Mundial Melbourne 2010: Los favoritos y la participación completa

El análisis de los 20 candidatos a hacerse con el maillot arco-iris y los dorsales de todos los participantes
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Mundial Melbourne 2010: Los favoritos y la participación completa
LOS 20 FAVORITOS
 
 PHILIPPE GILBERT

Señalado en las quinielas por todos, analistas, rivales y hasta su propia selección como el gran favorito para vestirse con los colores del arco-iris, Philippe Gilbert no se esconde. Es el hombre que llega más en forma y con las mejores prestaciones para un mundial en el que, decir que le viene como anillo al dedo se queda corto. Dos repechos en los que su selección, no la más potente pero sí entre las que cuenta con mayor número de representantes -nueve-, puede endurecer y seleccionar el grupo con las primeras cribas que hagan caer a los velocistas por su propio peso ante las carreteras empinadas de la primera parte del recorrido y, sobre todo, no permitir que ninguna escapada con hombres importantes y en la que Gilbet no esté presente, coja unos fatídicos metros de distancia en los que muchas selecciones perderán el interés por seguir trabajando desde el pelotón para neutralizarla y se acabe yendo sin que el belga se enganche a ese tren. Después, sus piernas y su inteligencia de sobra conocida deberán hacer el resto. En el llano no puede perder coba y permanecer a la vigía de los grandes adversarios para lograr plantarse en los últimos metros que pican ligeramente hacia arriba en cabeza de grupo que vaya a jugarse la victoria. En un final como el de Melbourne, Gilbert tiene pocos rivales. Ya lo ha demostrado en Toledo y en Gibralfaro, las dos llegadas de la Vuelta que aunaba explosividad extrema en apenas un kilómetro y donde acabó ganando. El gran problema de Gilbert, como siempre sucede con los llamados grandes favoritos cada año en un Mundial es que su rueda estará tan vigilada por todos, que es muy posible que apenas le dejen rodar

 

ÓSCAR FREIRE 

Las últimas referencias vistas en carretera sobre él no invitan precisamente a la esperanza. La desazón no llega por su retirada antes de tiempo de la Vuelta a España, pues ya tenía pensado hacerlo antes de llegar a a Madrid, si no porque, hasta la 15º etapa, donde puso pie a tierra definitivamente, sus estado de forma no era precisamente el mejor. Es más, distaba bastante de sus mejores tardes de ciclismo. Ni la colocación, el punto e inteligencia que siempre marca en Freire la diferencia cuando se ve solo en los últimos metros de cada sprint, ni el golpe de pedal, ni las ambiciones parecían durante la ronda española ser las adecuadas en el ciclista cántabro. Aún así, y según sus propios comentarios, Freire se ve a sí mismo cada vez mejor y con buenas sensaciones, al menos mejores que cuando dejó la Vuelta a España. Asegura haber experimentado una mejoría desde entonces pero todas sus referencias son en cuanto a entrenamientos, nada de competición. No es, ni de lejos, el ciclista en mejor forma para este Mundial, pero si algo es característico en Freire es su capacidad para sorprender en los momentos en los que nadie espera nada, o poco de él, como sucedió en la Milán-San Remo, a la que llegó después de sufrir un proceso gripal. Desde entonces su temporada va a contrapie. Ni Tour ni Vuelta le han visto alzar los brazos y el Mundial tiene que ser para él su reválida con la temporada 2010 que tan bien comenzó para sus intereses. Y no solo es una convocatoria extraordinaria para Freire, si no también para toda la selección española. Los tres últimos Mundiales han mostrado a un equipo desorganizado y con intereses individuales primando al colectivo. De Santos apuesta este año por una selección unida en torno al cántabro que trabajará para que la historia le haga un hueco como el primer y único ciclista con cuatro mundiales en su haber

 

