Milán-SanRemo:Cavendish, el bárbaro que derribó la fortaleza italiana

Mark Cavendish se impuso en la centenaria 'Classicissima' por delante de Haussler en un apretado sprint al que llegaron todos los candidatos al triunfo después de que la Cipressa y el Poggio no seleccionaran la carrera
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Milán-SanRemo:Cavendish, el bárbaro que derribó la fortaleza italiana
Milán-SanRemo:Cavendish, el bárbaro que derribó la fortaleza italiana

Foto: Tim de Waele

San Remo es una ciudad construida  en base a los montes que anticipan la llegada de los Alpes. Se deja también seducir por el Mediterráneo. Mezcla de sensaciones. Esculpe sus edificios entre tachuelas verdosas, como el Poggio y el azul del mar. Embaucador. Suelo abrupto. Terreno vedado para construir un velódromo y dar rienda suelta a la velocidad en pista. Mal lugar para los sprinters natos. De esos que se ahogan cuando precisan inclinar su mirada, cambiar la dirección de los ojos de las rectas interminables a las selectivas cuestas que los dejan sin gas. Escasean los hombres rápidos. San Remo es una ciudad puramente turística. Tranquila. Se vive sin reloj. Sin prisas. Por eso, los velocistas que sobreviven se ven obligados a exiliarse. Solo vuelven a San Remo una vez al año. El día de San José. O el sábado más próximo a él. Cuando La Classicissima solicita su compañía y los funde en sus casi trescientos kilómetros. Prueba de fondo. Para acabar con un sprint.

 

Por eso, los sprinters que se atreven  a probar sus facultades, jóvenes valientes, debutantes que no conocen a la perfección el inadecuado terreno que habitan, lo hacen a escondidas. Sin dejar que las cadenas se oigan por encima de los barcos atracados en el muelle de San Remo, mecidos por las insaciables olas del Mediterráneo. Así vagan hasta que huelen su momento. Puro instinto. Entonces despliegan toda su furia. Como Mark Cavendish. Un turista que visitaba por vez primera San Remo. Al que todos señalaban como favorito, pero le añadían argumentos en contra. "La inexperiencia provocará que no esté con los mejores en la parte final", se aventuraban a decir algunos. Porque no conocía el terreno al que se enfrentaba. Se había mantenido escondido. En la retaguardia. Decían que no era su terreno, que se hundiría en las últimas subidas. Porque nuca había saboreado el nervioso paso del Poggio.

 

No había experimentado tampoco hasta ahora el paso acelerado por la Cipressa, allí donde las carreteras se estrechan y pocos son los que consiguen superarlo en las primeras posiciones. Lo suelen hacer, además, los experimentados. Los que en su carnets de ciclistas cuentan con varias temporadas en el pelotón. Ninguno con 23 años. Y menos un debutante. Todas las estadísticas en contra de Cavendish. Los números decían que no llegaría al Poggio con el resto de los sprinters. Pero lo hizo. A base de remontadas. Escondido. Construyendo su velódromo. Al ritmo del Columbia-High Road, suavizando al máximo el terreno para fraguar una magna obra. La pista hasta San Remo. Súbita gloria.

 

Intento de Luis León Sánchez

Era Cavendish uno de los pocos guerreros bárbaros que había desafiado a la armada italiana. Dispuesto a derribar la fortaleza que los propios transalpinos habían construido a base de predicciones. De números. El británico los iba rompiendo a cada golpe de pedal a pesar de que sus contrincantes lo tenían todo. Para todos los terrenos. Cualquier situación que la centenaria Milán-San Remo propusiera iba a contar, sobre el papel, con representación italiana. Era una 'classicissima' hecha, más que nunca, por y para los italianos. Daniele Bennati se preparaba para un sprint numeroso, incluso en un grupo reducido podría resultar vencedor después de una posible criba de su equipo, con Ivan Basso al frente, en la Cipressa. Nada. El sprint lo vio desde lejos.

 

Ante su negativa, se abrían las posibilidades de Nibali para hacer frente a una emboscada extranjera. La que se apostaba en los pies de Luis León Sánchez, demasiado nervioso en la parte determinante, pero con un activo Pereiro que supo ayudarle para reengancharle al grupo cabecero cuando el pelotón se fraccionó en la Cipressa. Pagó el esfuerzo, pero no se resignó. Quiso buscar en el Poggio la  opción d fugarse, pero apenas pudo asomarse a la cabeza del grupo. El tren del LPR se conjuraba para controlar los asaltos. Mientras, Cavendish continuaba examinando las opciones italianas. Las de Pozzato, dispuesto a romper las piernas de los velocistas con ataques lejanos. Lo intentó, y con él Rebellin buscó su oportunidad, pero ambos llevaban una soga a la espalda. Se la puso el LPR, que cerró filas para Petacchi.

