Almería, las sierras de los Filabres y la Alhamilla

Almería es una de las provincias españolas más desconocidas por el gran turismo, que se concentra masivamente en otros lugares de la costa mejor comunicados con la Meseta y Cataluña, gozando de un clima envidiable, una geografía única en el mundo y un legado cultural que ha pasado desapercibido hasta hace no demasiados años.
Pablo Bueno -
Almería, las sierras de los Filabres y la Alhamilla
Almería, las sierras de los Filabres y la Alhamilla

Por su situación estratégica Almería, es una de las regiones que más horas de sol disfruta a lo largo del año, disponiendo de un clima benévolo, especialmente durante el invierno, que permite marcar al termómetro una media en torno a los 20º centígrados. Las escasas precipitaciones han favorecido un paisaje que por lo agreste no pierde su majestuosidad, invitándonos a recorrer sus diferentes comarcas en cualquier época del año.

Tierra de montañas

Quizá lo más conocido de Almería sea su extenso litoral (más de 120 km. de costa), donde están enclavados lugares tan acogedores como Cabo de Gata, Rodalquilar, San José, Adra, Roquetas, Garrucha o Mojácar pero, sin ningún género de dudas, el perfil geográfico de esta provincia está marcado por sus múltiples sistemas montañosos: Sierra Nevada, Sierra de Lúcar, Las Estancias, Los Filabres, Sierra María, Almagrera, Cabrera y Sierra de la Alhamilla. Todas estas sierras están separadas por estrechos valles, convirtiendo el relieve de toda la provincia en abrupto y desigual.

La morfología del terreno marcó irremisiblemente la actividad humana durante muchos siglos, siendo la minería la actividad principal desarrollada en las montañas y el cultivo y recolección de uvas y naranjas en los valles.

En la actualidad el turismo se ha convertido en una  buena fuente de ingresos, gracias a la gran difusión corporativa que esta región ha tenido durante los últimos años, opción apoyada por la reciente inauguración de la autovía que recorre la totalidad de la Costa Mediterránea. Pero una de sus mayores actividades económicas está basada en las miles de hectáreas de cultivo intensivo de hortalizas, especialmente tomates, llevadas a cabo en los amplios valles situados junto al litoral. El paisaje sufre las consecuencias del desarrollo comercial y lugares otrora pintorescos como el Campo de Níjar o El Ejido se han convertido en desiertos cubiertos de plásticos bajo los que se desarrollan sin descanso las hortalizas que consume más de media Europa.

Cicloturismo de invierno

Las regiones del sudeste peninsular son las que poseen las mejores condiciones climatológicas para pedalear en invierno, refiriéndonos casi en exclusiva a esta estación del año ya que la patente falta de agua y lo elevado de las temperaturas estivales hacen poco recomendable cualquier actividad física durante los días más soleados.

Almería nos proporciona unas condiciones inmejorables para realizar un sinfín de rutas cicloturistas adaptables a cualquier nivel de usuario: desde un plácido paseo por el Parque Natural del Cabo de Gata, hasta las rampas del 14% de la subida a Huebro, pasando por las rutas de mountain bike del Desierto de Tabernas. Sólo necesitarás estudiar detenidamente cualquier mapa de la zona para descubrir uno de los paraísos ciclistas de nuestra geografía.

Níjar, punto de partida

La blanca población de Níjar, enclavada en plena ladera sur de la Sierra de la Alhamilla, es un lugar idóneo para emprender cualquier actividad cicloturista en la zona, no sin antes haber dedicado una pausada visita al casco urbano de esta antigua villa.

Como principal característica arquitectónica nos encontramos con cientos de casas encaladas que franquean las estrechas callejas en las que podemos distinguir gruesos muros dotados de insignificantes ventanas, construidas a propósito con estas dimensiones para impedir que el arrasador sol del verano penetre en el interior de las casas. Preside el pueblo la antigua Atalaya, testigo del afán de sus habitantes por ganar terreno al desierto y convertirlo en un vergel plagado de huertas y naranjos.

