Meintjes, talento sudafricano

Después de ser octavo en el Tour de Francia y séptimo en los Juegos Olímpicos, Louis Meintjes desembarca en la Vuelta sin presión en busca de pelear por la general o cazar etapas antes de fichar por el Bahrein Team de Vincenzo Nibali.
Ainara Hernando -
Meintjes, talento sudafricano
Vuelta a España 2016

Dice Brent Copeland, que ayer por la noche llegó a la Vuelta estresado y agobiado, en medio del caos que uno se ve envuelto cuando tiene que empezar de cero un nuevo equipo de alto nivel como el Bahrein Team del que desde el próximo año será mánager, dice y asegura, que la primera vez que vio a Louis Meintjes, cuando él formaba parte del MTN-Qubeka y el joven sudafricano fichó por el equipo, que desde el primer momento que posó su mirada en él, “me di cuenta de que tenía algo de especial, se veía que no iba a ser un cualquiera”.

De aquello han pasado tres años ya. Cuando Copeland, sudafricano de nacimiento pero ciudadano del mundo como nacionalidad, dejó de lado el mundo del motor y pasó del MTN a ser mánager general del Lampre-Merida, no dudó en llevarse a Meintjes consigo. “No era una apuesta”, asegura Copeland. Estaba seguro de todo lo que el chaval iba a darle. Y acertó. “Estoy muy satisfecho de lo que ha hecho esta temporada. Le pusimos una primera parte muy cargada y aunque no obtuvo resultados tuvo momentos muy buenos”. Después llegó el momento de la verdad: el Tour de Francia. Era la segunda vez que Meintjes lo corría. El año pasado se retiró a tres días de llegar a París por una gastroenteritis que lo dejó vacío. Era su revancha.

Después de cosechar un décimo puesto en la Vuelta que le confirmó lo que todos escribían sobre tu talento, llegó a la ronda gala y terminó octavo. “Ha dado un paso adelante. Quería ver hasta dónde podía llegar y es cierto que no atacó pero es que era imposible con el ritmo que ponía el Sky. No pasó dificultades en ningún momento, fue muy constante y eso es lo más importante, porque quiere decir que es capaz de soportar los esfuerzos y hacerlo bien”.

Acabado el Tour, Meintjes ni deshizo la maleta. “Se marchó directo a Livigno, a concentrarse en altura para los Juegos  Olímpicos”, cuenta Copeland. Acabó séptimo. “Y en cuanto regresó volvió de nuevo para preparar la Vuelta”, la carrera que descubrió el pasado año su increíble talento al acabar décimo. “Este año llega cansado y es una incógnita lo que va a hacer aquí. No tiene presión alguna. Queremos ver cómo pasa la primera semana y si está en la pelea por la general, que la dispute, pero si se descuelga, luchará por ganar etapas”, explica Copeland.

Ciclista por seguir a su hermano

Hasta donde su increíble talento lo lleve. Su carrera parece no tener límites. “Tiene claro lo que quiere, es profesional 365 días al año. Lo cuida todo, la alimentación, el entrenamiento, todo el trabajo que hace…”, cuenta Copeland. “Tiene una gran pasión por el ciclismo, ama lo que hace”. Y eso que al principio no sabía de qué iba este mundo. El ciclismo profesional lo descubrió haciendo zapping en la televisión de su casa en Rustenburg. “Soy nacido en Pretoria, pero porque había un hospital mejor”.

Su hermano mayor andaba en bicicleta “y empecé así, pedaleando para imitarlo”, recuerda Meintjes. En su familia, nadie era deportista pero su madre, enfermera y su padre, ingeniero, no le pusieron trabas para andar en bicicleta.

“Después probé otros deportes, el rugby y el atletismo pero no destacaba. En cambio, en la bici me di cuenta de que tenía talento”. Un portento. “Así que elegir fue fácil aunque no sabía muy bien qué era el ciclismo profesional. Lo empecé a descubrir viendo el Tour por televisión. Recuerdo cuando en 2007 ganó Robert Hunter una etapa, era el primer sudafricano que lo lograba en la historia y me emocioné mucho”, rememora.

Siendo apenas un juvenil, Louis Meintjes viajó a Europa para hacerse ciclista. Primero a Bélgica y luego a Holanda. Por el visado solo podía estar tres meses en cada país y volver a casa. En 2013 se convirtió en subcampeón del mundo sub23, el mismo año que el MTN-Qubeka lo reclutó, como el mayor talento del ciclismo africano para convertirlo en ciclista profesional.

En 2017, a Bahrein

Su imparable crecimiento proseguirá en el Bahrein Team el próximo año, donde también estará Vincenzo Nibali. “Queremos que dé un paso más pero sin meterle presión”, explica Copeland. “Tendrá al lado a Nibali para aprender de él pero, salvo una carrera, dividiremos sus objetivos”. Para que no pare de derrochar talento el sudafricano blanco.

Con 1’73m. de altura y 59 kg de peso, Meintjes vive totalmente volcado en convertirse en el primer sudafricano que gane una grande –si se cuenta, como él quiere, a Froome como inglés- . “Me gusta documentarme de todo lo que pasa en el deporte. Me encanta leer biografías de grandes campeones: Agassi, Djokovic… y también leo libros de preparación, entrenamiento y psicología”. Además, es un amante del arte. Todo un talento. Con la bici y sin ella.

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