El Año Nuevo de Emanuele Sella

El menudo escalador italiano es la gran apuesta del Androni para sustituir a Michele Scarponi y luchar por victorias en las grandes etapas de montaña del próximo Giro de Italia después de pasar por el Carmiooro, donde recaló tras cumplir la sanción por CERA que le fue detectada tras la 'corsa rosa' del 2008 y que vio reducida gracias a colaborar con el CONI
admin -
El Año Nuevo de Emanuele Sella
El Año Nuevo de Emanuele Sella

Fotos: Mike Murano (Cycling Asia)

En Malasia el tres de febrero se celebrará el año nuevo chino. Las pintorescas luces orientales cuelgan ya de los edificios, los hoteles se engalanan con adornos navideños y las tiendas se frotan las manos ante el periodo de consumismo que llega. Año nuevo, vida nueva, se dice aquí también, en un país multicultural donde la religión musulmana se impone al taoísmo y al budismo. Aquí se celebran todas las fiestas. Quince días de celebraciones en los que se produce el Movimiento de Primavera, la mayor migración humana jamás vista sobre el planeta tierra, en la que millones de asiáticos regresan a sus casas para estar con sus familias. Alrededor de la misma vegetación que cubre el país por el que pasarán en unas semanas los creyentes rueda ahora la nueva bicicleta de Emanuele Sella. Su regalo navideño llegó antes, fechado en el calendario cristiano pero festejado en el oriental. Debajo de su árbol de Navidad reposaba un contrato a la espera de rellenar el espacio en blanco con su firma para esquivar el temido paro ciclista ante la disolución del Carmiooro del que formaba parte desde que regresó de los infiernos a mediados de 2008. Purgatorio el de Sella al que llegó por una enfermedad extendida, la del doping, la eterna sombra negra que le encubrió durante un largo y tedioso año. Eterno.


La revelación del Giro de Contador

Brilla más por eso el maillot del Androni que viste su minúsculo cuerpo y que estrena, nuevo, vírgen y refulgente Sella. Radiante también él, 'El Gnomo de Monte Berici' lo llaman por su menudez y viveza. Por sus ojos siempre abiertos ante todo lo que sucede a su alrededor. En cierto sentido, para Sella todo es otra vez nuevo. El simple pedaleo, el aroma de la tensión en carrera, los codazos y golpes de manillar en el pelotón. Un niño grande que ya sabe lo que se hace. Un niño, no ingenuo, pero sí cándido y franco a la vez, sincero. Veraz. Un montón de sinónimos se agolpan en su personalidad fundidos en todo aquello de lo que ahora el ciclismo anda escaso: la pureza y el reconocimiento de una equivocación que lleva señalada como un tatuaje que, por mucho que trate de lavar con jabón no logra borrar. Y eso le hace tornarse fiero, convertir su sonrisa en una mueca severa, sobria. "Me cierro mucho cuando me preguntan por mi pasado, porque fueron unos momentos muy duros en mi vida que no sé si podré superar algún día, porque cuando leo lo que se dice de mi sufro todavía mucho". Grabado a fuego en la piel.


Un cuento el del niño grande Sella, solo una más, de aquel que se vio tentado por el lado oscuro y que por siempre le seguirá allá donde vaya. No podrá nunca evitarlo, pero aún así no es capaz de simular tranquilidad cuando se le pregunta por "aquello tan lejano". Una historia que "pertenece al pasado", asevera. Tiempo lejano, otra vida, cuando el Gnomo Sella se reveló como una de los hallazgos o más bien confirmaciones del Giro de Italia del 2008. Cuatro años antes ya había alzado los brazos sobre Cesena después de 228 km en los que soltó al Saeco que ardía en llamas entre Cunego y Simoni y siendo Sella un auténtico desconocido, pues fue el mismo año de su debut en profesionales. Cuatro años después, mientras Riccò picaba a Alberto Contador con su envenenado glosario de críticas a su puesta a punto mientras estaba de vacaciones, Sella impresionaba a propios y extraños, a incautos e incrédulos volando en la ascensión a Alpe di Pampeago, en la Marmolada y el Passo Fedaia. Dos etapas, sexto en la general que dominó Contador y rey de la montaña.


