la Vuelta 08. 15º etapa: Los pobres tambien saben ganar

David García da al Xacobeo- Galicia su primera victoria en la Vuelta y Alberto Contador sufre una caída sin consecuencias
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la Vuelta 08. 15º etapa: Los pobres tambien saben ganar
la Vuelta 08. 15º etapa: Los pobres tambien saben ganar

Foto: Rafa Gómez

Del enfado al éxtasis se puede pasar en un microsegundo. Depende de las circunstancias. De lo que rodea. A los pobres les cuesta más. Un día. 24 horas de rabia y después, desenfreno. También por las circunstancias. Por una victoria, por ejemplo. Como Álvaro Pino, el penitente convidado de la Vuelta. Porque los pobres también saben ganar si no se tuercen del buen camino. El de Santiago, para los creyentes como David García. El peregrino del Xacobeo que se santificó antes de llegar a la ciudad beata. Es un invitado de la vuelta. Pobre. Humilde. Emprendió el Camino religioso a su manera. Marcó su propia ruta en Granada. Desde Cudillero hasta Ponferrada. Ciudad templaria. De paso. Abre las puertas a Galicia. Al año santo. El del Xacobeo. Su rebautizado equipo.

 

Y en dos semanas llegó a su meta. Pero sin concha ni bastón. Con bicicleta. Ciclista peregrino. Y con un apellido que marcaba su identidad mendiga. Dapena. Pero lo que dio fue alegrías. A Pino. Reculó su cólera y cambió el enfado por la explosión de júbilo. A su nuevo patrocinador, que antes de su victoria ya aseguró el sustento del equipo por un año más. El año del Xacobeo. El santo. Del canonizado David García. Devoto creyente. Desde que comenzó la Vuelta a España marcó la llegada a Ponferrada para abrir paso a su victoria y al Camino de Santiago. En Asturias se calzó las botas y antes de salir del paraíso natural se coló en la escapada numerosa que protagonizó la etapa. Con Juanma Gárate, Mikel Astarloza, Paolo Tiralongo, David Arroyo, José Luis Arrieta, Xavier Zandio... Así hasta 17 peregrinos. Todos gallos.

 

José Luis Arrieta abrió la veda con su lejano ataque en la subida del alto de Ocero. Mantuvo en vilo al pelotón de escapados que disipaban el vuelo del navarro pero no conseguían echarle abajo. No era día para volar. Tocaba penitencia. Arrieta no sabía que, para entrar en Ponferrada en solitario y abriéndose paso, tenía que encomendarse a los obispos. A Osmundo, que construyó un puente sobre el río Sil en el año 1082, para que los peregrinos pudieran continuar su camino hasta Santiago de Compostela desde la localidad leonesa. Para Arrieta no hubo salvaguardia. Sus compañeros de escapada lo ahogaron en las aguas castellanas. Se acabó el peregrinaje.

 

Caída de Contador

Con más de quince minutos de retraso, Alberto Contador caminaba con paso firme en el pelotón. El camino es distinto. Nada de peregrinaje. Su destino está en Madrid. En el paseo de la Castellana. Pero para llegar hasta él no sólo hay que lidiar con rampas y rivales. También con grietas. Como la que estuvo a punto de devorarle antes de subir el Alto del Ocero. Culotte roto y sangre chorreando por su pierna. Nada. Levantó la palma de su mano. "Tranquilos". Sigue vivo. Y volvió a sonreír. Se despegó las vendas con las que los médicos taponaron sus heridas. Fuera. Le sobran. Como los próximos cuatro días de carrera. Su primera guerra ya estaba ganada.

 

Enfrascados en su camino hacia la bendecida Avenida de la Libertad, Heinrich Haussler, Matti Breschel, Xavier Zandio y David García presentaron sus votos en contrameta para hacerse con la victoria. Cuarenta segundos de ventaja con respecto a sus perseguidores para pedir suplica. La de David García fue la más sonora. Pero el gallego tuvo antes que superar la emboscada del Lombillo, un "repecho" de tres kilómetros con rampas que alcanzaban el 14%. No importa. Sus rezos habían sido escuchados. Abanderó su peregrinaje con un ataque al inicio de la subida, al que respondieron David Arroyo, Nick Nunyens y Juanma Gárate. Los cuatro se apostaron hasta la coronación de la subida y después, otra encerrona.

 

Nuyens intentó aguar la fiesta del Xacobeo gallego. No pudo. Como Arrieta, el bravo clasicómano se quedó a orillas del río. No había puente para él porque un monaguillo lo había derruido. Juanma Gárate agarró su manillar y llegó hasta los pies del corredor del Cofidis. A su rueda, apostados, los dos David. Arroyo y García. Uno venía de un santuario, el de Urkiola. Cuesta arriba. No tenía terreno. El otro, de Turquía, donde empezó su particular año santo con su victoria. Prosigue ya su camino de Santiago, pero no hasta Compostela. A Madrid. Con una concha, un bastón. Pobre. Y una victoria. De las grandes. Olvida la rabia y el enfado de Álvaro Pino, un pobre, que también sabe ganar. ainara@ciclismoafondo.es



- Clasificación de la 15º etapa


-Clasificación general 



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