Laurent Fignon y los 8 segundos de Lemond

Una de las etapas más espectaculares de la historia del ciclismo que todavía hoy sigue desatando admiración.
Pablo Bueno - Fotos Graham Watson -
Laurent Fignon y los 8 segundos de Lemond
Laurent Fignon y los 8 segundos de Lemond

Buscando entre las fotos del archivo de imágenes de Graham Watson, nos hemos topado con esta, y no hemos podido permanecer indiferentes, por lo que decidimos publicarla en nuestra página de Facebook como "La foto del día". La imagen lo dice todo, tiene una carga emocional brutal: un Laurent Fignon abatido tras haber perdido el Tour de Francia de 1989 por ocho segundos.

"El Profesor", como era conocido en el mundillo del ciclismo, debido a esa imagen intelectual que mostraba con sus gafillas redondas y una coleta que le distinguía claramente dentro del pelotón, fue un ciclista de raza. Vivió en la época de los ataques dañinos, las estrategias viscerales de sensaciones y sentimientos, sin pinganillos, ni tecnologías de vanguardia, y supo levantar pasiones entre los aficionados de la década de los ochenta: ídolo para los franceses, antipático para los españoles, espectacular para todos. Le tocó pelear muy duro para ocupar el espacio que le correspondía, porque tenía al enemigo en casa: en el equipo de Cyrille Guimard tuvo que luchar muy duro para demostrar que, además de Bernard Hinault, él también podía correr como líder del equipo. Y así lo demostró, venciendo en los Tour de 1983 y 1984, quedándose en puertas del olimpo en 1989 en los últimos instantes de la carrera. Fue el corredor más joven en ganar el tour de Francia, con 23 años, desde 1933. Fue la década en la que la televisión se convirtió en la ventana al mundo de las carreras ciclistas más importantes, y pudimos disfrutar en directo de las grandes gestas de los Roche, Hinault, Delgado, Zoetemelk, Parra, Arroyo, Rooks, Theunisse, Moser, Saronni  o Van Impe.

Pero la fortuna no siempre acompañó al Profesor: debido a una lesión de rodilla se perdió el Tour de 1985 y no pudo terminar las ediciones de 1986 y 1988, en una de las ocasiones debido a las persistentes molestias que le producían unos pertinaces furúnculos que, posiblemente, estuvieron de por medio en su defenestración de la contrarreloj del Tour de 1989. Aunque, en esa temporada, el ciclista de la coleta se alzó con la victoria del Giro de Italia, por delante de Flavio Giupponi y Andrew Hampsten. El final de su carrera deportiva se vio ensombrecido por dos positivos por consumo de anfetaminas: en su libro "Éramos jóvenes e inconscientes" no oculta el uso de sustancias dopantes y habla abiertamente del consumo de lo que él denominaba "drogas para el ocio". Laurent abandona la competición en 1993 tras permanecer en el mundo de la alta competición durante una década.

El deporte y Laurent

Después de colgar la bicicleta Laurent siguió muy unido al mundo del deporte, no en vano estuvo vinculado a la organización del Raid Gauloises, la París-Corrèze y, durante las temporadas de 2000 y 2001, antes de que A.S.O se hiciera con el control de la carrera, dirigió la París Niza. También fue comentarista de televisión del canal France 2 y montó un centro de actividades ciclistas en la localidad pirenaica de Bagneres de Bigorre, población de la que Fignon estaba enamorado: en 2011, tras su fallecimiento, la familia no quiso hacerse cargo del centro y pasó a manos municipales, desapareciendo su nombre de la fachada del edificio.

Su última etapa

El 11 de junio de 2009, durante la presentación de su libro Nous Etions Jeunes et Insouciants, El Profesor informó a los asistentes al evento que le habían diagnosticado un cáncer con metástasis en el intestino y el páncreas. Laurent afirmó que lucharía hasta el último momento contra la enfermedad y en ningún momento perdió la sonrisa: un colapso orgánico, con la extensión de la enfermedad hasta los pulmones, terminó con la vida del batallador ciclista el 31 de agosto de 2010. Su cuerpo fue incinerado y los restos se depositaron en el cementerio parisino de Pere Lachaise.

Un carácter contundente: el escupitajo a la cámara de TVE

Personalmente, en 1989, yo me encontraba ya enredado en el mundo del periodismo deportivo, aunque aquello lo viví más como espectador que como profesional: las imágenes no dejaban lugar a la duda, todos vimos un plano en el que Fignon se gira hacia la cámara de TVE que le intenta hacer alguna pregunta y escupe, con bastante buena puntería, por cierto. Las iras de los acólitos españoles, máxime en una temporada en la que a Pedro Delgado no le estaban saliendo bien los planes en el Tour, se desataron, hasta el punto de celebrarse en nuestro país la derrota del galo al día siguiente de los acontecimientos del escupitajo, frente al "martillo pilón" de Greg Lemond, como si de una victoria nuestra se tratase.

Laurent, una vez más, padecía serios problemas con una infección en la región perineal y, tras 20 jornadas pedaleando, tenía fiebre y muchas molestias producidas por un furúnculo: hasta el punto de que los comisarios del Tour, en reunión previa con el equipo médico de la carrera, decidieron posponer el control anti doping de la penúltima jornada, para hacérselo en el tren mientras los ciclistas se trasladasen a París, y así Fignon podría retirarse cuanto antes para recibir tratamiento médico y descansar para afrontar, de la mejor manera posible, la etapa contra el crono del último día.

El gabinete de comunicación del equipo "Systeme U" dio en rueda de prensa la información sobre el estado de Laurent y dejaron claro que no se molestara al ciclista, ya que necesitaba tranquilidad para disputar en el mejor estado posible la contrarreloj. Justo antes de subir al tren TGV que llevaría a los corredores hasta París, una cámara de Televisión Española abordó al ciclista con la pregunta "unas declaraciones para Televisión Española, Laurent…". Tras un instante de silencio, en el que muchos dicen que alguien que acompañaba a la unidad móvil de TVE espetó "vas a perder el Tour" (Fignon hablaba bien español y lo entendía perfectamente), el ciclista galo se gira y escupe al objetivo de la cámara.

Al día siguiente salía en la CRI con 50 segundos de ventaja sobre Greg Lemond. Era una contrarreloj poco complicada, de tan sólo 24,5 kilómetros de longitud, pero el americano le aventajó en la línea de meta por 58 segundos, venciendo la CRI y el Tour de Francia, por esos 8 segundos que se han convertido en la menor diferencia de tiempo entre los dos primeros clasificados de la ronda gala. El mal estado físico de Fignon y la perseverancia del americano, posiblemente beneficiado por el uso por primera vez en la historia de un manillar de triatlón en una prueba contra el crono en el Tour, fueron los determinantes de su derrota.

Conocí personalmente a Laurent Fignon en 1997, durante la presentación del Raid Gauloises que se desarrollaría en Lesotho. Me encontré con una persona amable, muy cercana, con muestras claras de poseer gran cultura y con una simpatía arrebatadora: muy lejos de aquella imagen arrogante y mal encarada con la que se le trataba en muchos medios. Cuando recibí la noticia de su fallecimiento fue un día triste para mí.

Ahora, muchos años después, los amantes del ciclismo echamos en falta a corredores como Laurent. Descanse en paz.

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