pensar en hacerlo. Aquí estoy en casa, hace frio en invierno, calor en verano pero estoy en casa. Lo que pasa es que mi terreno es la montaña y para seguir mejorando tengo que buscar alternativas, lugares que me den esas garantías para poder trabajar en puertos y en zonas que aquí no tengo.

JB: ¿Buen terreno o buena grupeta?

JR: Son importantes ambas cosas. El terreno por descontado, como te decía, lo necesitas para mejorar. ¿La grupeta? Por lo menos alguien que te haga compañía y motivación en los momentos duros de los entrenamientos.

JB: ¿Ves que tu carrera deportiva va rápido?

JR: Hasta ahora he llevado una progresión normal pero sí que esta última parte la cosa ha ido más deprisa. Tres podios en tres vueltas diferentes han hecho que mi confianza y miras vayan más lejos.

JB: ¿Hombre de tres semanas, de una, o clásicas?

JR: Hasta ahora las carreras de cinco días se me han dado bien, no llego fatigado al final de la semana. Pruebas largas solo he corrido la Vuelta y tampoco he terminado muy fatigado. He de decir que no disputé todas las etapas a tope por lo que llegue a final de vuelta con un buen sabor de boca. Por ahora pienso que coger experiencia en pruebas de cinco días es importante de cara al planteamiento del presente y futuro.

En Fonfría se encuentra el punto más alto de la ruta de hoy. Una vez más, me doy cuenta que el desnivel acumulado también es importante. Puertos lo que se dicen puertos no tenemos por ahora pero los repechos en zonas desprotegidas hacen que mi cabeza se ponga en modo competición. Repechos, viento, rectas… Vamos, que esto a mil por hora tiene que hacer mucho daño.

Desde Fonfría parece que la cosa es algo más suave y el terreno en suave descenso nos da unos momentos para recuperar un poquito las piernas. Llegamos a Pino de Oro y nada más pasarlo nos encontramos con el hasta ahora lugar más espectacular de la ruta. Bajada rapidísima y un pelín complicada hasta la orilla del rio Duero y atravesamos el río por el Puente de Requejo. Increíble su estructura que desde el año 1914 comunica Pino y Villadepera. Antes, este trayecto sólo se podía hacer en barca. Al otro lado, de nuevo un repecho un poco más largo pero sin continuidad, ya que hasta Villadepera tenemos un pequeño descenso y otro nuevo repecho. Como veis, la cosa no para. Cruzamos Moralina y un poco más adelante nuestra ruta se dirige a la derecha por Za-324 en dirección. Llegamos a la espectacular presa de Miranda y, tras la foto de rigor proseguimos hacia Miranda do Douro que nos espera con todo su encanto sobre nuestras cabezas. Nos separa del pueblo, ya en tierras portuguesas un repecho de un par de kilómetros.

Había oído hablar de esta localidad portuguesa pero nunca había tenido la oportunidad de visitarla. Sí que recuerdo que en alguna de las dos ediciones que corrí de la ¨Grandissima¨, la Vuelta a Portugal, estuvimos cerca de aquí. Allí conocí a mi gran amigo Azevedo, ¡cómo iba el tío!

Aprovechamos la visita para husmear un poquito por su zona peatonal, llegamos incluso al balcón desde donde divisamos, ahora desde el otro plano, la parte inferior. La foto es increíble con el Duero serpenteando a nuestra vera. Por cierto hemos pasado de la supertranquilidad en España a la vorágine turista en el lado portugués. Llevamos 90 km y aún nos queda faena así que no nos entretenemos mucho. Desandamos el camino de los últimos kilómetros. Las patas aun van bien, algunas mejor que otras. Mientras, seguimos charlando con Jaime.

JB: En tu juventud te desplazabas hasta Madrid para competir. Viaje largo para competir cuando aun eres un crio ¿Nunca te dio por hacerlo en Portugal?

JR: Nunca me lo plantee. No sé ni si hay equipos en Miranda do Douro. Ahora que lo dices, nunca se me había pasado por la cabeza haberlo hecho.

JB: Porque aquí la gente también va rápido.

JR: Rápido se va en todos los lados. He corrido hasta en la republica dominicana y también se corre mucho, nada que envidiar al ritmo de aquí.

Vamos por la Za-324 hasta el Salto de Villalcampo. Hasta aquí de nuevo el terreno vuelve a ser repechero. “Este terreno es complicado. El Trofeo Iberdrola se disputa por estas carreteras y por aquí suele haber un reguero de grupos Cuando se corta aquí es difícil cazar con este continuo sube y baja.” nos apunta Jaime. La verdad es que no me extraña. Hablo solo de referencias porque nunca he corrido el Iberdrola, en nuestra época el Iberduero. Sin querer un montón de recuerdos de esos tiempos me han venido a la cabeza…

JB: ¿Un rato para el café ya sacaremos, no? ¿Dónde sueles parar?

JR: Si. Dentro de unos 20 km llegamos a Muelas del Pan. Allí es donde se celebra el Iberdrola y donde suelo parar a tomar algo.

