Omar Fraile, en busca del día de gloria

Omar Fraile regresa a la Vuelta al País Vasco, donde fue el rey de la montaña, en su camino hacia el Giro de Italia.
Ainara Hernando -
Omar Fraile, en busca del día de gloria
Vuelta al País Vasco 2016

El pasado año, la Vuelta al País Vasco le marcó a Omar Fraile el camino a seguir. No hace mucho, Omar iba para remero. Bogaba para la Sotera de su pueblo, de Santurtzi. Y tenía futuro. Hasta que se cruzó la bicicleta de montaña en su vida. Y de ahí a la carretera. En cuestión de meses, Omar pasó de surcar los mares como los antiguos balleneros vascos a ser el mejor escalador de la Vuelta al País Vasco. Unos meses después, en su primera Vuelta a España empezó a meterse en las escapadas y casi se encontró de rebote con el maillot blanco a puntos azules que dibuja al rey de la montaña. Y por él luchó, primero de casualidad y luego de verdad, “pero fue muy duro. Vivir una grande peleando por la montaña es exigente. Tienes que estar todos los días delante y se hace realmente dura”.

A pesar del premio. A pesar de la gloria y el recuerdo de pisar el podium nocturno junto a la diosa Cibeles en Madrid, Omar Fraile no dudó en decir que “cambiaría el maillot por haber ganado una etapa”.  Aún hoy lo sigue pensando igual. Y ahora que ha cambiado de colores y corre con el Dimension Data quiere convertirse en jornalero de la gloria. En esas pedalea en la Vuelta al País Vasco y con esa intención debutará en el Giro de Italia el próximo mes. En busca de triunfos de etapa. Ahí quiere llegar Omar en sus dos grandes objetivos de la primera parte del año. “Revalidar la montaña sería conformarse un poco y mi intención es dar un salto. Sueño con ganar una etapa aquí en la Vuelta al País Vasco”.

Aunque no ha llegado en las condiciones que a él le gustarían. “Empecé la temporada con muy buenas sensaciones, me fui a Calpe y entrené muy bien pero se me torció todo antes de la Volta a Cataluña. Una gripe y una otitis me han dejado totalmente fuera de juego. Hice dos etapas y muy mal, me bajé y creo que esta semana previa he recuperado, las sensaciones son un poco mejores y tengo muchas ganas. Todo lo que me falta físicamente lo suple el estar en la carrera de casa y espero hacerlo muy bien”.

El Giro de Italia ya será otra cosa. “Va a ser la primera vez que lo corra y quiero ir día a día. Llevaremos a Kudus”, cuenta, cuyo objetivo será pelear por la clasificación de mejor joven de la carrera. “Yo estaré con él y buscaré mis dos o tres oportunidades”. Sus días de gloria.

Del Giro sabe Omar por lo que ha visto en la televisión y lo que le cuentan compañeros y amigos de grupeta. Ahora, en el Dimension Data a quien más le pregunta es a Igor Anton, que lo ha vivido todo, la gloria de vencer en el Zoncolan en el 2011 y la miseria del sufrimiento y la dureza de la ‘corsa rosa’. “Él me dice que éste año no es tan duro como otras ediciones pero que será exigente. Es la primera grande del año y la gente va con muchas ganas”, razona Fraile

Italia es “pasión”, dice. “Yo siempre he dicho que las tres grandes se resumen así: el Giro es corazón, el Tour es dinero y la Vuelta es la carrera de casa”, explica. De ese corazón quiere tirar para buscar su jornada de gloria.

Lo hará Omar con un Dimension Data donde, recién llegado, ya se ha dado cuenta de que es “un equipo grande con un funcionamiento difícil”, comparado, claro, con la familiaridad y la cercanía de la que disfrutaba en el Caja Rural. “Pero es bonito porque es un equipo, un negocio pero también tiene un proyecto precioso detrás y eso me ha sorprendido”. Omar pedalea por su corazón, por su día de gloria pero también por África. Es el objetivo del equipo que se ha propuesto llenar de bicicletas el continente. Dotar a los niños de esta poderosa máquina con dos ruedas para que puedan llegar más rápido y con menos esfuerzo al colegio y a sus padres, para poder desplazarse entre pueblos y acudir a por agua.

Durante la pretemporada, Omar estuvo quince días en Sudáfrica entrenando pero también inmerso en la labor social del equipo. “Dando bicis a los chavales me di cuenta de la ilusión que les hacía venir a recogerlas y tocarlas. Tenerlas”. Les brindó días de gloria antes de buscar el suyo en la Vuelta al País Vasco y el Giro de Italia. “Nos decían que para ellos era algo espectacular. Mientras para mi la bicicleta es una forma de vida a ellos les da la vida, es muy reconfortante”.

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