FABIAN CANCELLARA

Ilusiones renovadas, una cabeza más fría y calculadora y las piernas de siempre: toda una locomotra en funcionamiento. Fabian Cancellara vuelve a ponerse la prueba en ruta del Mundial entre ceja y ceja y como el único gran objetivo -a excepción del sueño aún inalcanzable de ganar el Tour de Francia- que le falta por conseguir después de sumar el Tour de Flandes y su segunda París Roubaix en un mismo año a su palmarés. Como a Freire, su rendimiento en la Vuelta a España no le dejó buen sabor de boca. Cancellara tenía previsto llegar hasta Madrid pero su derrota en la contrarreloj de Peñafiel y un momento físico que le pedía a gritos un parón antes del Mundial le obligaron a tomar la decisión de retirarse y hasta sopesar la idea de no correr ninguna de las pruebas del Mundial. Tras meditarlo y observar una mejoría, Cancellara se colgó el dorsal en la prueba contrarreloj para hacer lo que acostumbra. Arrasar. Con la victoria reeditada, su cuarto título contra el corono, renueva su mente y se insufla motivación para afrontar la prueba en ruta del domingo con mayores garantías. Este año, a diferencia del pasado que corría en casa, la carrera no se ha convertido en una obsesión. Dice haber aprendido de aquella cita en Mendrisio a ser más frío, a esperar a que los demás ataquen y no permitirse que todo el peso que los demás le infunden le condicione. Con mayor templanza, pues afrontará una prueba en la que el recorrido se le adapta no solo por el ciruicto, si no también por el viento que pueda azotar y en la que su maquinaria, mucho más pesada y potente que las de Freire, Gilbert o incluso Pozzato, puede marcar la diferencia. Si consigue meterse en los cortes finales, superar esos momentos cruciales en los que el resto de selecciones marcarán la pauta, es un rival más que peligroso en un final que le viene bien, pero en el que debería procurar reventar a sus rivales antes de los últimos metros del repecho final, pues ahí, Gilbert puede tener más fuerza y sobre todo ligereza que él. Pero para eso tendrá que llegar en cabeza a la parte final, empresa complicada no solo por ser oto de esos grandes favoritos que será vigilado hasta la saciedad, si no porque es de los que contará con menor número de compañeros frente a selecciones tan potentes como la española y la italiana, con nueve ciclistas cada uno y con más cartas que jugar

 

FILIPPO POZZATO

En un Mundial con un trazado menos duro que los anteriores pero sí selectivo, Filippo Pozzato se revela como la gran punta de la siempre potente selección italiana. Visconti y Nibali, el hombre en mejor forma después de ganar la Vuelta a España, quedan en un segundo plano y con la teórica labor de ayudar a 'Il bello' para luchar por el arco-iris. En teoría, porque la selección Italia cuenta con el mismo hándicap que la española: como bloque son fuertes, potentes y grandes favoritos, pero solo si tienen claro cómo tienen que trabajar, en favor de un solo líder y olvidándose de las aspiraciones personales que cada uno de los demás componentes, muchos, como los propios Visconti y Nibali podrían salir campeones del Mundo, podrían tener. En Varese y Stuttgart demostraron que trabajando juntos, unidos y con las ideas claras son imbatibles y, como sucede con las grandes potencias ciclistas, siempre cuentan con un puntal que cada año renueva sus opciones de ser campeones del Mundo. En Melbourne ese peso lo llevará Pozzato, que tendrá la difícil misión de controlar más de cerca que nadie a Gilbert para frenarle si es que llega con él a la parte final para disputar la victoria. No estará tan vigilado como el belga y su estado de forma ha ido 'in crescendo' a lo largo de la Vuelta, otra ventaja que va de su lado, puesto que Gilbert puede llegar tan maduro que acabe pasándose frente a ciclista como Pozzato, en teoría con mayor frescura. Después, la punta de velocidad de cada uno marcará la diferencia, y en ese campo, Gilbert sigue siendo más 0killer' que el italiano, lo que puede hacerle perder peso en la parte final en favor el resto de sus compañeros

 