Nasir, Nasar, Naxar o Nixar... romanos y musulmanes fueron los antiguos pobladores de estas tierras en las que dejaron su peculiar sistema de cultivo y regadío, hoy todavía en uso. La actual iglesia parroquial, con estilo mudéjar del siglo XV, es una de las más importantes obras arquitectónicas de Andalucía oriental.

Níjar también es el nombre de una extensa comarca que abarca desde la falda de la Alhamilla, donde se encuentra la villa, hasta la costa del Cabo de Gata, hoy declarada Parque Natural de origen volcánico.

La Sierra de los Filabres

Junto con Sierra Nevada y la Sierra de Gádor, la de los Filabres es una de las mayores elevaciones montañosas de la provincia de Almería. Es una cadena única en la que los fuertes contrastes entre sus dos vertientes son su máximo atractivo: tierras desérticas (Tabernas) plagadas de ramblas al sur y estrechos barrancos con pequeños riachuelos (que convierten en vergeles a muchas poblaciones allí enclavadas) al norte, son sus signos de identidad.

Es una sierra muy atractiva para practicar “puerting” ya que, en poca superficie, acumula un gran número de puertos de montaña de diferente envergadura. En este artículo te describimos la subida a Benizalón y el Puerto de la Virgen por sus dos vertientes, pero hay más alternativas de las que puedes disfrutar si te gusta buscar la línea del cielo: Senés, Tahal, Velefique, Castro de Filabres y Olula de Castro son otras poblaciones que se encuentran en la línea de los 1000 metros de altura, partiendo su ascensión desde el Desierto de Tabernas que está situado en torno a los 400 metros de altitud.

La Sierra de los Filabres no es sobresaliente por sus fuertes desniveles y su dureza hay que atribuirla a la falta de agua, a lo agreste del paisaje y a las temperaturas que se alcanzan en los días más soleados; no infravalores estas características, fijándote exclusivamente en las altigrafías que te proponemos, ya que puedes llevarte más de una sorpresa.

Alguno puede echar en falta una descripción de la escalada ciclista más dura de estas sierras: El Calar Alto (junto con Velefique), pero estas montañas serán objeto de otro artículo meticuloso por estas fantásticas tierras

De turismo por la zona

Suponemos que, si te desplazas hasta esta comarca de Almería desde cualquier otro punto de nuestra geografía, te gustará también conocer alguno de sus atractivos turísticos. Níjar y sus inmediaciones están cargados de historia, sirviéndonos de marco ideal para descubrir gran parte de nuestro pasado, disfrutando al mismo tiempo con el paisaje y los monumentos más emblemáticos.

La artesanía de Níjar

Cerámica, harapas, forja en hierro y carpintería, entre otras cosas, se pueden encontrar en cualquiera de las muchas tiendas que ofrecen al visitante sus productos artesanos.

Por poco dinero se puede comprar en Níjar algún ejemplar exclusivo de cerámica, pintada a mano, un tapiz ilustrado con claros motivos mediterráneos o un conjunto de cacharros de cocina.

En este pueblo todavía funcionan varios hornos para el barro (atizados con leña), algún que otro telar, cuyo traquetear sirve de acompañamiento al visitante, y un buen número de talleres de forja donde se elaboran desde los más elementales utensilios domésticos hasta verdaderas piezas de artesanía.

De película

A muy pocos kilómetros de Níjar, en pleno Desierto de Tabernas, se encuentran un buen número de los antiguos platós de rodaje donde se realizaron los más importantes “Spaguetti Western” de los años 70. Sergio Leone, los hermanos De Angelis... entre muchos otros directores transportaron la escenografía de un hipotético Desierto de Arizona hasta las tierras de Almería para rodar películas tan famosas como “La muerte tenía un precio” o “Por un puñado de dólares”. Como testigo de aquella época han quedado las instalaciones figuradas de las ciudades del Far West que hoy se pueden visitar (previo pago de la entrada) asistiendo al mismo tiempo a un espectáculo de “malos y buenos” plagado de tiros, indios y caballos.

