18º etapa. Markus Burghardt desabrocha a Barredo

El alemán deja sin victoria al corredor del Quick Step, que estuvo escapado desde los primeros compases de la etapa
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18º etapa. Markus Burghardt desabrocha a Barredo
18º etapa. Markus Burghardt desabrocha a Barredo

Fotos: Tim de Waele

A Carlos Barredo se le hizo corta la decimoctava etapa del Tour de Francia. Sabía que si llegaba al último kilómetro con Markus Burghardt pegado a su rueda se le agotaban las opciones de victoria. Le faltó terreno. Se quedó sin tachuelas para atacar. Lo intentó en la última, la Cote de Sorbiers en varias ocasiones, pero el imán de Burghardt era potente. Se pegó al asturiano. Ni siquiera pudo marcharse cuando le atacó, aprovechando un despiste del alemán. Recién coronada la última subida de la jornada, el del Columbia quiso abrocharse el maillot. El sonido de la cremallera se enmudeció cuando Barredo saltó a sus espaldas. Intento fallido. Las piernas de Burgdhardt son más largas. Cabalgaron juntos hasta Saint Étienne. En los metros finales, el alemán se elevó por encima de su maillot. De la cremallera que Barredo no le dejó ajustarse. Desabrochó al asturiano.

 

El duelo entre los dos corredores fue la culminación de la supervivencia. Ambos fueron los únicos que consiguieron llegar a meta destacados de un grupo de ocho ciclistas que se fugó desde el inicio de la etapa. En ella no estaba presente Carlos Barredo. Sí Burghardt. Pronto fueron neutralizados gracias al trabajo en cabeza del pelotón del Quick Step y el Bouygues Telecom. Todo ello antes de la caída de Damiano Cunego. El italiano camina por Francia desabrochado. No es su Tour. Atacó al comienzo de la jornada pero, una vez neutralizado, se fue al suelo. Colmado de minutos en la general. Lleno de heridas. Desistió. El cuerpo no le daba para más. Pero consiguió llegar a meta. Cerró la clasificación de la jornada.

 

La agonía del italiano aumentó cuando Carlos Barredo atacó al pelotón. Se marchó en solitario. En busca de la gesta. Hasta meta. Le siguieron Burghadt y Feillu, pero el francés cedió ante el ritmo del corredor del Columbia. Piernas poderosas. De caballo. Pronto dio caza a Barredo. Dos hombres y un destino. Cuando se plantaron en la Croix de Montvieux, penúltimo puerto del día, disfrutaban de una ventaja de casi diez minutos con un pelotón en el que Sastre estrenaba colores. Amarillo chillón para un corredor silencioso. Acostumbrado a los segundos planos, apenas se dejó ver entre la maraña del CSC. Arvesen, Cancellara, O?Grady. Todos secundaban a su líder. Lo escondían. Así Evans no le ve. Para que no se acuerde de él el sábado.

 

Vigilante

Con rapidez, la cabeza de carrera se presentó en la última tachuela del día. Tres kilómetros de subida para soñar con la gloria de Barredo. Para que Burghardt cimentase su bicicleta a la rueda del asturiano. Escasos. Barredo lanzó dos primeros ataques, pero el alemán le tomó la medida. Vigilante. El asturiano siempre a rueda, tras las pedaladas del caballo de las piernas kilométricas. Las que le sobraban al corredor y le faltaban al puerto. Burghardt, vigía del azulón, miraba más hacia atrás que adelante. Solventó los últimos cambios de ritmo con facilidad y juntos coronaron Sorbiers. Restaban ocho kilómetros y medio para la meta. Insuficientes para Barredo.

 

Pero no desistió. Aprovechó el despiste de Burghardt para lanzar su último gran ataque. Recién coronado el puerto, a punto de emprender la bajada. El del Columbia alzó el cuerpo para subirse la cremallera e impedir que el aire le frenase durante el descenso. Barredo saltó desde la trasera del alemán. Le pilló desprevenido. Se olvidó del maillot y echó las manos sobre el manillar. En unas pedaladas volvió a acercarse a él. De ahí hasta meta.

 

En continua vigilia. Burghardt esperó a que los kilómetros pasaran. No le hizo falta atacar. Miraba atrás inspeccionando los movimientos de su compañero de fuga. Barredo guardó fuerzas para el sprint final, pero las piernas de Burghardt se le adelantaron. Kilómetros de más en el fémur del alemán. Y de menos para Barredo. Casi siete minutos después, entró Sastre en la línea de meta. También haciendo cuentas. Restando. Uno menos para el gran día de su vida. El sábado le tocará a él desabrochar a Cadel Evans.





- Clasificación de la 18º etapa

- Clasificación general

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