SAMUEL SÁNCHEZ

Teóricamente, sus opciones deberían ahogarse en un pantano llamado Óscar Freire. Es de los pocos, junto a Giovanni Visconti, que se le puede considerar favorito sin que haya corrido la Vuelta a España. Pero su aspecto clasicómano y el perfil de la prueba le suman puntos. Si Freire sigue en el mismo estado de forma con el que abandonó la Vuelta, los galones de España se los repartirán Samuel Sánchez y, en mayor medida, Luis León Sánchez. Por problemas con los vuelos, llegó más tarde a Australia, lo que retrasó su adaptación. En septiembre apenas ha disputado carreras, lo que por un lado puede ser una ventaja puesto que le hace llegar con mayor frescura que al resto. Samuel Sánchez debería olvidarse de individualidades que tanto han dañado a España en los últimos tres Mundiales y trabajar en favor del cuarto Mundial del cántabro. En el momento en el que el del Rabobank tenga malas sensaciones eso pierda coba, será cuando tenga que tomar las riendas, pero no antes. Sus opciones pasan por meterse en las fugas que se formarán al final de la penúltima vuelta e inicio de la segunda, en los dos repechos donde el resto de selecciones menos favoritas están llamadas a moverse y España tendrá que introducir 'hombres-ancla' que frenen el impulso para que no lleguen a meta. De hacerlo, 'Samu' tiene que ser uno de ésos hombres que salven el papel de la selección con medallas y, por qué no, el oro

 

ALEXANDER KOLOBNEV

Uno de los rivales más peligrosos. Por todo. No solo por su espléndido momento de forma demostrado especialmente en la primera parte de la Vuelta a España, si no también por su extraordinarias adaptación en los últimos años a los Mundiales. Kolobnev corrió la Vuelta con suma inteligencia, ayudó a Joaquim Rodríguez, se desgastó por él en la primera semana y media para, a la vez, hacer entrenamientos de calidad y después levantó ligeramente el pie para no llegar excesivamente quemado y pasado de forma hasta Madrid comno le sucedió al catalán que finalmente ha desechado la idea de viajar a Australia para estar al lado de Óscar Freire. Kolobnev ha proseguido su camino preparando con mimo esta cita. Y es peligroso no solo por todo ello, si no porque es uno de esos corredores en los que todos se fijan, todos saben que está ahí, pero nadie lo cita como gran favorito ni rueda a seguir, referencia clara para la parte crucial y en la que la carrera se rompa. Entonces, su explosividad le hará, por inercia estar delante, si no ser el que provoque esa ruptura para marchase en busca del arco-iris. Ése es su secreto y táctica. No tiene una selección tan potente como la italiana y la española que le arropen y por eso tendrá que jugar sus cartas prácticamente solo. Pero aún así, Kolobnev ha demostrado que sabe hacerlo a la perfección. Después de ser plata en Mendrisio y en Stuttgart, luchar por las medallas se le queda corto. Esta vez aspira a todo

 

CADEL EVANS

Su título conquistado en Mendrisio y el hecho de correr en su país natal son motivos más que suficientes como para incluirle en la quiniela, aunque solo sea de forma 'honorífica'. Evans es de esos corredores que llega sin saber a las claras cuál es su estado de forma, igual que Samuel Sánchez y Visconti, pero con la motivación de correr en casa y encima con el dorsal número uno. Con ello bastaría para que fuera obligada su presencia en la lucha por las medallas. Porte y sobre todo Michael Rogers serán sus aliados de lujo pero en la parte final, cuando el resto de selecciones empiecen a echar mano de todo su potencial y desplieguen al resto de gregarios en favor de los Freire, Pozzato o Gilbert, Evans serán, junto a Cancellara, de los primeros en quedarse solo. El motor del 'aussie' además, no es ni de lejos el mismo que el del suizo, pero si el año pasado ya salió victorioso e una situación como esta en la que su inteligencia y sobre todo, el saber estar en el momento oportuno fueron claves para su victoria final, ¿por qué no podría repetirse esa situación? Difícil, más que complicada se antoja tal hipótesis pero a ella debe aferrarse Evans, mucho más que a sus forma física, que acusará la falta de ritmo frente a los ciclista que llegan de la Vuelta. Conoce el recorrido como pocos aunque, con la larga semana que todas las selecciones llevan en Melbourne, nadie puede decirse ajeno a conocimiento del trazado. Deberá encontrar su momento y aprovecharse de las oportunidades que la carrera despliegue, como las escapadas que puedan formarse en los repechos al comienzo de la última vuelta al trazado. Muchos kilómetros tendrá por delante para mantener diferencias pero Evans, si está presente, será uno de los grandes aliados para todos los hombres que estén itneresados en eliminar a los grandes favoritos que puedan verse rezagados. Después, un repecho final como el de éste Mundial puede reeditar su victoria en la Flecha Vallona