 

"Foto-finish"

El gran capo de la centenaria Milán-San Remo. Velocista nato, capaz de inclinar de su lado la balanza del sprint masivo. Aparentemente imbatible. Solo apariencias. Superables. Por Mark Cavendish. El guerrero bárbaro. Igual que su victoria. Bárbara. El británico se apostó a los pies de la Torre Ciapela, el faro que domina San Remo, donde aguardaban los corredores italianos. Fortaleza indestructible desde e siglo XVI, cuando fue construida para proteger la ciudad de los ataques de los bárbaros. Aguantó. Hasta ahora. La derribó un inglés. De la Isla de Man. A base de romper esquemas. Contra todas las estadísticas y sin el perfil de un digno ganador de la Milán-San Remo. Joven. Inexperimentado en La Classicissima. Y velocista puro.

 

Solo echó mano de los números para establecer un empate técnico. Entre las 50 victorias italianas y las, hasta ahora 49 foráneas. La del centenario la ha puesto el, la segunda de un británico después de que Tom Simpson se hiciera con la victoria en 1964. Y lo hizo como acostumbra, con el tiempo ajustado, a toda velocidad. Demarró la rueda de Haussler, que agonizaba por centésimas. Intentó acercar la meta. Imposible. Cavendish le adelantó en la misa línea de meta. No le dio tiempo a levantar los brazos. Pero no importaba. Cuando todos miraban la 'foto-finish', él ya se abrazaba con su masajista. Confiado. Siempre apuesta pos sí mismo. En el Tour se jugaba su sueldo con las apuestas por Internet. También en la Milán-San Remo apostó por su nombre. Clavado ya con letras de oro. Centenarias. Las del hombre que logró derribar la fortaleza italiana más impenetrable de las últimas Milán-San Remo de la historia. ainara@ciclismoafondo.es

 

 

 

CLASIFICACIÓN DE LA 100º MILÁN-SAN REMO

1. 213 GBR19850521 CAVENDISH Mark GBR THR TEAM COLUMBIA - HIGH ROAD 6.42'31 0

2. 74 GER19840225 HAUSSLER Heinrich GER CTT CERVELO TEST TEAM 6.42'31 0'00

3. 75 NOR19780118 HUSHOVD Thor NOR CTT CERVELO TEST TEAM 6.42'33 0'02

4. 182 AUS19800727 DAVIS Allan AUS QST QUICKSTEP 6.42'33 0'02

5. 177 ITA19740103 PETACCHI Alessandro ITA LPR LPR BRAKES - FARNESE VINI 6.42'33 0'02

6. 162 ITA19800924 BENNATI Daniele ITA LIQ LIQUIGAS 6.42'33 0'02

7. 107 ESP19791108 GALDOS ALONSO Aitor ESP EUS EUSKALTEL - EUSKADI 6.42'33 0'02

8. 68 ITA19820505 ROSSI Enrico ITA FLM CERAMICA FLAMINIA BOSSINI DOCCE 6.42'33 0'02

9. 8 ITA19770117 PAOLINI Luca ITA ASA ACQUA & SAPONE - CAFFE' MOKAMBO 6.42'33 0'02

10. 234 SVK19850221 VELITS Peter SVK MRM TEAM MILRAM 6.42'33 0'02

11. 16 FRA19820426 MONDORY Lloyd FRA ALM AG2R LA MONDIALE 6.42'33 0'02

12. 14 SUI19780923 ELMIGER Martin SUI ALM AG2R LA MONDIALE 6.42'33 0'02

13. 208 BEL19850517 VAN AVERMAET Greg BEL SIL SILENCE - LOTTO 6.42'33 0'02

14. 243 NED19760129 KROON Karsten NED SAX TEAM SAXO BANK 6.42'33 0'02

15. 181 BEL19801015 BOONEN Tom BEL QST QUICKSTEP 6.42'33 0'02

16. 22 KAZ19810222 BAZAYEV Assan KAZ AST ASTANA 6.42'33 0'02

17. 153 ITA19840801 GAVAZZI Francesco ITA LAM LAMPRE - NGC 6.42'33 0'02

18. 237 GER19810305 KNEES Christian GER MRM TEAM MILRAM 6.42'33 0'02

19. 131 NZL19750128 DEAN Julian NZL GRM GARMIN - SLIPSTREAM 6.42'33 0'02

20. 155 ITA19800809 MORI Manuele ITA LAM LAMPRE - NGC 6.42'33 0'02

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