Chuchi del Pino: “No entiendo que no haya más equipos que vayan a la Volta a Portugal”

El toledano abandona el Efapel tras dos temporadas para fichar por el Vito-Feirense-Blackjack. “No tenía pensando moverme, pero el interés ha sido enorme”, señala.
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Chuchi del Pino: “No entiendo que no haya más equipos que vayan a la Volta a Portugal”
Chuchi del Pino: “No entiendo que no haya más equipos Continentales Profesionales que vayan a la Volta a Portugal”

Profesional desde 2013, el toledano** Jesús Chuchi del Pino** acaba de concluir su segunda temporada en el Efapel portugués, al que llegó en 2017. Segunda y última. De cara a su tercer año en el pelotón luso, el ciclista de Segurilla cambia de aires de la mano del Vito-Feirense-Blackjack, formación con la que se ha comprometido por una temporada. “No tenía pensado moverme, en el Efapel estaba muy a gusto, pero a principios del mes de octubre me contactó Joaquim Andrade y me insistió mucho, me hizo una mejor oferta económica y también voy a tener un poco más de libertad. El interés ha sido enorme”, explica.

El Vito-Feirense apuesta por Del Pino en su apuesta por repetir los éxitos del curso recién acabado, con dos de sus cuatro éxitos forjados en suelo español de la mano de Edgar Pinto en la primera etapa y la general final de la Vuelta a Madrid. Pinto, por cierto, ha firmado tres de esos cuatro éxitos de la temporada. “De momento no hemos hablado del calendario con profundidad”, señala Del Pino; “la idea es repetir los mimbres de este año, ir a Castilla y León, Madrid,… varias pruebas en España. Y en Portugal al final el gran objetivo siempre es la Volta a Portugal”.

En el país vecino el ciclismo vive un momento especial, aunque esté alejado del WorldTour tanto en citas como estructuras deportivas. Por un lado, por el nacimiento de nuevas pruebas. Por otro, por la enorme pasión reinante, especialmente en el norte. “Pueden parecer a priori que son carreras más amateur, pero tienen un nivel de organización enorme. El año pasado nació la Clásica da Arrábida, la del sterrato, y éste se ha puesto en marcha una prueba por etapas como el GPN2. Son dos ejemplos. Salen porque hay una gran implicación. Vale, no son WorldTour. Son, en este caso, pruebas 2.2. Pero al final son días de competición”, valora sobre la creación de nuevas competiciones. Al respecto de la afición, Del Pino es rotundo: “En Portugal existe una gran afición. Tiene mucho conocimiento, tiene pasión… Algunos enclaves no tienen absolutamente nada que envidiarle a lo que se puede ver por la televisión en un Tour de Francia. La subida a Senhora de Graça o el paso previo por Mondim de Basto, o el paso por Oporto son increíbles. Llenos absolutos”.

Cuestionado sobre ese viejo proyecto de unificar los calendarios español y portugués, nunca perfilado más allá de un anhelo con lecturas muy positivas, el de Segurilla apunta a la idoneidad de al menos sí crear sinergias que permitan una retroalimentación de sus intereses: “Aunque no sea unificado, al menos que se mimen las fechas y que no se solapen pruebas entre sí, como por ejemplo la Vuelta a Andalucía y la Volta al Algarve, o el GP Beiras y Amorebieta… Es algo que debería de mirarse, sí. Sería un calendario mucho más fácil y también menos costoso”. Una retroalimentación que podría tener su reflejo, por qué no, en los recorridos de una carrera como la Vuelta en su apuesta definitiva por una mayor internacionalización, campo en el que Portugal sólo ha sido visitado una vez (1997): “Yo creo que una etapa de la Vuelta a España en la Serra da Estrela o en el norte del país sería un éxito absoluto. Y que convocaría muchísimo más público que cualquier etapa andorrana, por ejemplo”.

