14º etapa. Óscar Freire encuentra su vía de escape

El cántabro logra una ansiada victoria de etapa que le hace afrontar con mayor motivación su lucha por el maillot de la regularidad
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14º etapa. Óscar Freire encuentra su vía de escape
14º etapa. Óscar Freire encuentra su vía de escape

Fotos: Tim de Waele

Óscar Freire vive enclaustrado. Obstruido en los metros decisivos de las llegadas rápidas. Aprisionado entre bicicletas. Tapias que le anulaban. Muros impenetrables. Enjaulado y solo. El británico Mark Cavendish ha contado en sus cuatro triunfos con el inestimable apoyo del Columbia. Zabel tiene a Marco Velo para lanzarle en los sprints. Freire no. Su maillot verde se pasea solitario entre la multitud de corredores que intentan hacerse con las victorias en las volatas. Lo confunden. No viste de naranja, como el resto de sus compañeros del Rabobank. No pertenece al Liquigas, que porta maillot verde. El corredor de nadie. El que camina cercado. En Digne Les Bains ha encontrado su vía de escape.

 

Comenzó apoltronado entre los sprinters. No estaba Mark Cavendish. El británico se descolgó en la subida a la cota de cuarta categoría situada a nueve kilómetros para el final. Rival eliminado. Por delante, Feillu y Dumoulin se abalanzaron hacia el arco de meta. Demasiado pronto. Freire siguió la rueda de Erik Zabel pero se cercó a sí mismo. Aislado. Casi anulado. Los franceses no llegaron muy lejos y, cuando fueron neutralizados, a los pies de la línea de meta, Freire encontró su escapatoria. Se topó con un pequeño sendero abierto para él. Abandonó la rueda de Zabel. Pasó a mostrar al alemán su maillot verde. Del Rabobank. La 'naranja mecánica' vestida de verde.

 

La fiesta de Óscar Freire se desató mucho antes de la disputa de los últimos metros. Desde los primeros compases de la etapa, cuatro fueron los hombres que marcharon escapados. William Bonet, Bram Tankink, Sandy Casar y José Iván Gutiérrez. No llegaron a tener el beneplácito del pelotón, que los tuvo controlados en todo momento. A 28 kilómetros para la meta, Ivan Gutiérrez lanzó un ataque y se marchó en solitario en busca del Col de L`Orme. Día de cántabros. Con el Saunier Duval fuera de la carrera, los supervivientes de 'la tierruca' norteña reclamaban su sitio. Su protagonismo.

 

Cavendish descolgado

En los primeros kilómetros de la subida, Ivan Gutiérrez fue neutralizado. El pelotón se partía en dos gracias a los tirones de Thomas Voeckler y Matteo Bono. El primero en hacer aguas fue Mark Cavendish. Al británico ya no le valían los pactos con el viento. Ni con el sol. Tenía a todo un pelotón concienciado para no permitir su quinta victoria. Entre ellos, Sylvain Chavanel. El bravo corredor francés mantuvo al grupo delantero enfilado en los últimos seis kilómetros con su ataque. También Alejandro Valverde se dejó ver en las posiciones de cabeza pero el murciano no disputó el sprint final, al igual que Pereiro.

 

De ese tumulto saltaron Dumoulin y Feillu, dispuestos a repetir la gesta que le llevó al del Agritubel a ponerse líder y al del Cofidis a vencer en la tercera etapa. Pero las fuerzas flaquean. Las primeras no son las mismas que las de la primera semana. Zabel no regaló concisiones y se marchó a por ellos, lanzando el sprint. Agazapado, tras el alemán pedaleaba Óscar Freire. Casi escondido. Camuflado. Hasta que encontró su vía de escape. Los últimos metros fueron la demostración de que, aunque no está en su mejor momento de forma, sigue contando con su olfato de sprinter. De ganador. Con esta ya suma cuatro victorias en el Tour de Francia. Las mismas que Mark Cavendish. El británico y el cántabro pelearán a partir de ahora por el maillot de la regularidad. De momento Freire le lleva ventaja. 219 puntos el de Torrelavega por 156 de Cavendish.

 

Catorce minutos después de conseguir su triunfo, la música sonó en el podium solo para Freire. Era su día. Cuando la sintonía del Tour ya anunciaba su triunfo, Freire aún tenía los ojos puestos en el monitor que repetía la imagen de su sprint. No parpadeaba. Tuvieron que darle un toque para que se encaminara a por el premio. Tras él apareció Cadel Evans. El australiano repitió su ritual diario al besar al león que recibió junto al maillot amarillo. Pero hoy su beso era más cariñoso. Más efusivo. Cómplice. Desde Digne Les Bains, Evans disipó los Alpes, a los que a partir de mañana tendrá que enfrentarse, y subido en el podium gritó en silencio al león que mañana espera volver a besar.



- Clasificación de la 14º etapa

- Clasificación general

- Clasificación general por puntos

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