Brambilla es algo más que unos puñetazos

Entrevista. Brambilla es algo más que unos puñetazos. Conocido para el gran público por su singular combate en la pasada Vuelta a España con Ivan Rovny, el italiano Gianluca Brambilla (Etixx-Quick Step) pretende borrar del recuerdo tan desagradable incidente convirtiéndose en una pieza clave para Rigoberto Urán en el Giro de Italia.
Fran Reyes -
Brambilla es algo más que unos puñetazos
Brambilla es algo más que unos puñetazos

Todos tenemos en mente aquella escena que sucedió en la 16ª etapa de la pasada Vuelta a España. Durante la subida al Puerto de San Lorenzo, dos corredores empezaron con dimes y diretes para terminar a hostias y expulsados. “Basta. Pasó lo que pasó. Basta”.

A Gianluca Brambilla (1987, Bellano – Italia) no le gusta hablar sobre ese suceso. Le molesta que haya caído sobre él ese estigma. “La temporada que hice fue buena, no debería recordarse sólo eso. Digamos que he dado más motivos para hablar de mí, no sólo los puñetazos”.

Brambilla reconoce que las imágenes son lamentables, pero procura que el interlocutor empatice. “Entiende: somos humanos, somos deportistas. Invertimos mucha pasión y sacrificio en este deporte, mucha adrenalina. Habíamos pasado ya 16 días de competición… Y, cuando saltó chispa, pasó lo que pasó”. Repone: “Además, este tipo de litigios suceden a menudo. La diferencia es que el nuestro sucedió frente a las cámaras”. En su día Lluís Mas, mallorquín de Caja Rural – Seguros RGA, corroboró esto sin tapujos: “En el pelotón se ven hostias de todos los tamaños a diario. Pensad que vamos a 190 pulsaciones, jugándonos el pan y la vida. A veces discutimos, la sangre no nos riega el cerebro y nos calentamos”.

Admitido que en la competición son habituales estos lances, explícanos: ¿qué te pasó con Ivan Rovny, el ciclista de Tinkoff-Saxo con el que te enganchaste? “Él estaba nervioso porque todos lo increpaban por no pasar al relevo en la fuga. Y claro, reaccionó contra el primero que se acercó a decirle a la cara qué pensaba”. Brambilla se lamenta, “me da rabia que alguna gente piense que fui yo el culpable de la pelea”, pero también entona el ‘mea culpa’. “Me equivoqué. Por desgracia, no somos magos para volver atrás en el tiempo. Lo único que podemos hacer es disculparnos, ante los demás y entre nosotros; de hecho, el ruso y yo reconocimos nuestros errores, nos pedimos perdón e hicimos las paces”. Basta. Mejor dejar atrás la descalificación en directo, o la exclusión de la selección italiana para el Mundial de Ponferrada.

La presente será la tercera temporada de Brambilla en Etixx-Quick Step, la última de un contrato trianual que rubricó en invierno de 2012. “Pasé a profesionales en mi país con Colnago [actual Bardiani-CSF]. En mi tercer año acabé 13º en el Giro d’Italia. Durante la carrera conocí a Davide Bramati. Por mediación suya mi representante y Patrick Lefevere [mánager de Etixx] se pusieron en contacto; me sometí a varias pruebas de rendimiento y firmé”. Sobre el peculiar Bramati, director de la escuadra belga, sólo tiene buenas palabras. “Es un gran director deportivo. Incluso en los entrenamientos y las carreras que no se adaptan a tus características logra insuflarte ‘grinta’ [coraje] para que des un poco más de ti. Ese sufrimiento se refleja después en las carreras importantes. Quizá desde fuera parece un poco chulo, que arma mucho el taco… Pero él simplemente es así”.

¿Cómo encaja un ciclista como tú, de menos de 60 kilos, en un equipo de clasicómanos como Etixx? “Cuando la carretera pica hacia arriba es necesario un complemento para los grandes motores”, sonríe. “Más aún con la llegada de Rigoberto Urán. Con él me ha hecho un hueco en las carreras importantes para estar a su lado, ayudándolo”. Y recuerda: “En el Giro del año pasado se esfumó una victoria que era casi nuestra, pero todos sabemos qué sucedió y es preferible no revisarlo…”

El reto para esta temporada es mejorar las prestaciones y los resultados. “Quiero estar en forma desde el principio. ‘Chi ben comincia, è alla metà dell'opera’. Estaré 20 días en Calpe entrenando por mi cuenta que encadenaré con Murcia y Almería. Después haré Ardèche, Strade Bianche, Tirreno y Catalunya, que es una prueba que me encanta. En ese punto haré una pausa para concentrarme en Sierra Nevada; retomaré en Flecha Valona y Romandía para llegar en plena forma al Giro d’Italia”. Ahí será todo para Rigo. “Creo que puede ganar el Giro y me gustaría ayudarlo con todo para que logre llevarse la ‘maglia rosa’. Lo demás es secundario”.

Dicho esto, Brambilla empieza a otear con curiosidad en dirección a la playa frente a cuya orilla estamos sentados. Está fijándose en un hidropedal, esa especie de bicicleta acuática con la que José Antonio López Gil ‘Malagueta’ decía que se iba a cazar pulpos cuando era niño y aún no pensaba en ser ciclista profesional. “Qué raro. En Italia he visto muchas veces el ‘pedalo’, la típica barquita con un tobogán y dos asientos para pedalear… Pero eso no”. Y así termina nuestra entrevista, realizada en la presentación de Etixx-Quick Step en Calpe.

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