 

VINCENZO NIBALI

Junto a Philippe Gilbert, se podría decir que es el corredor en más en forma de los que disputa la prueba en ruta del Mundial. Sin apenas tiempo para respirar ni para celebrar su triunfo en la Vuelta a España, Vincenzo Nibali se embarcó en un avión destino a Melbourne para aclimatarse a Australia, estudiar el recorrido y ponerse al servicio de Paolo Bettini. 'Il Squalo', como sus otros siete compañeros, con la misión clara de cerrar filas en torno a Filippo Pozzato o así al menos lo quieren hacer creer. El final con los últimos metros en ligero desnivel puede ser un tobogán de lujo para auparle a las medallas e incluso al arco-iris. Es, junto a Visconti y Pozzato, el tridente de lujo de Italia y tienen todas las bazas, innumerables, para desplegar y achacar a sus rivales. Solo si corren unidos y con los objetivos claros, sin hacerse la guerra entre ellos como en el pasado se ridiculizaban evidenciando no contar con ningún entendimiento, pueden llegar a buen puerto. Nibali es más ganador que Pozzato y si las circunstancias de carrera lo sitúan delante en la parte final, será una de las ruedas que más se deberán vigilar. Parte en segunda fila de favoritos precisamente por la presencia de 'Il bello' pero puede acabar convirtiéndose, si no lo es ya, en la carta victoriosa de Italia para salir de Australia montado en un canguro del color del arco-iris

 

LUIS LEÓN SÁNCHEZ

En la Vuelta a España evidenció una ligera falta de chispa, un pequeño punto de más para estar con los mejores, no en montaña si no sobre todo en etapas que le iban a la perfección. Le faltaba a Luisle un pequeño empujón que poco a poco parece haber recuperado para llegar al estado pletórico que llevó a ganar en la Klasika de San Sebastián. Con las mismas expectativas se presenta en la prueba en ruta, una carrera que simplifica en un día todo lo que ha sido su temporada: correr a última hora cambiando lso grandes objetivos que desde un inicio estaban planteados. Como le sucedió en el Tour, en el que cogió el timón del Caisse d'epargne después de la confirmación de la sanción a Valverde olvidándose de una Vuelta en la que pensaba en la general pero a la que no legó con la frescura necesaria, Luisle tenía previsto correr tan solo la prueba en ruta del Mundial pero después, animado por el seleccionador José Luis de Santos, participó en la contrarreloj, una prueba que le ha llenado de moral y motivación con su séptimo puesto que le hace encarar con mayor esperanza la prueba en ruta. Como Samuel Sánchez, su cometido es claro, y no va más allá de ayudar a Óscar Freire. Pero sus zancadas de caballo ganador, sus buenas prestaciones vistas en la crono y un recorrido que también se adecúa a sus pedaladas hacen pensar que su sitio no se limitará a la butaca de espectador. Luis León puede ser actor de lujo que lleve al éxito taquillero de España si logra introducirse en fugas que rompan la carrera y acaben jugándose la victoria. De sobra es conocida su calidad rodadora para los kilómetros llanos finales de la carrera en la que la clave será despojarse del mayor número de rivales posibles antes del repecho final, pues en cuanto a velocidad, ciclistas como Gilbert o Nibali pueden superarle

 