García Lorca y sus Bodas de Sangre

Ocurrió un 22 de julio de 1928, en una de las mayores “cortijás” del Término Municipal de Níjar; un crimen pasional que sirvió para hacer correr ríos de tinta en los periódicos de la época llamó la atención de Federico García Lorca que, cinco años más tarde, estrenó su obra teatral Bodas de Sangre basada en este acontecimiento. El Cortijo del Fraile, situado junto a la localidad de Los Albaricoques, fue el lugar donde se desarrolló la tragedia y hoy en día sigue en pie, en un avanzado estado de ruinas, pudiéndose visitar libremente.

PERFILES ALTIGRAFICOS

Travesía de la Sierra de la Alhamilla

Aunque no se trata de un puerto en sí mismo, este itinerario es lo suficientemente duro como para tenerlo muy en cuenta. Es un trazado de 18 kilómetros repleto de toboganes que nos permite pedalear a una velocidad media relativamente alta a cambio, claro está, de saltar todas las alarmas del pulsómetro.

Para tomar la carretera de Lucainena de las Torres debemos atravesar Níjar hacia el este y rápidamente veremos las indicaciones que nos mostrarán el camino a seguir.

Los primeros 5 kilómetros son muy suaves, hasta que descendemos ligeramente al antiguo cauce del Embalse de Níjar (completamente seco) y comienza una ascensión mantenida. La pendiente media de la parte más dura de esta subida no supera el 5%, pudiendo afrontar pequeñas rampas con más del 7% de inclinación. Llegados al kilómetro 10 (que corresponde al 11 de la carretera) disfrutamos de algo más de 1 kilómetro de suave descenso, pero en breve la carretera se inclina y cumbreamos por encima de los 600 metros. Ahora la bajada se prolonga 3 kilómetros hasta llegar a una cerrada curva que atraviesa la Rambla Honda y el villorrio que tiene su mismo nombre. Desde aquí hasta las calles de Lucainena apenas ascenderemos 50 metros de desnivel.

Atravesando la población encontramos, en la misma salida, un cruce a la izquierda que nos conduce por una divertidísima pista (perfectamente asfaltada) hasta la población de Turrillas.

Subida a Huebro

Guardando las distancias, esta sería una especie de “Tourmalet” almeriense, aunque su corta distancia nos permite emplearnos a fondo en sus rampas más duras.

Partiendo desde la plaza donde está ubicada la iglesia parroquial de Níjar, descendemos apenas cincuenta metros por la calle principal para encontrar a nuestra derecha la estrecha carretera que se dirige a Huebro. Ya desde las mismas calles de Níjar percibimos el acentuado desnivel que se incrementa cuando dejamos atrás las últimas casas del pueblo. Aunque, inicialmente el firme es malo (plagado de baches y descarnado), antes de recorrer el primer kilómetro entramos en una carretera de reciente construcción con un impecable asfaltado.

El trazado de esta subida es el clásico de una carretera de alta montaña, con “paellas” enlazadas que nos hacen ganar mucha altura cada pocos metros recorridos. Es difícil marcar un ritmo constante ya que cada tramo tiene una pendiente diferente.

Pasados los tres primeros kilómetros nos enfrentamos a las peores rampas que llegan hasta el 14% de inclinación, habiendo medido varios pequeños tramos con el 13% y el 12% de corta longitud pero que notaremos en las piernas.

En el último kilómetro recorreremos un trecho de más de 200 metros al 11% de pendiente seguido de un falso llano que llega incluso a ser descendente en las proximidades de Huebro.

El descenso se ha de realizar por la misma carretera, extremando las precauciones al máximo debido a lo peligroso de los cortados que se forman en la margen derecha de la pista.

Subida a Turrillas

La población de Turrillas está situada a 900 metros de altura en un privilegiado balcón (uno de los mejores miradores del Desierto de Tabernas) en plena ladera norte de la Sierra de la Alhamilla.

