Aprecio del Gregario (I)

Puede que no haya reservado para ellos focos y flores al llegar a meta pero la labor, muchas veces oscura, de un gregario es la esencia del ciclismo y aquí en Ciclismo a Fondo abrimos una ventana para su reconocimiento.
Fran Reyes -
Aprecio del Gregario (I)
Aprecio del Gregario (I)

En el número 351 de Ciclismo a Fondo, que está a la venta desde este viernes 24 de enero, publicamos un reportaje en el que seis ciclistas (Koldo Fernández de Larrea, Benjamín Noval, Luís Ángel Maté, Pablo Urtasun, Samuel Sánchez e Igor Antón) discuten sobre la labor de los gregarios, sus tareas, su importancia y su reconocimiento. Debido a las limitaciones de espacio propias del papel, mucho contenido quedó fuera de la edición impresa y dado su interés os ofrecemos en nuestra web una selección de lo mejor del mismo. Hoy, la primera entrega.

Si os gusta, tenéis más en Ciclismo a Fondo 351, disponible en todos los kioskos de España y en distintas plataformas digitales como AppStore, Zinio o Kiosko&Más.

Koldo Fernández de Larrea (1981, Vitoria). Fue el principal esprínter de Euskaltel durante la mayor parte de las ocho temporadas que habitó en la escuadra ‘naranja’. En 2012 recaló en Garmin-Sharp, donde ejerce de gregario.

“Andrew Talansky es el líder con el que más confianza he desarrollado en estos años de Garmin. Me siento particularmente orgulloso de cómo lo guié en la pasada Vuelta al País Vasco, dirigiéndole hasta qué lado de la carretera debía de tomar; también de la Vuelta en que terminó 7º”

“Con Dan Martin he trabajado muy bien, también; en la Volta a Catalunya 2013, por ejemplo, le lanzaba en los sprints intermedios para evitar que otros le quitaran las bonificaciones. Este año haré casi todo el calendario junto a él”

“Uno de los momentos más emotivos lo viví junto a Tyler Farrar en el Circuito Franco-Belga de este año. Tyler es muy distinto al arquetipo de velocista: afable, simpático, atento y modesto. Por supuesto, en las 'volatas' se enzarpa, como todo el mundo; pero fuera de ellas es un pedazo de pan. Por eso, que se pasara tanto tiempo sin ganar y rozando el poste fastidiaba especialmente. Este año, en el Circuito, tuve la suerte de ayudarle a conseguir dos victorias. En el autobús, nos abrazamos entre lágrimas. Creo que su triunfo me hizo tanta ilusión como a él mismo”.

Luis Ángel Maté (1984, Marbella - Málaga). Desde que pasó a profesionales, el ‘Lince Andaluz’ ha sido lugarteniente de otros corredores, tarea gracias a la cual ha logrado asentarse en el pelotón. Esta temporada militará por cuarta campaña consecutiva en Cofidis.

“Mi día más memorable como gregario es la jornada de Camerino de la Tirreno-Adriático que ganó Scarponi. Estaba en Androni, siendo prácticamente un neoprofesional, y corría junto a ciclistas que eran mis ídolos, de esos con los que jugaba a las chapas cuando era pequeño. Aquel día se recorrían 240 kilómetros con 5000 metros de desnivel; ‘Scarpa’ iba tercero de la general con el asalto al liderato en mente. En la fuga del día se filtró Egoi Martínez, que amenazaba su posición, y nos pusimos a tirar. A mitad de carrera, nos habíamos quedado sólo dos gregarios de Androni: Alessandro Bertolini y yo. Pese a la inferioridad numérica, logramos controlar la escapada y, en el repecho final, Scarponi puso la guinda ganando la etapa y sentenciando la general”

Benjamín Noval (1979, Mieres - Asturias). Hasta su retirada este invierno por “decisión personal” (“mentalmente estaba saturado y cada año me costaba más prepararme”) era considerado el gregario por antonomasia del pelotón español gracias a su condición de hombre de confianza del campeón madrileño Alberto Contador.

“No siempre fui gregario. Recuerdo que en Relax tenía algo de galones, me dejaban disputar y a veces incluso algún compañero trabajaba para mí; llegué a ser 6º en una Volta a Catalunya. Pero no era exactamente un líder: Relax era una familia y los hermanos Pérez fomentaban el trabajo de equipo. Solíamos intercambiarnos favores: un día bregaba para un esprínter, y al siguiente si era montaña él lo hacía para mí”

“Cuando llegué a US Postal, en cambio, todo era diferente. Siempre había alguien para el que trabajar; sin ir más lejos, Armstrong. Fue entonces cuando, consciente de que físicamente no podía llegar a su nivel para ser jefe de filas, empecé a buscar mi sitio en el pelotón y mirarme en otros espejos como ‘Chechu’ Rubiera, Viatcheslav Ekimov o Pavel Padrnos, extraordinarios trotones que estaban muy bien valorados en el seno de la escuadra”

“Por supuesto que el líder necesita tener un gregario que ejerza de psicólogo, consejero o confesor. Soporta mucha, muchísima presión; sabe que cualquier flaqueza suya desluce el trabajo de todos los compañeros. Por eso necesita un amigo cerca en quien confiar. Por ejemplo, en la etapa de la Gallina de la Vuelta 2012, se salió muy rápido y Alberto se encontraba fatal. Tales eran sus dudas que pensaba que iba con la rueda 'frenada' y quería bajar al coche a que el mecánico lo comprobara. Yo me pasé todo el rato junto a él, procurando que no se rompiera la fila del pelotón, y le dije: “inicios malos, finales buenos”. Eso le tranquilizó y en el último puerto rindió a su mejor nivel, rozando la victoria”.

“Otro ejemplo fue la Vuelta al País Vasco 2008. En aquella carrera Alberto Contador estaba muy fastidiado por las muelas; tenía una infección que derivó en un flemón y se pasó toda la semana tomando antibióticos y Nolotil para soportar el dolor. Sólo lo sabíamos el médico del equipo, Alberto y yo. Terminó consiguiendo la victoria”

¿Te ha gustado? Puedes leer más de estos relatos en la segunda entrega de este reportaje y en Ciclismo a Fondo 351, disponible en todos los kioskos de España y en distintas plataformas digitales como AppStore, Zinio o Kiosko&Más.

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