Carapaz: “Si tienes sueños, persíguelos. Ellos no vendrán a por ti”

En su cuarto año en el Movistar el ecuatoriano volverá a Giro de Italia donde el pasado año fue cuarto. Reparte su vida entre Ecuador y Pamplona, donde se siente ya un ‘navarrico’ más.
Ainara Hernando (desde Pocito, San Juan). Fotos: Bettini Photo -
Carapaz: “Si tienes sueños, persíguelos. Ellos no vendrán a por ti”
Carapaz: “Si tienes sueños, persíguelos. Ellos no vendrán a por ti”

La prueba de todo, lo que dice mucho de cómo es Richard Carapaz, la tiene Juanjo Oroz. Bueno, en realidad sus hijos pequeños. Ohian y Amets . “Cuando lo ven por la televisión se dejan la garganta a gritos. ¡¡¡Vamos Richard!!! Se ponen a gritar. Es que le quieren a morir” y eso, dice Oroz, “es porque se ha dejado querer”. Sabe de lo que habla el ex ciclista navarro, que ahora es director del Lizarte. Oroz fue quien le echó el ojo hace ya unos años. “De joven vino a Europa a correr varias carreras y tuvo buenos resultados pero después una lesión lo frenó y no vino más”. Él ya lo tenía en su lista. “Después, en el 2015 arrasó en la Vuelta a la Juventud y tuvimos muchas conversaciones antes de firmarle”. En menos de un año ya lo tenía donde quería. Con él.

Desde entonces, el ascenso de Carapaz ha sido fulgurante. Pero eso no quiere decir que haya sido fácil. Tiene de su lado su encantadora personalidad que enamora casi desde el primer minuto que alguien habla con él. Carapaz es de ese tipo de personas a las que nadie puede desear un mal. “Es un cielo de chaval. Conmigo y mi familia, con el equipo. Su educación es exquisita y el trato también”, dice Juanjo Oroz. Pero no. No ha sido fácil. Nada lo ha sido.

Con 15 años, siendo aún más niño de lo que todavía es, Richard hizo las maletas, cruzó la frontera de Ecuador con Colombia, que está apenas unos kilómetros de su Ciudad Tulcán, a 3.000 metros sobre el nivel del mar y se marchó a perseguir sus sueños. A ser ciclista. A volar más alto. Era lo que deseaba con toda su alma y no lo dudó. Desde entonces supo que su vida estaba marcada por la valentía, el coraje y el valor. “Siempre he recalcado que si tienes sueños, persíguelos. Con los pies en la tierra pero que hay que ir a por ellos. Porque ellos no vendrán a por ti”.

Las retrasmisiones de la radio

Richard se fue a por los suyos. Dejó atrás a su familia sin girar la mirada. “Mis padres me apoyaron mucho y me dijeron lo mismo, que si eso era lo que quería hacer, que fuese a buscarlo”. Para ellos tampoco fue fácil. “En mi familia nadie ha sido ciclista y tampoco deportista”. Pero Carapaz es un chico fronterizo. Vive justo donde la tierra cambia de nombre y dueño. Colombia y Ecuador. “Y como vivo tan cerca de Colombia, las señales de la radio colombiana llegaban a mi casa. Yo escuchaba las transmisiones de la Vuelta a Colombia y los clásicos RCN”. Se quedó completamente prendado. Enamorado de esas voces que gritaban la pasión por el ciclismo, los ataques, las victorias. Él quiso estar ahí, formar parte de eso.

“Mi primer mentor fue Carlos Rocer, que fue corredor en Colombia. Somos del mismo pueblo, fue a la colegio donde yo estudiaba y montó una escuela de ciclismo. Así nació todo”. A los 15 años ya estaba cruzando el confín de su tierra para irse a vivir a Bogotá porque sabía que "si quería ser ciclista no podía en mi país porque no hay carreras. Tenía que irme a Colombia. Estuvo dos años corriendo con el Canapro, “pero cuando iba a pasar al equipo amateur no fue posible”, se lamenta.

