Julen Amezqueta, en busca de la consolidación

El navarro emprende su segunda temporada como profesional en el Willier-Triestina con el objetivo de volver a entrar en el nueve del Giro de Italia. “Es uno de los jóvenes españoles con mayor progresión”, dice su director Luca Scinto.
Ainara Hernando -
Julen Amezqueta, en busca de la consolidación
Julen Amezqueta, en busca de la consolidación

Cuando a Julen Amezqueta le dijeron que iba a correr el Giro “no se lo podía creer”, cuenta ahora, transcurrido casi un año su director en el Willier Triestina Luca Scinto. “Se lo hicimos hacer porque creemos en él, porque queremos que crezca”.  Y Julen, que venía de correr la Milán-San Remo, la Coppi&Bartali y el Giro del Trentino, es decir, el calendario A, el de los mejores corredores del equipo, entró en el ‘nueve’ para la corsa rosa. 

Pronto demostró que no se equivocaron con él. En la tercera etapa ya se metió en una fuga camino de Arnhem, cuando aún el Giro no había tocado suelo italiano. Pero cuando lo hizo, las cosas cambiaron. En la segunda semana, “la etapa 12 o 13 pensaba que me iba a casa, el manager del equipo me decía bufff te veo finito”, cuenta. Resistió, uno o dos días y de repente, “el cuerpo me empezó a dar la vuelta, para la 15º etapa me sentía como si hubiese empezado el Giro el día anterior”. Así que Julen pensó “guardo un par de días y lo intento”.

Mientras, Julen pedaleaba en el pelotón escuchando a los demás y, a la vez absorbiéndolo todo. Aprendiendo. “Me marcó mucho ver a Mikel Nieve, la facilidad con la que se metía en las fugas y cómo resolvió la etapa que ganó. Al día siguiente me lo contaba y yo decía, ¿pero cómo puede ser tan fácil”.

Amezqueta soñó con emular a Nieve y señaló con bolígrafo rojo en el libro de ruta la 18º etapa con final en Pinerolo. “Era un día largo y sabía que iba a ser de esas etapas que ves en la televisión de las grandes vueltas donde hay dos carreras, la de la general y la de la etapa. Quería meterme en esa fuga y me salió”.

Logró infiltrarse en la escapada numerosa con nombres de peso: Brambilla, Moreno Moser, Malacarne, Daniel Oss…la etapa la ganó Matteo Trentin y Amezqueta terminó en duodécima posición. Pero más allá del puesto, Julen guarda esa fuga, ese día, como el que mejor se ha sentido encima de una bicicleta. “Quedaban tres etapas para acabar  el giro y verme en una fuga tan grande disputando la etapa fue lo más”.  

Tres días después, Amezqueta cruzaba la meta de Turín, la de su primera grande. 22 años. Tenía razón Scinto en confiar en él. “Hacer una grande para un joven como él te da un plus para el futuro, tanto fisiológica como muscularmente”, dice el técnico italiano. Esa es su labor. Encontrar diamantes en brutos, pulirlos. “Quiero disfrutar de él todo lo que pueda en mi equipo porque luego tendrá que volar y seguir su carrera”. Una progresión que su director pronostica imparable.

En eso esta Amezqueta, en asentarse, consolidarse en su segunda temporada como profesional. Julen se hizo ciclista por culpa de su hermano mayor. Él jugaba al futbol en el Izarra, “pero era un paquete”. Lateral. “Cuando me sacaban, por aquella banda entraba el que quería. Chupé mucho banquillo”, recuerda. Un día empezó a acompañar a su hermano a las carreras y el ambiente le gustó. Le atrapó la fragancia del ciclismo.

En cadetes y en juveniles no ganó ni una sola carrera. Y en amateurs le costó tres años estrenarse, con el Seguros Bilbao. Pero había algo especial en él. Lo vio también pronto el Baqué y se lo llevó. Entonces, Julen estudiaba un Grado Superior de Sistemas Electrónicos automatizados. Por las mañanas a clase y por las tardes a entrenar. Y cuando tenía prácticas era peor. Ocho horas de trabajo y después, a dar pedales desde su Estella natal. Su magnífica última temporada como amateur, en 2014 le sirvió para que Luca Scinto se fijase en él y lo reclutara para el Willier-Triestina, con el que corrió a prueba el verano del 2015 y en unos meses convenció a los dirigentes con su buen hacer para que le hiciesen su primer contrato como ciclista profesional.

“Ahora le veo más tranquilo, más maduro”, dice Scinto en este inicio de temporada en la Vuelta a San Juan donde Amezqueta tuvo una prestación notable en la crono de la tercera etapa. “Sin rueda lenticular ni casco de crono lo hizo bien. Si llega a tener todo el material hubiera terminado entre los cinco primeros seguro”. La confianza que tienen en él es total: “Quiero que haga el Giro este año de nuevo, si todo va bien lo correrá”, prosigue el director.

Ese es el propósito de Amezqueta. “Tendré un calendario muy similar al del año pasado. Clásicas en Italia, la Coppi&Bartali, para la Milán-San Remo estoy como reserva y luego el Giro del Trentino para ganarme un puesto para el Giro”. Dice el navarro que para él, la corsa rosa “lo es todo, a nivel personal desde el minuto cero. Mis objetivos este año son los mismos, asentarme en la categoría y dar un paso más de calidad. Pienso en resultados, porque cuando los tienes todo es más fácil de cara al futuro”.

Sus directores no creen que tarde en conseguirlos: “Es uno de los jóvenes españoles con mayor progresión”, asegura Luca Scinto, “y aquí tiene la oportunidad de contar con espacio para crecer y brillar”. 

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