Entrevista a Óscar Sevilla

El manchego adelanta para ciclismoafondo.es su próxima renovación con el Rock Racing
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Entrevista a Óscar Sevilla
Entrevista a Óscar Sevilla

«Me siento mejor que nunca»

 

Siempre se le ha conocido por su aspecto, su amabilidad y cercanía. "El niño" le apodaban en sus mejores años. O en los que se creía que eran los más gloriosos. Y así está ahora Óscar Sevilla. Como un niño, con ilusiones renovadas, y en su mejor momento como ciclista profesional. Acumula diez años en la máxima categoría y ha pasado por todo. La gloria le sobrevino con una temprana edad, pero supo disfrutarla y sobrellevarla. Después, las lesiones le azotaron. Cuando consiguió recuperarse, una nueva pesadilla le bajó al infierno de la Operación Puerto. Pero también se sobrepuso. Fichó por el Relax- GAM y regaló tres victorias al equipo madrileño. Con la desaparición de la estructura de Jesús Suárez Cuevas puso rumbo al Rock Racing, donde ha vivido su mejor temporada. Ha obtenido victorias de principio a fin, la última, en el Clásico RCN. Ha destacado en todos los meses del año, especialmente en junio, cuando se alzó con la medalla de plata en los Campeonatos de España. Más que satisfecho con su marcha, Sevilla se encuentra ya cerrando los trámites para su renovación para las dos próximas temporadas con la escuadra de Allen Bean, seguro de que su marcha al conjunto americano ha sido todo un acierto.




¿Qué balance haces de la temporada 2008?

Bueno, muy bueno porque ha sido un año con bastantes victorias. También ha sido diferente, porque he corrido en muchos sitios que no había estado, pero para mi ha sido satisfactorio, en cuanto a victorias y disfrute, además de en la salud, porque no he tenido ninguna enfermedad ni lesión. He rendido todos los meses muy bien, a diferencia de otras temporadas, que con las alergias lo pasaba bastante mal, pero esta vez no ha sido así.

 

¿Te ha dado la sensación de que era como un volver a empezar, por lo novedoso del proyecto en el que te embarcaste?

Sí, ha sido muy diferente. Físicamente me siento mejor que nunca, muy fuerte, y mentalmente también. Y eso se nota, en carrera y en los entrenamientos. Lo comparo con los años 2001 y 2002 y me veo mucho mejor. La verdad es que todo ha sido muy nuevo: el equipo, el calendario y los compañeros. Pero también muy positivo. Cuando empezó la temporada tenía cierta preocupación, por ver cómo me iban a tratar y cómo era el equipo, pero desde el primer día todo fue muy bien. Ha sido un año muy bonito. He conocido carreras muy buenas, aficionados al ciclismo impresionantes y grandes compañeros. Para mí, ha sido una temporada inolvidable, aunque no haya corrido el Giro de Italia, el Tour de Francia o la Vuelta, que me hubiera gustado mucho, pero tampoco lo cambio. Me gustaría volver a correr esas carreras, pero esta temporada no la cambio por nada del mundo.

 

¿Se han cumplido todos los objetivos que te marcaste?

Sí, sin duda. He andado bien todo el año, aunque sí que es verdad que en muchas carreras podría haber estado mejor. Pero, en cuanto a rendimiento me siento satisfecho. Siempre gusta que vengan victorias, pero también buscas encontrarte bien y sentirlo, y este año ha sido así. En competición he estado fuerte y entrenando me he visto bien. Soy un corredor al que le gusta mucho entrenar y me he podido machacar. Eso vale casi como una victoria. Los triunfos los disfrutas y los compartes con los amigos y la familia, pero encontrarte bien sobre la bici y hacer un buen trabajo de preparación vale mucho.

 

¿Lo mejor ha sido volver a disfrutar encima de la bici?

