Castilla y León: 5º etapa.Valverde, o el arte de hacer fácil lo imposible

Quiso brindar la victoria a José Joaquín Rojas pero se vio obligado a imponer su punta de velocidad antes los ataques de los rivales
admin -
Castilla y León: 5º etapa.Valverde, o el arte de hacer fácil lo imposible
Castilla y León: 5º etapa.Valverde, o el arte de hacer fácil lo imposible

Fotos: Rafa Gómez

Es impensable hacerse con una victoria si se corre de espaldas a la meta. Si no se clava la mirada al frente y se conjuran las piernas con la línea crucial que marca quién gana y quién pierde. Quién gira la vista atrás queda eliminado de por vida. Condenado. Es imposible para todo ciclista pedalear hacia el frente si se mira a la retaguardia. En el horizonte está la respuesta, por atrás solo quedan los caídos. Ni siquiera las propias balas de cobre, cuando salen despedidas de sus cañones echan un vistazo atrás, a lo que dejan en sus espaldas. Solo un tipo de proyectiles pueden permitirse tal osadía. Los verdes. Balaverde. Dinamitador de pelotones. Matador de sprinters. Picador de aventureros, como Richi Serrano, el último rejoneador que no miró atrás y saltó del pelotón en el determinante repecho pucelano. Arranque triunfal, "de no haber sido por el de siempre", articulaba con pena en meta. Eterna bala. Caníbal,

 

Y todo a pesar de entrar en meta con la cabeza girada en 180 perfectos grados, en busca de su compañero José Joaquín Rojas, al que quiso brindarle la victoria. Los rivales marcaron su rueda desde que las carreteras pucelanas se empinaron, tímidas hasta la meta. Breve repecho. Como el del puerto de San Isidro. Arrancada y disparo. Simple y sencillo, producto del cálculo y la medición exacta. En la tercera etapa su verdugo fue Rubén Pérez. En Valladolid, el sacrificado fue Ricardo Serrano. Impasible tras el demarraje de la eterna matanza murciana. Ofuscado después de relanzarse, eufórico tras la brillante victoria de Juanjo Cobo en la Laguna de los Peces. Quiso emularle, pero se quedó con el ataque. A él salieron Valverde, casi sin buscarlo. Pedaleando hacia delante y con la vista puesta atrás. En José Joaquín Rojas, que agonizaba para adelantar al vallisoletano del Fuji-Servetto. Valverde lo vigilaba, pero se le acaba el tiempo. Urtasun intimidaba. Rebasaba con los resquicios de la cámara delantera de su bicicleta los primeros tintes de la línea de meta. Fin de las concesiones. Tenía que ganar. Obligado.

 

Fue la cantina que sirvió de cierre para una Vuelta a Castilla y León relajada desde sus comienzos a pesar de que se anunciaba revuelo con la sola presencia de Lance Armstrong. Caído en combate, clavó sus músculos en las piedras de la Finca de los Alfoces y dejó partidos los huesos de su clavícula en cuatro cachos. Su rotura fusionó más al Astana, que cerró filas en torno a Levi Leipheimer. También lo hizo Alberto Contador, con piernas para vestirse de morado, de líder, como acostumbra. No se le cayeron los anillos de su triple corona triunfal en las tres grandes vueltas para sacrificarse por el americano. Le guió por las explanadas castellano-leonesas. Cubrió sus espaldas del aire y le brindó la victoria también en Valladolid. Un favor con cheque de vuelta.

 

Ilundain y Mollema escapados

No se lo regalaron a Bauke Mollema ni a Mikel Ilundain, los teloneros previos al exitoso concierto de Valverde, que se convirtieron en los protagonistas del día con una escapada conjunta. Se las arreglaron a dúo mientras, por detrás, pocos equipos optaban por tomar las riendas de la carrera. El Burgos-Monumental ayudaba al Astana en el comando del pelotón. Apaciguados, mientras Valverde hablaba con Rojas. ?Hoy ganas tú?, le susurraba en medio de manillares y radios. Rojas callaba. Otorgamiento. Acata siempre las órdenes del jefe. Valverde comenzaba a redactar el cheque bancario para el crédito.

 

Intentó realizar un préstamo, hipotecar una victoria con un pequeño interés en vistas a un futuro no muy lejano. El de la Flecha Valona, la Lieja y la Amstel Gold Race, donde el murciano desatará sus mejores galones. Allí no mirará hacia atrás. Las balas dispararán rectas y hacia al frente. Siempre hacia delante. Contra viento y marea burocrática. Solo pedales. Y victorias. La mejor forma de hablar y callar bocas a la vez. Con triunfos casi impensables. Imposibles de llevar a cabo por todo mortal que se precie. Con la vista puesta atrás, sin ganas de levantar los brazos. Obligado a matar. Sólo puede hacerlo él. El bala verde, de nombre Alejandro, o el arte de hacer posible una quimera. ainara@ciclismofondo.es 


LOS MEJORES VÍDEOS
Te recomendamos

Universitaria, soltero, familias, viajeros, ejecutiva… Sea cual sea tu perfil de vida...

Sabemos que no decís "no" a un reto y más si os puede llevar hasta la Garmin Titan De...

Proporcionar una posición cómoda sobre la bici y una gran absorción de las irregulari...

Mejoras en la aerodinámica, rendimiento y diseño a un nuevo nivel...

El sillín mítico, SLR evoluciona con una versión ultra ligera que se mantiene como la...

La Ronde Van Vlaanderen vivirá otro momento legendario durante los primeros días de s...