Lluis Mas no pierde su espíritu guerrero

El mallorquín se mete en su primera fuga del año después de su grave incidente en la Vuelta a España, cuando se cayó bajando San Andrés de Teixido tras la etapa
Ainara Hernando. Fotos: BettiniPhoto -
Lluis Mas no pierde su espíritu guerrero
Vuelta al País Vasco 2017

Le sucede a veces a Lluis Más cuando está bajando un puerto, no muy a menudo por fortuna, “que el chip se me cambia y de repente me bloqueo”. Tiene razón de ser. El cuerpo es sabio, se acuerda de los azotes, de cómo se han producido. La quinta etapa de la última Vuelta a España terminaba en San Andrés de Teixido. Ahí estaba la meta. Pero para los ciclistas queda otra etapa, la de bajar el puerto en busca del autobús. Chaqueta y cuesta abajo. En una curva de ese descenso, “sin ir rápido” recuerda, pero a Lluis se le fue la bicicleta de la parte de atrás. “La curva se me echó encima”. Directo al campo. “Se me acabó la carretera. Me fui recto contra la valla de espino y salí por encima de la bicicleta, al menos caí en blando”.

Milagrosamente, Lluis Más no se rompió nada, “solo el tajo que me hice en el brazo con la alambrada” y una luxación de cadera. No perdió la conciencia en ningún momento y claro, el cuerpo y la cabeza se acuerdan de todo. Porque “lo primero que pensé es que no iba a poder volver a andar nunca más. Y a parte del ciclismo hay otra vida, soy padre y en ese momento no piensas en ti si no en lo que dejas”. La pierna la tenía inmóvil, “y lo poco que la movía me dolía muchísimo”, recuerda. Su director, Eugenio Goikoetxea dijo aquel día que Lluis “gritaba de dolor”. 

Después “fuimos al hospital, me hicieron radiografías y vimos que no había nada roto, eso me tranquilizó”. Luxación de cadera. Pero el cuerpo tiene memoria del sufrimiento. Y ahora, en cualquier descenso, se agarrota. “En algunas bajadas me está pasando que voy bien y de repente cambia el chip en la cabeza y me bloqueo”.

Le pasó hace poco, en la quinta etapa de la Volta a Cataluña. Cruzó la meta de Lo Port, entonces llegaba lo peor: el descenso hasta el autobús. “Esa bajada se me hizo muy larga, sobre todo en las curvas hacia la derecha”. Hacia el lado que se le fue la bicicleta y salió volando. “A izquierdas no me pasa nada, pero siempre tienes esa cosa de que va a pasar. Lo siento más entrenando que en carrera”.

Su temporada empezó en la Volta al Alentejo, “debuté allí porque había muchas bajas en el equipo y siempre es mejor competir que entrenar. Me encontré mejor de lo que pensaba pero la bici la había cogido por primera vez el veintitantos de diciembre”, recuerda el ciclista del Caja Rural-RGA. “Fui con apenas dos mil kilómetros a correr”. El primer día no tuvo miedo, “y además veo que voy a mejor aunque aún estoy un poco verde”. 

La Vuelta al País Vasco era el primer punto de inflexión de la temporada para el corredor mallorquín. “El equipo ha visto que dentro de lo malo estoy bien y me dan confianza, fui a Cataluña y ahora aquí”. Y aunque señala que ”mi primer objetivo es el Tour de Croacia”, no niega que la Itzulia es un importante punto de inflexión. “Quiero buscar las fugas todos los días”, la primera ya la ha logrado camino de Sarriguren. El espíritu guerrero de Lluis más sigue intacto. No hay miedo ni dolor. “Por suerte no tengo ya nada de molestias y todo queda atrás, aunque algún día de esos en los que sufres pienso en lo que me pasó. Si me sucediera otra vez ya sabría lo que es, lo mucho que me dolía”. 

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