Sobre todo. Entre las lesiones y la Operación Puerto ya se me había olvidado. En 2003 me tuvieron que operar del escroto y estuve cinco meses parado. Después vino la rotura de vértebras. Lo pasé mal, estaba cabizbajo. Corrí carreras e hice buenos resultados, como en la Vuelta a España, pero sufría mucho, con muchos dolores. Pude recuperarme y gané la Vuelta a Asturias. Estaba realmente fuerte para correr el Tour de Francia y apareció la Operación Puerto, que me obligó otra vez a parar. El año pasado, con el Relax-Gam me volví a ver bien, disfruté de un buen ambiente en el equipo, aunque no pudimos correr la Vuelta. Esta temporada ha sido como volver a empezar, sobre todo por la ilusión. Ahora me parezco a un juvenil o un aficionado que pasa a profesional. No tengo pereza ni falta de motivación para entrenar, para cuidarme ni para competir. Todo lo contrario, soy el primero que se apunta a todo. Eso es muy positivo para un ciclista, sobre todo porque ves que van pasando los años y has pasado por tantas cosas que el hecho de no perder esa ilusión, la ganas y la pasión por el ciclismo me hace sentirme orgulloso y satisfecho.

 

Más que positiva ha sido tu marcha al Rock Racing

La verdad que sí. Soy ambicioso y me gusta disputar todas las carreras. No niego que me hubiera gustado correr una grande o carreras de mi tierra, como la Vuelta a España Pero quería correr en bici y disfrutar. Opté por esta oportunidad  y no me arrepiento. Ha sido una experiencia nueva y muy bonita. Estoy en conversaciones muy avanzadas para renovar por dos años más, porque me siento muy acogido, aunque lleve poco tiempo junto a este equipo. Está prácticamente ya cerrada mi renovación. El patrón de la escuadra es un gran apasionado al ciclismo, sabe hacer las cosas bien y tratarnos de muy buena forma. Cuando tomas una decisión, nunca saber si vas a acertar o no, pero, valorando este año ha sido muy positivo. Un acierto venir aquí.

 

La única nota negativa, la confirmación de que no ascenderá a la categoría continental profesional

Teníamos la ilusión de que así fuera y parecía que todo marchaba bien, pero al final no ha podido ser. Sabíamos que era difícil, al ser un equipo que lleva un año en las carreteras, que es americano y pretende venir a Europa y correr una grande. Ha sido una pena, pero no perdemos la ilusión. Nos motivamos para correr otras carreras. Este año he estado en China, en Colombia, en Venezuela, Estados Unidos...la experiencia ha sido muy buena y seguiremos corriendo allá donde nos quieran y nos inviten. No todo es el Tour de Francia, hay otras pruebas que tienen una gran afición y merecen todo el respeto. Lo importante es disfrutarlas y a veces el cuerpo y la cabeza piden eso, la satisfacción y la felicidad por hacer lo que me gusta.

 

¿Has notado muchas diferencias del Rock Racing a las estructuras en las que habías estado hasta ahora, como Kelme y Relax?

Aunque todo es parecido, prepararse, correr e ir a los hoteles, sí que he visto muchas diferencias en cuanto al ambiente y la forma de entender este deporte. Existe presión, como en todos los equipos, pero es mucho menor. Cuando ganó Botero me di cuenta de las diferencias. En Europa, todos nos vamos corriendo al autobús y al hotel para que te den el masaje y descansar, pero allí era todo más tranquilo. Montaron unas carpas y se hizo una comida para todos, al más puro estilo de un camping. Es todo muy diferente pero para bien. Más relajado, pero muy profesionalizado. Hay menos presión, ajetreo y prisas. También hacíamos mucha vida fuera del hotel. Algunos días íbamos a Los Ángeles, a ver partidos de los Lakers. Todo muy diferente, pero que también te aleja de pensar continuamente en la carrera, que a veces viene bien. En Europa nos asfixiamos demasiado, aquí todo es más improvisado, hecho para disfrutar. Me recuerda mucho a las carreras de categorías inferiores, en las que se iba a pasarlo bien.