Días de calor extremo

Las catalogaciones de la Unión Ciclista Internacional, sus categorías, no han ayudado al ciclismo portugués ni tampoco a su tradicional gran carrera, actualmente con menos categoría que la Volta ao Algarve (2HC): la Volta a Portugal (2.1). Del Pino no entiende por qué esta carrera no cuenta con más notoriedad global no ya entre los aficionados, sino entre los equipos; que las escuadras de segundo nivel no demanden más activamente estar en una prueba que llegó a disputarse también sobre tres semanas y llegó a ser considerada la cuarta grande. ”No entiendo que no haya más equipos Continentales Profesionales que vayan a la Volta a Portugal. Es una carrera bestial. Igual no seduce a los primeros espadas por fechas, ubicación… Pero para ciclistas jóvenes es una prueba ideal para madurar, aprender y progresar. Los primeros suben al ritmo de los grandes corredores mundiales. Es difícil. Y una pena”. No obstante, también está cierta mala fama portuguesa, cierta supuesta permisividad con el dopaje que se reflota cuando aparece algún caso. “Al final la sospecha siempre está ahí y es algo que se ha ganado a pulso. Se hace bien incrementado los controles. Yo este año he pasado cuatro controles durante la Volta a Portugal, creo que se han puesto las pilas. Pero es el camino, ese y hacer más controles sorpresa. He participado cuatro veces en la Volta y sólo he pasado controles este año”, apunta.

Pero si por algo fue también noticia la Volta a Portugal 2018, al menos durante sus primeros días, fue por las altas temperaturas bajo la que se disputaron varias etapas, hasta 45 grados en algún momento, que nunca generaron ningún tipo de valoración en la Unión Ciclista Internacional y sus protocolos de tiempo extremo. “Era algo previsible y también evitable. Se puede seguir haciendo el mismo recorrido, pero no des la salida a las 13.00 horas, con 38 grados… Adelántala, por mucho que la tele pueda mandar. Durante tres días hemos estado saliendo a competir con 40 grados… Pero luego curiosamente el día que se pasa Torre cambias la etapa con el argumento de que la gente está muy cansada. Sí, lo está. Se hacía muy duro pedalear cinco horas a 40 grados. Pero si aguantas tres días y al cuarto quitas Torre estás adulterando la competición, reduces la dureza de una jornada fundamental en el desarrollo de la prueba. Creo que se confundieron, que se podían tomar otras medidas”.

El Alto de Torre, precisamente, es una de las grandes dificultades orográficas del Portugal continental, pero también de la Península Ibérica. Y por qué no decirlo, podría serlo del imaginario ciclista universal. ¿Comparable a otro puerto? “¡Bufff! Es difícil. Es una subida que he hecho mucho, lo conozco bien, y se me hace durísimo. Es muy duro. Son tres puertos en uno. Hablamos de 28 kilómetros de subida. Una primera muy exigente, otra más llevadera y tras los descansos una zona que está muy expuesta al viento. Y el viento aquí es muy, muy habitual. No es un puerto fácilmente comparable. Torre es un puerto singular, de muchos cambios de ritmo. Con cuatro vertientes principales y muchas más alternativas…”.

La ronda portuguesa ha introducido sterrato, ha descubierto en ediciones pasadas un puerto de paso de gran exigencia como Sao Macario, sigue introduciendo subidas nuevas en el norte o en las cercanías de las llegadas… “En la Volta creo que sí están apostando por endurecer más los recorridos intermedios. Este año se ha visto, dando una vuelta de tuerca a la etapa de Senhora de Graça y diversificando más, buscando estimular una pelea más desde lejos, como cuando metieron un paso por Torre a 80 kilómetros del final”. ¿Un camino con recorrido, realmente; hay muchas subidas por descubrir? “Me pasaron unos perfiles de la zona noroeste muy interesantes. Puertos de ocho o diez kilómetros duros, muy duros, incluso diría vírgenes para el ciclismo profesional. El GP Jornal Noticias, se dice, quiere explorar esa zona en próximas ediciones. He descubierto este año esta carrera, una de las mejores del país y con siete etapas nada menos. Un carrerón. En Portugal hay varias, alguna se merecería dar un salto”.

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