La máscara dorada de Bert Grabsch

El alemán se hace con el oro en la CRI de los Campeonatos del Mundo, seguido por Tuft y Zabriskie
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La máscara dorada de Bert Grabsch
La máscara dorada de Bert Grabsch

Bert Grabsch es un oportunista. Uno de esos hombres que, cuando se presentan sus ocasiones no las malgasta. Aprovecha la coyuntura. La del silencio que da ir de incógnito. Casi anónimo. La de la máscara que se colgó del casco antes de subirse a la lanzadera del hipódromo de Varese. La del pormenor de las ausencias de los monstruos. La de Cancellara. Y no deja correr el tiempo. Ese es su mejor aliado. Los intervalos. Ventajista. Piano Piano, le decían los aficionados italianos antes de que se introdujera en la pista de salida. La del abarrotado y colorido hipódromo de Varese. Saturado de banderas. Belgas, para Devolder. Transalpinas, para Pinotti. Suecas, para Larsson. Ninguna alemana. Grabsch calla. En silencio. Así, con la máscara, se lanzó por las calles de Varese, con una campana en el bolsillo del maillot. Que no sonaba.

 

Sin badajo. Nada de sonido. En silencio transitó por las verdes calles de Varese. Contemplando el paisaje, los jardines. Los primeros ocho kilómetros no supo de competición. A disfrutar. En el primer punto intermedio no pasó del sexto puesto. Entonces sacó su máscara. Ya nadie le veía. Rodó a la par que Michael Rogers. Que Larsson. Y que Quinziato, ídolo local. Se perdía. Nadie le hizo caso. Piano Piano. Igual que Svein Tuft. Su vestimenta roja apenas se camuflaba entre el verde del paisaje. Pero pasó desapercibido a pesar de sus casi dos metros de altura. Y sin cámaras. Eran todas para Leipheimer, desde que salió de su 'stand', hasta que se alzó a la rampa de salida. Y por cada metro que recorría. Todos los ojos pendientes del americano. Le pesaron. Escondido en el anonimato, Tuft avanzaba por los aledaños del lago de Varese.

 

Siempre con los mejores tiempos. Nadie le bajó del primer puesto en los dos primeros puntos intermedios. En el kilómetro 32 fue segundo y así aguantó hasta meta. Allí sí tenía cámaras, que desconectaron de Leipheimer, para centrarse en él. Sin presencia de banderas canadienses en el hipódromo. No importaba. Ya la puso él. De frente a las gradas del estadio y pigmentado con un tono plateado. Redondo. La medalla de la sorpresa. Como la de Grabsh. Un alemán silencioso. Apremia. Y con máscara. Escondido. Paró el tiempo. Su minutero sumaba segundos a los de Leipheimer, cuarto, a más de un minuto, a los de Larsson, quinto, con el mismo tiempo que el americano del Astana, a los de Devolder, sexto y a los de Rogers, el gran favorito a hacerse con el oro, que acabó decimosegundo. Perdido.



Plaza y Gutiérrez discretos

Igual que los españoles. Más que discretos fueron los tiempos de Ivan Gutiérrez y Rubén Plaza. El cantabro no pasó del decimosexto puesto y Plaza marcó el mejor tiempo a su llegada a meta pero pronto fue relegado. Ellos corrían sin máscara ni campana. Con la vitola que se arrastra después de un año de gran cosecha para el ciclismo español. En la contrarreloj no obtuvieron una buena siembra. Pasados. No era un buen día para los afamados. Les faltó el antifaz. El que portó Grabsh en los últimos veinte kilómetros de la mejor contrarreloj de su vida. Dorada. Marcó el mejor tiempo en el último punto intermedio antes de la meta y con él entró en meta. A cara descubierta. Para que todo el mundo le reconociera.

 

Atesora un palmarés propio de los corredores que no creen en el paso del tiempo. Dos veces campeón de Alemania contra el crono. Dos etapas más en la misma modalidad, una en Austria y otra en el país germano. En 2007 se hizo con la victoria, contra todo pronóstico en la contrarreloj de la Vuelta a España, ésa en la que Menchov partía como el gran favorito y, aunque el ruso mató la carrera, no pudo hacerse con el triunfo de etapa. Rompe esquemas. Y no profesa. Cuando subió al podium se tapó la cara con las manos. Ya no tenía la careta tapando su rostro. No creía estar pisando lo más alto del podium. Se frotó los ojos, pensando que era un sueño. No. Pura realidad. Afinó el badajo. Campanada. ainara@ciclismoafondo.es




CLASIFICACIÓN DE LA CRI DEL MUNDIAL DE VARESE

1 13 GRABSCH Bert GER 52:01.60
2 14 TUFT Svein +42.79
3 8 ZABRISKIE David USA +52.27
4 1 LEIPHEIMER Levi USA +1:05.42
5 2 LARSSON Gustav SWE +1:05.84
6 15 DEVOLDER Stijn BEL +1:15.41
7 20 MARTIN Tony GER  +1:16.26
8 30 BRAJKOVIC Janez SLO +1:25.16
9 5 MILLAR David GBR +1:25.26
10 9 CHAVANEL Sylvain FRA  +1:25.82
11 11 GUSEV Vladimir RUS +1:27.13
12 3 ROGERS Michael AUS  +1:33.32
13 10 PINOTTI Marco ITA +1:34.12
14 23 QUINZIATO Manuel ITA +1:36.79
15 37 HONCHAR Serhiy UKR +1:38.00
16 18 GUTIERREZ PALACIOESS +1:54.63
17 40 JURCO Matej SVK +1:58.00
18 21 KIRYIENKA Vasili BLR +2:11.71
19 26 BAK Lars Ytting DEN +2:23.43
20 33 ERICSSON Fredrik SWE +2:27.78

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