No es mucho lo que queda, pero no es moco de pavo. De Villalcampo hacia Ricobayo y, casi de sorpresa, porque ya la intuía al fondo, una subidita de unos cuatro kilómetros. En Muelas nos dirigimos hacia el bar La Tomasita. Había ganas de parar ya y así aprovechar la tranquilidad del momento para ampliar mi interrogatorio.

JB: Hablemos de expectativas ¿Cómo ves tu futuro a corto plazo?

JR: Me gustaría focalizar mi carrera en pruebas de una semana. Soy aún joven y quiero dejarme ver. Si todo va bien creo que en estos dos años podré mejorar y asentarme aunque tengo que progresar en la contrarreloj. Ya veremos si puedo pensar en una carrera de tres semanas.

JB: ¿Por qué dices que tienes que mejorar en crono?

JR: Trabajar la posición y la técnica, es lo que necesito ahora mismo. Estoy convencido que con una buena posición aerodinámica haría mejores cronos. Este año he mejorado algo y estoy cerca, pero aún me queda mucho por hacer.

JB: Mira Dumoulin en el Giro, que ha sacado petróleo de las cronos. Durante unos años la cantidad de kilómetros contra el crono había bajado.

JR: Sí, sin duda, la crono marca siempre.

JB: ¿Dónde te ves en unos años?

JR: Soy muy exigente conmigo mismo. Siempre quiero más. Los vatios de entreno ya casi los muevo en carrera. A partir de las 4 o 5 horas de carrera ya tengo ese puntito de sufrimiento que puedo soportar. Noto que he mejorado mucho. No me pongo límites.

JB: W/Kg , datos científicos,… ¿Te gusta el tema?

JR: Sí, todo lo que sea información es necesario. Cuando hago un entreno justo antes de un objetivo en el que muevo la potencia que tengo que mover, o incluso mas, la moral se refuerza.

JB: Con todos estos avances, ¿Piensas que los chavales de ahora estáis obligados a ser mas profesionales?

JR: Ahora tenemos más datos. Esto es imparable. El profesional de ahora necesita estar actualizado y saber interpretar toda esa información.

JB: Antes me comentabas que ibas a hacer específico a Béjar. ¿A alguna sitio en especial?

JR: A mi me gusta la zona de Honduras, Candelario. Allí están los puertos que me sirven de referencia. Si cuando voy, me mido y veo que los tiempos son buenos es que la cosa va bien. Subidas que conozco y que también me están ayudando a conocerme a mí mismo.

JB: Yo recuerdo la Covatilla y aún no se me ha pasado el calentón de aquella Vuelta. De todas, formas sigo dándole vueltas a lo de la soledad. Entrenos, viajes para entrenar, todo eso sin acompañantes. No me engañes, ¿eso tiene que ser duro de narices?

JR: Es duro y, sobre todo, cuando las cosas no salen bien. Esa última serie que es la que te pone en tu sitio, esa voz de ánimo pase lo que pase, esa charla. Entrenar con alguien siempre ayuda.

JB: Estuviste en el equipo de la Fundación Víctor Sastre, ahora Caja Rural. Desde tus inicios mucha gente aportando.

JR: Desde los 12 años he estado en equipos de Valladolid y Madrid. Muchos días fuera de casa y mucho gasto que siempre han soportado mis padres. En los equipos siempre me he sentido respaldado, los hermanos Bañeros de Navalcarnero me ayudaron mucho, de la misma manera que el resto. Me he sentido siempre muy querido.

JB: Quien ganaba el Iberdrola se decía que pasaba a profesional. Con pruebas de referencia mejora la base. ¿Cómo está ese tema por aquí?

JR: Cuando era crio aquí había tres escuelas y año a año han ido desapareciendo. No se está apoyando el ciclismo, sobre todo a nivel institucional. Entre lo que absorbe el fútbol y a que el miedo a sacar los niños a la carretera es cada vez mayor la cosa se nos complica.

JB: Ahora entonces te toca a ti.

JR: Aquí en su día me faltó un referente, alguien a quien copiar y escuchar. Espero ser yo el siguiente. Quiero organizar en Zamora alguna carrera e ir poco a poco aportando cosas.

Entre una cosa y otra se nos ha pasado el tiempo volando. No hay como darle al palique para que el tiempo corra sin freno. Desde aquí apenas nos queda una horita de terreno suave de vuelta, nos comenta Jaime.

Por la N-122 vamos directos hacia Zamora. Últimos kilómetros cómodos, quizás los mejores de la jornada. Mira que tenia miedo cuando hemos salido de la Tomasita. La ciudad aparece en lo alto y de fondo el puente de Piedra, espectacular. Como guinda ascendemos hasta lo más alto, la zona de la Muralla por la rampa en la que finalizó la crono de la Vuelta a Castilla y León que ganó contador. Un repecho duro y de pavés. Creo que no podíamos haber escogido mejor foto de fin de fiesta.

Con Zamora conquistada, rodada y disfrutada vuelvo a casa reafirmando lo que ya pensaba antes. Si antes lo pensaba ahora estoy convencido, tenemos ciclista para rato.

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