PETER SAGAN

Llegó al Liquigas desde el mountain bike y el ciclocross, donde se cansó de encadenar alegrías, en la actual temporada, la que, en teoría, iba a servir, lejos de las victorias como objetivo, de aprendizaje junto a los mejores corredores del mundo. Pero Peter Sagan es uno de esos talentos que salen cada cierto tiempo y que muy pronto, apenas en el prólogo de la París-Niza, ya quiso dejar destellos de la calidad que tiene en sus piernas, de la clase que hay escondida en su cuerpo. Marcó el quinto mejor tiempo en meta, a tan sólo cuatro segundos de especialistas de la talla de Levi Leipheimer y Alberto Contador y a siete de Jens Voigt, el eterno alemán. Dos días después de aquello, para demostrar que también es rápido, veloz, se metió a disputar un sprint en el que sólo William Bonnet fue capaz de evitar su primer triunfo, el que llegaría en la siguiente etapa, en la que pudo con 'Purito' y Roche. Y ya que había probado el sabor de la gloria, se aficionó a él, provocándole un vicio que le haría volver a levantar los brazos tras volar en un repecho cercano a la pancarta final de la quinta etapa y a repetir éxitos en el Tour de Romandía, donde se llevó una etapa en el botín, y en el Tour de California, en el que venció en dos etapas. Por todo ello, por su fulgurante debut, brillante, magnífico, por la ilusión que instauró, a sus 20 años, en su país, en Eslovaquia, y en el mundo entero, rendido a sus pies, por su capacidad de ser el mejor en cualquier terreno, llega a Australia con el deseo de seguir sorprendiendo, con su mirada tierna, de niño, puesta en el arco iris, con la ilusión de ser campeón del mundo rodeado por los gemelos Velits y Maros Kovac

 

EDVALD BOASSON HAGEN




A pesar de su corta edad, 23 primaveras, su nombre ya aparece entre el de los mejores corredores del planeta. Edvald Boasson Hagen, un noruego de Rudsbygd, pertenece a esa especie de humanos que retan al riesgo y lanzan sus bicicletas, codos abiertos, manos agarradadas con fuerza al manillar, al final de cada etapa en busca de ser el primero por centímetros, por fuerza, por valentía. Ganador de numerosas carreras desde 2006, cuando debutó en profesionales de la mano del Team Maxbo-Bianchi, prontó recaló en el Columbia, fábrica de 'locos' de la velocidad como él, con el que viajó al Giro del pasado año para llevarse una etapa y con el que conquistó la Gante-Wegelgem. En 2010 puso rumbo al Sky. Con su nombre en el pecho, en la campaña del debut de su nuevo equipo, alzó los brazos en Tirreno-Adriático, Dauphiné Libéré, Dutch Food Valley Classic y Tour de Omán, además de llevarse el Campeonato de Noruega contra el crono por cuarto año consecutivo. En el Mundial, en el que compartirá liderazgo con Thor Hushovd, quiere dar un golpe en la mesa y sorprender a sus antiguos jefes, Mark Cavendish y André Greipel, y evitar, por ejemplo, que Óscar Freire, al que vio ganar sus tres arco iris por televisión cuando era un niño, consiga alcanzar el récord que tanto ansia, que tanto tiempo lleva buscando

 

GIOVANNI VISCONTI

No hemos tenido la oportunidad de verle en las grandes citas por pertenecer al equipo al que pertenece, el ISD, que ni siquiera ha sido invitado al Giro de Italia en el que hace dos años vistiera la 'maglia rosa' cuando corría en el Quick Step pero Giovanni Visconti ha sido uno de los hombres con mejor y más completo palmarés en la temporada. Prácticamente todo lo que ha corrido lo ha ganado y, si no ha salido victoria, ha apuntado cerca del triunfo. Cierto es también que no lo ha hecho precisamente en las grandes citas del año donde se hubiera batido con 'la creme de la creme' pero especialmente a partir de mayo y junio ha evidenciado que el ISD se le quedaba pequeño, hecho que se refrendó con su impresionante triunfo en el campeonato italiano que le hará vestir la 'tricolore' hasta junio del año próximo. El año pasado ya estuvo en el Mundial y le tocó endurecer la carrera en favor de sus lideres. Esta vez parece que su cometido no va más allá, pero se colgará el dorsal con más galones y peso, sabiéndose, y sabiendo también su seleccionador Paolo Bettini, que en un hipotético pequeño grupo que se escape sin Pozzato y con todos los rivales fijando sus miradas en 'Il Bello' y pegando sus ruedas a Nibali, Visconti puede acabar dando la sorpresa y llevando la alegría al zurrón italiano. Puede convertirse en el Ballan que despistó a la selección española en Varese, cuando todos vigilaban la mencionado Bettini y que acabó convirtiéndose en Campeón del Mundo. El final es idóneo para Visconti, podría decirse que mucho más adecuado que para Nibali e incluso que para el propio Pozzato. Solo la suerte, el saber estar en el momento adecuado y elegir bien a los rivales a los que marcar para después acabar superando dirán si es cierto

