Jesús Rosendo: Porque es mejor destacar que vivir en la nulidad

El sevillano ha protagonizado las escapadas de las tres primeras etapas de la Vuelta a Andalucía, lo que le vale para portar el maillot de las metas volantes con un carácter agresivo y luchador que lleva mostrando en sus tres años como profesional a la espera del estreno de su casillero
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Jesús Rosendo: Porque es mejor destacar que vivir en la nulidad
Jesús Rosendo: Porque es mejor destacar que vivir en la nulidad

Tiene apellido de rockero, "pero a mi me va más el flamenquito", deja claro. Seña de identidad la del gusto, y también la del acento en Jesús Rosendo, el músico rebelde del pelotón español. Un lastre el que carga como apellido, pero lo cierto es que el sevillano del Andalucía-Cajasur es el hombre que está poniendo la banda sonora de la Vuelta a Andalucía. Las tres etapas disputadas le han visto rodar en cabeza y ser uno de los principales protagonistas diarios con sus escapadas. "Pero esto no viene de ahora, siempre he sido así", especifica. Incansable guerrillero de causa casi siempre perdida. "Lo sé, que la mayoría de las veces estoy vendido, pero hay otras en las que llega y entonces...". Todavía vive agazapado ese "entonces' en alguna cuneta, en alguna esquina apostado entre los kilómetros que se pasa en fuga.

 

Todo parte para Rosendo de una premisa filosófica. Pura teoría: "Si entrenando hago lo mismo, rodar solo, ¿Por qué no voy a hacerlo en carrera?". Se divierte más en soledad, sinuoso explorador en busca de ese 'entonces' jubiloso. En sus tres temporadas como profesional aún no lo ha visto. Algún día llegará. Alza esperanzado la vista el hombre más rentable de Antonio Cabello después de la baja de José Antonio López Gil, 'El Malagueta' para esta temporada. Ya no quedan locos como él. Viejo rockero que lleva haciendo sonar las cuerdas de su guitarra a lo largo y ancho de su tierra, en esta vuelta a Andalucía que le tiene vestido con el honor del premio a las metas volantes, o a la combatividad, por simplificar.

 

Autosatisfacción

Sintetiza también Rosendo una pura doctrina ciclista, y es que no puede volverse a casa nunca con las manos vacías. Por ley propia impuesta a fuego en la piel: "No puedo ir a una carrera y no hacer nada. Buscar la fuga, disputar una clasificación, primaria, secundaria, meterme en un sprint... Algo, lo que sea. "Solo por autosatisfacción". Es la premisa con la que se topó su carácter combativo y luchador cuando su boleto en una tómbola resultó ser el premiado. El gordo, además: la bicicleta. Fue su guitarra particular. Con ella se ha hecho rockero de las dos ruedas, esperando a que llegue ese gran concierto en el que se cuelgue el cartel de 'no hay entradas', ese gran día en el que los fans corean dejándose la voz por un bis. Ése 'entonces'.

 

"Es mejor escaparse, destacar y dejarse ver que estar siempre en el pelotón, aburrido y sin hacer nada", vuelve a teorizar. Es lo suyo. Filósofo del ciclismo. "A mi eso de rodar con el gran grupo me agobia, me aburre. No lo aguanto". Su rueda se ha convertido en la referencia de los aventureros a los que, como a él, no les importa desgastarse en los kilómetros que nadie ve y que solo figuran en las películas de las etapas adornados con un simple dorsal, ni siquiera, en la mayoría de los casos aparece el nombre. No importa cuando corre Rosendo, porque siempre ocupa un espacio fijo entre los abonadores del sueño quimérico. Y, aun siendo neutralizado, no experimenta sensación desazonadora alguna: "Mañana lo vuelvo a intentar, pienso", rockero incombustible.

 

Ojo para las fugas

Para su profesión resulta vital contar con un ojo avizor y envidiable, de profeta vidente que visualiza antes que nadie el momento, el tiempo y las circunstancias óptimas en las que el pelotón da rienda suelta a los suicidas como él que se lanzan a gritos al candor de las cámaras que rentabilizan sus ataques: "Días como los que me he escapado en la Vuelta a Andalucía es un poco más difícil mentalmente, sabes que no hay televisión, con lo que apenas vas a tener repercusión". Pero ¿y si el 'entonces' espera en esa meta?. "Es cierto que no tengo mal ojo para las escapadas", reconoce. Ya no solo eso, ahora es también la referencia al formarlas. "A mi es el estilo de ciclismo que me gusta".

 

Mejor escaparse que vivir en la nulidad. "Uno tiene que saber lo que quiere y creer en lo que hace", vuelve a tirar de su particular libro de teorías. Las forja a cada kilómetro que pasa escapado. Cada metro que le acerca más al estreno de su casillero de victorias. Cada momento inocuo en el que enseña su dorsal, eterno, al pelotón con la esperanza de que no le vuelvan a ver más. Para que llegue el ansiado día en toda mente de un filósofo en el que sus teorías se conviertan en firme realidad visible a todos los ojos. "Yo seguiré intentándolo, soy así", rubrica Rosendo. Sello único en busca de su particular 'entonces'.

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