El ave fénix Tom Boonen

Después de un 2013 “para olvidar” marcado por las caídas y las lesiones, el belga inicia en el Tour de San Luis la temporada de su resurrección con las clásicas y el Mundial de Ponferrada como grandes objetivos.
Ainara Hernando -
El ave fénix Tom Boonen
El ave fénix Tom Boonen

Un ave fénix que resurge de sus cenizas. Así se toma Tom Boonen la temporada 2014. Después de “un año para olvidar” el de la pasada temporada, la estrella belga hace borrón y cuenta nueva para comenzar con renovadas ilusiones y el contador a cero la nueva campaña que estará centrada una vez más en las clásicas del pavé. Pero Boonen no se impone objetivos, “el objetivo es tener salud. No me preocupa nadie, ningún rival, solo yo”. Y cree que esa es la clave, “pensar en ti y no en los demás”.

Con esa mentalidad, el corredor del Omega Pharma- Quick Step ha diseñado su programa de carreras que inicia este lunes con el Tour de San Luis argentino. “Quiero empezar fuerte. Todas mis temporadas que he tenido buenas he empezado bien. Si pones una buena base luego todo viene rodado”. Se centrará en arrebatar el trono a Cancellara en Flandes y Roubaix pero después también contará con citas importantes en el calendario, los Campeonatos Nacionales belgas y también el Mundial de Ponferrada. “He oído que el recorrido no es demasiado duro y que se asemeja algo al de Madrid, me gustaría volver a ser Campeón del Mundo”, señala.

Asegura que “más motivado de lo que estoy este año no se puede estar”. No se pone límites porque, dice, “si lo haces, te agobias”.

Y lo sabe bien él después de sufrir una auténtica pesadilla en cuanto a lesiones se refiere en un 2013 que fue nefasto para él. En enero, mientras entrenaba tuvo una caída que le produjo una herida en su codo izquierdo. Consecuencias directas de un golpe que normalmente no van más allá de la ‘chapa y pintura’ del argot ciclista, pero que en su caso fue a más, pues la herida se le infectó y tuvo que pasar por el quirófano. “Fue el peor momento, porque estuve dos semanas en el hospital y con antibióticos. Todo el trabajo que había hecho en invierno se fue por la borda”.

Aún así, Boonen no perdió la esperanza ni la ilusión ante las clásicas belgas. Llegó la Gante Wevelgem, apenas una semana antes del Tour de Flandes y sufrió una caída que, aunque solo quedó en un susto, le dejó la rodilla maltrecha. El colmo de la mala suerte le llegó precisamente en ‘De Ronde’. A los 19 kilómetros de carrera se fue al suelo con contusiones en la cadera y el codo izquierdos.

“Supe que la temporada se había acabado para mi. Y si hubiera forzado para correr la París-Roubaix ponía en peligro mi carrera deportiva porque no iba a recuperar bien”. En todos los meses de su recuperación “he visto muchas carreras por televisión. Después de treinta años dedicados a la bici nunca he tenido tiempo libre en agosto y lo he disfrutado mucho. También he podido hacer mucho gimnasio, he salido a correr…”

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