 

¿Qué carrera te ha dejado mejor sabor de boca?

Quizá la de Philadelphia, fue una prueba importante por todos los equipos que estuvieron allí, el CSC, el Columbia, el Liquigas, el Lampre... era una carrera bonita y muy importante, pero también me quedo con la primera que gané para el equipo, porque era también la primera que yo corría y ganarla fue una gran satisfacción. Aunque, si tengo que elegir, me quedo con la de Philadelphia, porque también me sirvió para demostrar que ahí estaba Óscar Sevilla, que no estaba desaparecido y que da mucha guerra.

 

Al igual que en Philadelphia, ¿también la medalla de plata en los Campeonatos de España sirvieron para dar ese golpe de autoridad sobre la mesa?

¡De esa no me acordaba! Como decía, a veces vale más correr bien una carrera que ganarla, y aquel día quizás fue el mejor de la temporada y de mi carrera deportiva. Disfruté mucho, como hacía mucho tiempo no lo hacía. Fue el mejor día de mi carrera deportiva. Hice casi todo el trabajo. Aproveché la oportunidad que tenía de volver a correr en España, porque esa ha sido la única vez que he estado aquí en toda la temporada, y encima en mi tierra, en Castilla- La Mancha y con toda mi peña y mis padres apoyándome. Fue un día muy especial. Muy importante.

 

Además de todo eso, has puesto una buena guinda a ese pastel de la temporada, con el triunfo en el Clásico RCN

He ganado desde el principio hasta el final y eso es lo más positivo, sobre todo para mi, que me gusta mucho este deporte. En la Vuelta a Inglaterra podía haber acabado la temporada, porque el equipo la dio por finalizada ahí pero me gusta estar activo y decidí correr el Clásico RCN y, ya que voy, lo hago bien. No me gusta pasearme en las carreras

 

¿Te esperabas ese triunfo?

Sinceramente no. En esa carrera se anda muchísimo. No entrené mucho, porque había terminado en Inglaterra y después me fui a Colombia para disputar una prueba de un día. Tenía muchos días de competición y por eso, los entrenamientos que hice fueron de dos o tres horas. Allí hay unos 2500 metros de altura y con ese espacio de tiempo era suficiente. Llegué al Clásico con la mentalidad de ganar etapas, pero fui encontrándome bien, aunque tuve algún problema de salud cuando llegué a San Andrés, que está al mismo nivel que el mar. Había cuarenta grados y, con los cambios de altitud sufrí diarrea y gripe y no podía respirar bien. Ganamos la contrarreloj, pero yo lo pasé realmente mal. Cuando llegó la etapa más dura conseguí recuperarme y pasar los puertos duros, como en la etapa reina, que había un puerto de 80 kilómetros a más de 3000 metros de altitud y pasé con los mejores. Ahí es cuando vi que podía ganar, porque subiendo perdí un minuto pero en el descenso recorté 30 segundos. Después teníamos dos etapas de montaña, pero con puertos más suaves, sobre todo en cuanto a altura, que es lo que más daño hace, y una contrarreloj final.

 

¿Fue difícil controlar la carrera, una vez que cogiste el liderato, pero después lo perdiste?

No. Cárdenas y yo controlamos muy bien la carrera. Nos valió mucho la experiencia que tenemos. El equipo se volcó conmigo, hicieron un gran trabajo. Me divertí mucho, porque iba con menos presión, no me exigieron nada y eso fue clave.


¿Cómo te planteas la próxima temporada?

Sobre todo, con ganas de disfrutar. Me siento muy a gusto en el Rock Racing, aunque no voy a negar que sienta envidia por correr en Europa las grandes carreras del calendario ciclista. Pero la mancha de la Operación Puerto me sigue y tengo que ser realista. Hay que correr donde a uno le quieren y le aprecian y eso ya lo he encontrado. Espero seguir muchos años aquí, incluso terminar mi carrera deportiva con ellos y disfrutar del ciclismo.

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