Positivo por CERA

Con aquello cerró pronto la persiana Sella. Vacaciones desde junio. Necesitaba tiempo para celebrar los triunfos. El champagne se le atragantó a Sella cuando los vampiros se presentaron sin avisar en su casa el 23 de julio. Invitados imprevistos a su fiesta para un control sorpresa. En menos de dos semanas la bomba explotó. Sella resultaba positivo por CERA, la EPO de tercera generación, el veneno con el que Riccò picaba a sus rivales en el Tour del mismo año. "El mundo se me vino encima", recuerda, "solo la gente que estaba a mi alrededor entonces puede saber hasta qué punto fue difícil aquel momento". Oscuro agujero. Se sumió 'El Gnomo' en la tumba que ya desde el estallido de su caso se peleaban por cavar. Solo fue un refugio, un cobijo porque, alza la voz ahora, "necesitaba reflexionar, para saber qué era lo que tenía que hacer". No precisó más de una noche. A la mañana siguiente, Emanuele Sella se presentó ante el CONI, el Comité Olímpico Italiano para reconocer el error conocido ofrecerse a colaborar.


"Cometí un error, era mi error, así que tenía que ser yo quien lo arreglara. Decidí afrontarlo así porque era la forma que para mi era la correcta". De su cooperación saltaron más nombres al patíbulo del ciclismo, entre ellos el del que fuera su compañero Matteo Priamo que no fue sancionado por falta de pruebas. Sella vio reducida su pena de dos a un año y en agosto de 2009 regresó a la competición. Allí, en pleno verano comenzaba su segunda vida, como el calendario chino. El calendario Sella celebraba su Año Nuevo. Vestido de negro, muerto viviente al que todos señalaban. "Alguno de los que eran mis amigos no me ha saludado", recordaba en su re-debut en el Tríptico lombardo. Con la desaparición del equipo donde compartió experiencias con Fran Ventoso y Sergio Pardilla, Sella firmó con el Androni de Gianni Savio.


"En Italia me siento muy observado, seguramente me juzgan mucho más", analiza. "Cuando voy a España o a otros países estoy más relajado". Al nuevo año que para Sella comienza ahora, en el Tour de Langkawi donde las luces de la navidad china hacen brillar aún más su locuaz mirada marina, Sella pide "olvidar el pasado", pero sobre todo, volver a ser aquel que fue. Ésta vez de verdad. "Regresaré al Giro, la carrera que me ha dado todo". La carrera que también todo se lo quitó. "Tengo confianza en mí mismo y creo que puedo volver a ser quien fui. Me gustaría ganar etapas, la general la veo demasiado lejana porque no me veo como un gran campeón para las carreras de tres semanas". Apunta ya a una etapa en concreto, "la que acaba en Val di Fassa y pasa por el Fedaia". Por ese mismo puerto se elevó camino de la Marmolada y por allí quiere volver a dinamitar la carrera en nuevo Sella. El de verdad.  

Galería relacionada

El Año Nuevo de Emanuele Sella

LOS MEJORES VÍDEOS
Te recomendamos

Universitaria, soltero, familias, viajeros, ejecutiva… Sea cual sea tu perfil de vida...

Sabemos que no decís "no" a un reto y más si os puede llevar hasta la Garmin Titan De...

Proporcionar una posición cómoda sobre la bici y una gran absorción de las irregulari...

Mejoras en la aerodinámica, rendimiento y diseño a un nuevo nivel...

El sillín mítico, SLR evoluciona con una versión ultra ligera que se mantiene como la...

La Ronde Van Vlaanderen vivirá otro momento legendario durante los primeros días de s...