 

SYLVAIN CHAVANEL

Explosividad, punta y garra no le faltan. Después de un desafortunado principio de año con su caída en las clásicas del norte tuvo tiempo para relajarse y preparar el Tour de Francia donde dos victorias de etapa y el maillot amarillo portado le sirvieron para convencerse e que el cambio obligado e calendario no había sido una mala idea. Ahora, después de haber vuelto a disfrutar de un merecido descanso tras la ronda gala, Chavanel se presenta al Mundial como el inicio de sus últimas carreras del año, pruebas todas de un día, en las que está llamado a ser protagonista. El Mundial puede venirle grande no solo por él mismo si no también por no contar con una selección tan potente y que sea capaz de controlar los envites como el resto de grandes favoritos. Frente a eso, Chavanel tiene que presentar batalla desde el primer momento en el que las espadas se afilen y comience la guerra en la que él tiene que ser uno de esos soldados de primera fila dispuesto a morir por la patria. Sobre el papel, después de no haber corrido la Vuelta a España y de apenas haber pisado una carrera desde el Tour -apenas seis días de competición- llega con una ligera desventaja respecto al resto de candidatos pero el instinto no se olvida y la calidad sigue innata. Si lo intenta desde lejos y encuentra colaboradores, tiene serias opciones de rascar medalla

 

FRANK SCHLECK

Aunque no sea un Mundial especialmente duro, a Frank Schleck nunca se le puede descartar en pruebas de un día. El mayor de los hermanos más famosos del ciclismo, que contará con Laurent Didier y Ben Gastauer como gregarios, llega al Mundial de Melbourne 2010 tras acabar en un gran estado de forma la Vuelta a España, en la que ocupó el quinto puesto de la clasificación general. El luxemburgués fue el que abrió la batalla a pie de la Bola del Mundo, en el último kilómetro de Navacerrada, con un ataque duro que ya intentó en Cotobello y que le llevó al segundo puesto de la etapa tras el inalcanzable Mikel Nieve. Posición con la que, seguro, no se conformaría en Melbourne. Las opciones de Frank pasarán por llegar en cabeza en un grupo reducido, sin los hombres rápidos. Para que eso ocurra, los dos repechos situados en la mitad del circuito pueden jugar un papel fundamental. Si ahí no se decide la carrera, si todavía queda algún sprinter 'vivo', le quedarán los últimos metros, que pican ligeramente hacia arriba, para jugar sus fichas y llevarse para Luxemburgo el arco iris

 

LARS BOOM

 

El holandés, 'El largo de Vlijmen', de 24 años para 25, ha aterrizado en Australia con el objetivo de dar la sorpresa, de usar su polivalencia para tocar el cielo, con el sueño de correr un año entero iluminado por la variedad de colores que ofrece el arcoiris. Lars Boom es un chico que sirve para todo, que igual reina sobre el barro y las trampas del ciclocross, como vuela sobre el asfalto para lucirse en plena Vuelta a España 2009, en Córdoba, al pie de Sierra Morena, donde inscribió su nombre por primera vez al lado de una etapa de una gran ronda. Unos meses después de aquello, en 2010, en la París-Niza, brilló como nunca para llevarse el prólogo y conservar el amarillo realizando una exhibición aún difícil de olvidar cuando el Caisse d'Epargne se hizo el amigo del viento y él quedó rezagado en un segundo grupo del que saltó, en solitario, sin ayuda, para introducirse en cabeza. Un corredor poderoso, con mucha fuerza, tan rápido como joven, que quiere responder con medalla a aquellos que le han situado entre las quinielas para colgarse un metal en el Mundial 2010

 

