La asombrosa historia de Miguel Ángel López

Inicia su segunda temporada en el Astana con la mirada puesta en la Vuelta a España. Ganó la etapa reina de Tour de San Luis a los hermanos Quintana, a quienes, dicen, ya supera en sus números de entrenamiento. Y solo lleva cinco años montando en bici.
Ainara Hernando desde San Luis (Argentina) -
La asombrosa historia de Miguel Ángel López
Jóvenes talentos

No tuvo un buen inicio en esto del ciclismo Miguel Ángel López. Hace tres años iba a correr la Vuelta de la Juventud colombiana y salió una mañana a entrenar por los alrededores de su Sogamoso, en el corazón de Boyacá cuando dos hombres le asaltaron en medio de la carretera. “Eran dos ladrones, vinieron a atacarme. Querían llevarse mi bici”. No sabían a quién se enfrentaban. Claro que por la apariencia chiquita, la estatura y su finito cuerpo, los cacos pensaron que con un empujoncito tirarían al chaval de la bici y en cuestión de segundos la tendrían en su poder. “Pero yo me defendí”. Miguel Ángel recibió varias puñaladas en la pierna derecha pero no soltó la bicicleta. Volvió a casa sangriento pero con ella. Un superhéroe. “Cualquiera lo hubiera hecho, ¿no?”.

Cinco días después, se puso el dorsal en la Vuelta a la Juventud y en la etapa reina, “subiendo el Crucero iba escapado con una buena diferencia. Era un novato y un comentarista de la carrera durante la retrasmisión dijo:  ¡Ahí sube Superman!”. Con ese nombre se quedó. Eso fue antes de ayer prácticamente. Porque lleva pedaleando apenas cinco años. “Aprendí a montar un poco tarde, con diez años. Mis compañeros iban en bici al colegio y yo quería cogerla, les decía ¡Eh, déjenmela para dar una vueltica!”, rememora.

A escondidas cogía la bicicleta de su padre, que no se la dejaba,  para recorrer los cuatro kilómetros en bajada hasta la escuela y los otros cuatro en subida de regreso a casa. “No tuve una propia hasta los 16 años, cuando mis hermanos ya acabaron el colegio público y yo aún en estudiaba en el de la Vereda donde vivíamos. Quedó una bici libre y la cogí”. En casa Miguel Ángel era el sexto de siete críos, “seis chicos y una chica”. Todo era heredado.

“La bici empezó siendo un medio de transporte, no de diversión”. Hasta que un día escuchó que estaban organizando una carrera por las fiestas de la Vereda donde vivía. “Pensé que sería como ir de casa al colegio en bici. Fácil. ¿Por qué no me meto? No tenía nada que perder”. La inscripción costaba 10.000 pesos. Demasiado para el pequeño Miguel Ángel y su familia. El campo y los animales no daban para tanto. Pero el chiquillo tuvo suerte. “Un político en campaña me lo pagó, no recuerdo quién fue”. Ganó. “Me dieron algunos implementos para la bici y algo de dinero”. Y mucho más. La ilusión de seguir compitiendo.

Eligió la bicicleta de montaña. Competencias y pedaladas. Pero la cabeza, siempre en su sitio. “Era juicioso. Mi plan era acabar el bachiller. Siempre he tenido buenas notas”. Así transcurría su vida, entre libros, las primeras carreras y el campo. “Todos los hermanos teníamos que ayudar a mi padre y yo también. Abonar la tierra, regar, cuidar de los animales…. No es que me gustara, pero había que hacerlo”.

Hasta que se cruzó por su camino la bicicleta de carretera. “Me dijeron que probara, que podía ser bueno”. Era el año 2010, hace apenas cinco años. “Estaba a punto de graduarme cuando probé la primera carrera. Había varios ciclistas profesionales que participaban y les gané, pude con todos ellos”. Eso le motivó todavía más. “Pero a mi padre no le gustaba, no lo veía como un oficio y empecé a dejar de ayudarle en el campo. Me la pasaba con la bicicleta todo el día por ahí molestando”, bromea, “no le ayudaba mucho y él se enfadó un poco. Me dijo ¿qué vas a hacer con la bicicleta si eso es mamar gallos (expresión colombiana que viene a decir “tomar el pelo”) eso es vacance?”. Pero Santiago López, el patriarca, pronto se dio cuenta de que su niño tenía potencial de verdad: “Me vio enfocado y se dio cuenta”.

Así que, entre unas cosas y otras, Miguel Ángel ‘Superman’ López empezó a pedalear en serio “a finales del 2011, a punto de cumplir los 18 años”. No sabía nada de ciclismo. “Las carreras grandes no las seguía por la tele ni tenía ídolos. Luego ya me fui enterando”. Al paso que llegaron las primeras lesiones. “La rodilla la tengo mal desde entonces, gané la Vuelta a la Juventud y el Tour del Porvenir pero después perdí algunos años porque tenía la fascia lata tocada”.  En el 2014 “regresé fuerte y demostré la clase que tenía”. Eso hizo al Astana decidirse por ficharle. Antes ya lo había descubierto Vicente Belda, que también descubrió a Nairo Quintana. De hecho, dicen que ‘Supermán’ ha superado los impresionantes números del ciclista del Movistar.

Con el Astana inicia su segunda temporada Miguel Ángel López en lo más alto. Y no lo ha podido hacer de la mejor manera. La etapa reina del Tour de San Luis donde ha debutado le ha visto alzar los brazos superando a los dos hermanos Quintana. Ahora volverá a Colombia para disputar los Campeonatos Nacionales y después volverá a España, a Cocentaina, donde vive. Su punto de mira esta temporada es la Vuelta a España. “Como Nibali irá al Giro y Aru al Tour, a mi me dejarán espacio para que pueda ser el líder del equipo allí”. Antes le veremos correr ya en España, tanto en la Volta a Cataluña como en la Vuelta al País Vasco. “Este año comienzo más tranquilo, ya conozco al equipo y tengo más experiencia”. Y con un triunfo ya en el bolsillo que le da alas. Ojo con Supermán.

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