Lo mejor es que “me encontré con buenas personas que me acogieron muy bien. Pero fue duro estar lejos de la familia y no poder hablar con ellos. Yo no tenía recursos para comprarme un teléfono móvil y comunicarme con ellos era complicado. De vez en cuando llamaba a casa para preguntar cómo estaban y ya cuando empecé a tener buenos resultados me dejaban regresar más veces”.

No fue un camino de rosas. “He comido mucha mierda”, resume él. “He tenido que pasar de todo, si me pongo a recordar…uff. Pero eso me alienta a seguir. Echo la vista atrás y veo todo el camino que he tenido que recorrer para llegar aquí. Y ahora que estoy aquí, ¿por qué no ir a por más? Yo no tengo el temor a nada”. Puede con todo.

Carapaz: “Si tienes sueños, persíguelos. Ellos no vendrán a por ti”

Richard habla bajito y melodioso. Pero sus sueños son grandes. Ahora que ha probado las mieles del éxito, de ganar una etapa en el Giro de Italia y ser cuarto en la general final, quiere más. Lo quiere todo. Y lo quiere porque sabe que puede lograrlo. Que está al alance de su mano. Después de esa brillante ‘corsa rosa’ que lo ha presentado al mundo, el ecuatoriano regresará a Italia en mayo, aunque esta vez con menos libertad. Compartiendo galones con Mikel Landa y Alejandro Valverde. “Ellos tienen un objetivo claro de lo que van a hacer en la carrera y será ella la que nos ponga en su sitio. Yo voy a tratar de hacer una buena general. El año pasado lo pude hacer muy bien y no teníamos un equipo acorde para ello. Voy con la mentalidad de hacerlo bien”.

Después también correrá la Vuelta a España. Mucho por conquistar. Todo. Para eso está la vida, para perseguir sueños. El próximo para Carapaz, en unos pocos años, espera, “es el Tour de Francia. Pero cuando vaya quiero hacer una buena general. No quiero ir solo a presentarme y correrlo. Si voy, quiero que sea para hacer un buen papel”. Del Tour le han contado “que es una carrera muy diferente al Giro y a la Vuelta y que se necesita más preparación”. Éste año será cosa de su amigo y compañero Nairo Quintana. “Está mentalizado para ganarlo y se está preparando muy bien. Estuve unos días a principio de enero con él en Colombia entrenando, en su casa y creo que este año le va a ir muy bien”.

Su determinación

Richard está perfectamente instalado en Pamplona. Allí tiene su campamento base cuando corre en Europa y está encantado en la ciudad. “Me gusta, es tranquila. Yo no tengo ni coche ni nada. Cuando quiero ir al centro cojo el transporte público y en cinco minutos estás en el centro, es una ciudad muy cómoda”. El clima también le gusta. “El fresco es lo que me va bien, porque en mi casa, a 3.000 metros es parecido y llueve mucho”.

No le costó acoplarse a la vida en la capital navarra. También lo confirma Juanjo Oroz, uno de los primeros que tomó contacto con él y pronto lo adoptó casi como uno más de su familia. “Se dejó querer desde el principio y le apreciamos muchísimo. Tiene un talento increíble pero aún es mejor su calidad como persona. A todos nosotros, dentro del equipo Lizarte nos ha dejado un gran poso personal”. A Oroz lo que más le sorprendió fue “su determinación. Quien sepa acompañarle con la misma convicción que él tiene y dejarle sitio para el gran potencial que tiene, nos enseñará al gran ciclista que lleva dentro”

Del otro lado del charco tiene a su otra familia, la de verdad y a la que espera llevarla a Pamplona esta temporada para no notar tanto la nostalgia que produce la terrible distancia. Con eso ya lo tendrá todo para desplegar sus alas y seguir volando en busca de sus sueños. “Ahora cuando miro a mis padres, les veo la cara y veo a mi madre muy orgullosa de mi. No se equivocaron al decirme que si tenía que irme, me fuese. Que no tuviese miedo. Porque los sueños no vienen a ti, tienes que ir tú a buscarlos”. A por ellos, Richard.

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