"Mi Eroica", por Luis Ángel Maté

El único español que disputó la Montepaschi Eroica relata en primera persona para ciclismoafondo.es las sensaciones experimentadas por las blancas carreteras toscanas
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"Mi Eroica", por Luis Ángel Maté
"Mi Eroica", por Luis Ángel Maté

En un hotel del puerto de Benalmádena, apenas terminada la Vuelta a Andalucía, Marco Bellini, mi director deportivo me decía que me preparase bien en los próximos días, que para el 7 de Marzo estaría en Toscana para correr la Eroica. En ese momento no me podía ni siquiera imaginar a dónde iba. Unos días antes, entrenando con Davide Rebellin por las inmediaciones de Coín, un pueblo de la provincia de Málaga, nos encontramos con unas obras en la carretera que nos hicieron recorrer unos dos kilómetros por un carril de tierra. Quizás fuera una premonición, pero Davide me decía, "mira, mira, esto es como la Eroica".

 

Pero lo cierto es que no me di cuenta realmente de dónde me metía hasta que no llegué a Italia. Ya los días previos todo el mundo hablaba de la Eroica. En los diarios y en los comentarios de la gente se podía notar la importancia de esta prueba. El día previo a la carrera, como suele ser habitual, después del viaje desde Cossato, en el Piamonte, donde tiene el Hotel el equipo, hasta Siena, salí a rodar unos kilómetros con los compañeros. A los treinta minutos nos encontramos con una flecha de indicación de la carrera que indicaba un desvío hacia un carril de tierra. No era un error, no, ¡Era el primer tramo de la Eroica! Después, en el hotel, la noche antes, los compañeros contaban algunas anécdotas, como cuando un rebaño de cabras cargó contra el pelotón.

 

 

Por la mañana nos agolpamos todos en el bus para ir a la salida. En Gaiole in Chianti ya se respiraba un ambiente especial. Comencé a tope, como siempre buscando la fuga. Y la aproximación al primer tramo de carril mortal, diez kilómetros antes de empezar el tramo ya se iba al 100%,, como en una 'volata'. Una tensión impresionante. No se podía pasar por ningún lado. Manillar con manillar. A mil por hora, yo miraba el cuenta-kilómetros y no me podía imaginar que solo lleváramos veinte kilómetros de carrera y que iríamos tan rápido

 

La entrada al tramo de tierra fue impresionante. Todos enfilados, una nube de polvo que no te dejaba ver mas hallá de la rueda del ciclista de delante, y sobre todo el ruido de las bicis rodando por el carril, que es ensordecedor. Allí los pinganillos no valen para nada. Miraba delante y no podía más que ver la rueda del siguiente ciclista a mí. Me concentré solo en no meter la rueda en uno de los múltiples regueros de las últimas lluvias caídas.  Una de las sensaciones más placenteras que he sentido desde que monto en bici es salir al asfalto después de un tramo de tierra de la Eroica.

 

En el segundo tramo de tierra, a pesar de los tubulares especiales, primer pinchazo. Toca cambiar de rueda, esperar a que llegue el coche y, lo que es peor, reintegrarse en el pelotón entre la fila de coches y la nube de polvo. Puedo asegurar que me pasé la mayor parte de la carrera intentando pasar a las posiciones delanteras del grupo. No había manera, es impresionante la lucha que hay para estar delante en el pelotón.

 

Los últimos tramos eran los peores, después de estar tirando el las partes asfaltadas para anular la escapada gasté muchas fuerzas, y me fue imposible estar delante en los últimos tramos, que a parte de estar sin asfaltar, tenían unos desniveles brutales. En el quinto tramo arenoso, en uno de los repechos que era estrecho, se produjo un embudo, y nos vimos cortados gran parte de los corredores. Era un espectáculo ver a medio pelotón con la bici al hombro intentando pasar por donde fuera. Y finalmente, la llegada a Siena fue apoteósica. Un final de ensueño terminando en la Piaza del Campo, llena de turistas y de aficionados, algo que pone los pelos de punta solo de pensarlo.

 

Sinceramente, la Eroica me ha marcado. Es la carrera más bonita que he corrido, un autentico espectáculo. Una prueba que puede hacer historia. No sé cómo serán las grandes clásicas, como Flandes o Lieja, pero desde luego que la Eroica tiene todos los ingredientes para hacer historia.

 

En lo personal, me gustaría volver el año que viene, ya con más experiencia y sabiendo lo que te puedes encontrar, pero también me gustaría que corredores españoles como Juan Antonio Flecha se presentaran en la línea de salida, porque estoy seguro de que pueden ser grandes protagonistas de esta carrera. A propósito, a día de hoy y tras unas cuantas duchas a fondo aún me sale tierra Toscana de los oídos y ojos. La Eroica marca.

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