La carretera que asciende hasta este pueblo la tomamos en la misma N-340 (Almería-Murcia), poco antes de llegar al paraje conocido como “Los Yesos”, entre Tabernas y Sorbas, encontrándose perfectamente señalizado el desvío.

Esta es una ascensión “de manual” comenzando por un desnivel mínimo que va en aumento según nos acercamos al final, cambiando el paisaje circundante a medida que ganamos altitud.

La carretera es buena y las peores rampas (alguna corta del 11%) las encontraremos cuando lleguemos a la zona de curvas que marcan la montaña con un zig zag visible desde el valle.

Si has utilizado una bicicleta de montaña puedes continuar desde Turrilas, por pista de tierra, hasta la parte más alta de la Sierra de la Alhamilla, para descender por su ladera sur hasta Níjar, regresando posteriormente a Turrillas por el itinerario ya descrito de Lucainena de las Torres.

 

Puerto de la Virgen

Esta es una de las rutas, junto con la subida a Olula del Río, más interesantes de la Sierra de los Filabres, pudiendo realizar un itinerario circular entre varias localidades que nos permita recorrer los puntos más interesantes de esta cadena montañosa.

Para acceder hasta Uleila del Campo, punto de partida de la ascensión al puerto, nos dirigiremos por la N-340 hasta el cruce con la carretera local AL-840 que nos lleva directamente hasta esta localidad. Ya en Uleila, sin necesidad de entrar en el casco urbano, iniciamos la subida al puerto por la misma carretera que nos ha conducido hasta aquí.

Esta ascensión es cómoda, gozando de una pendiente bastante regular y un asfalto de buena calidad. En ningún momento deberemos afrontar rampas inesperadas que compliquen nuestro pedaleo, pudiéndonos concentrar en la belleza del paisaje que nos rodea.

Al llegar a la cota más alta aparece a nuestra izquierda una pista de tierra, marcada perfectamente, por la que se accede al santuario de la Virgen de la Cabeza, mirador inigualable de la Sierra de los Filabres.

La subida por la cara norte de este puerto es muy similar a la de su otra vertiente, disfrutando de un desnivel inferior y una mayor longitud (15 km.), aunque su paisaje es mucho más espectacular, contando con un punto de gran interés pictórico a la altura del pueblo de Cóbdar, lugar donde una gran montaña (donde está ubicada una enorme cantera de mármol) situada al borde de la Loma de los Calares preside el valle a modo de centinela pétreo.

Desde Albánchez, el punto de partida, se puede acceder hasta Benizalón, (otra de las altigrafías mostradas en este reportaje), recorriendo los pintorescos pueblos de Líjar, Alcudia de Monteagud y Benitagla. Aunque las carreteras que comunican estos pueblos no están reflejadas en muchos mapas (en los militares incluso vienen rotuladas como pistas de tierra) están perfectamente asfaltadas y señalizadas, convirtiéndose en la mejor alternativa para conocer el interior de esta fantástica sierra.

Subida a Benizalón

El inicio de esta ascensión se realiza en la barriada conocida como La Fuente de la Higuera, lugar al que accedemos desviándonos a la izquierda, dos kilómetros antes de llegar a Uleila del Campo, cuando circulamos por la carretera local AL-840.

Los primeros kilómetros de esta ascensión atraviesan el extremo oriental del Desierto de Tabernas, disfrutando de un paisaje inusualmente florido en un paraje tan agreste.

Esta carretera ha sido asfaltada recientemente, lo que colabora con su desnivel mantenido para desarrollar un pedaleo constante. Ninguna rampa de este pequeño puerto supera el 8%, de pendiente lo que nos permite marcar una cadencia relativamente constante en toda su longitud.

Un kilómetros antes de entrar en las calles de Benizalón cumbreamos en el collado del Cerro Gregorio por encima de 1.000 metros de altura, debiendo descender ligeramente para llegar a esta población. A nuestra derecha, en lo más alto de la montaña, podremos ver continuamente la Ermita de la Virgen de la Cabeza, patrona de esta localidad y máximo atractivo de la zona.

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