MATTI BRESCHEL

Representa la máxima esperanza danesa para agarrar el maillot del arco iris debido a su punta de velocidad. Matti Breschel, de 26 años, que correrá el año que viene vestido de naranja, con el nombre de Rabobank escrito por su cuerpo, que sabe lo que es ganar en una gran cita, pues venció en Madrid en la Vuelta a España 2008, llega al Mundial tras una temporada en la que Andy Schleck echó mano de él como escudero en el Tour de Francia y en la que dos triunfos decoran su palmarés. Dominó los adoquines en una cita, A Través de Flandes, en la que ningún ser humano ha ganado dos veces, y sumó una etapa en la carrera de casa, en el Tour de Dinamarca, una prueba que no falta entre sus logros desde hace tres años. En Australia, con una selección en torno a él, quiere, al menos, repetir el éxito cosechado en Varese 2008, cuando sólo dos italianos, Alessandro Ballan y Damiano Cunego, evitaron que el oro fuese a parar al cuello de Breschel, el que acogió un bronce que significó que un danés no se iría de vacío once años después de la plata de Bo Hamburger

 

THOR HUSHOVD

Los mundiales nunca han sido su plato fuerte. Por llegar pasado, lesionado o en baja forma o simplemente porque los recorridos de la ruta no le complacían, en los últimos años ha decantado participar y esta temporada por fin se ha decidido a capitanear a la selección noruega con el maillot de campeón nacional que pretende convertir en arco-iris. De los sprinters, y a excepción de Freire, es el hombre que mejor puede superar la tensión que surja en la última vuelta cuando, al inicio, se comiencen a formar escapadas. Deberá permanecer atento a ellas, puesto que no puede presumir de tener una selección fuerte y ostentosa con el permiso de Boasson Hagen. Hushovd tendrá que estar 'a todas', tanto a esas fugas del inicio en los repechos de la patre final donde fácilmente puede entrar y rodar en cabeza, como si, una vez neutralizadas, se forman en el llano fugas que busquen en el horizonte la línea de meta. El repecho final tampoco es precisamente malo para él. Los precedentes también le avalan, pues en una llegada similar, la que Barcelona dio cobijo al Tour en el 2009 acabó surgiendo de la nada e imponiéndose después a todos en meta

 

MARK CAVENDISH

Desde que se dio a conocer el recorrido, Mark Cavendish tenía anotado en rojo, en mayúsculas, subrayado, el día del Mundial de Melbourne 2010. Creía que era para él, que se adaptaba a sus características, que iba a ser su oportunidad para proclamarse campeón del mundo y rellenar uno de los pocos huecos que quedan libres en su recargado palmarés. Sin embargo, cuando ha inspeccionado el trazado, cuando ha puesto sus ojos en cada uno de los repechos que bajan su nombre del escalón de los principales favoritos al segundo, al de alternativas, se ha desilusionado. Y razón no le falta. A pesar de ser un Mundial con menos dureza que en anteriores ocasiones, raro sería que se dieran las circunstancias para que Mark Cavendish llegara con opciones a los últimos kilómetros. Si ésto ocurre, si el chico malo del Columbia consigue aguantar en el grupo que marche en cabeza, su nombre subirá como la espuma y pasará a ser el principal candidato a alzarse con la corona de campeón del mundo. Para sacar un resultado positivo de esa misión, no podrá contar demasiado con su equipo, ya que sólo estará arropado por dos compañeros, David Millar y Jeremy Hunt

 

ANDRÉ GREIPEL 

El de Rostock, de 28 años, es el piloto oficial de la escudería alemana. Sus dos piernas son dos martillos que machacan los pedales y de los que sale una fuerza bruta que acaba con cualquier sprinter, lleve el nombre que lleve en el DNI, cuando su forma está cerca del tope. De ahí que su convivencia en HTC-Columbia con el mejor del mundo en su especialidad, Mark Cavendish, no sea la más agradable posible. André Greipel ha estado condenado a acudir a las pruebas a las que el chico de Man no podía o no quería ir, motivo por el que en 2011 lucirá los colores del Omega Pharma-Lotto. En el Mundial contará con la ayuda de hombres como Tony Martin, Bert Grabsch, Fabian Wegmann o Danilo Hondo, un potente equipo que puede hacerle aguantar con los mejores si la dureza produce cortes en el pelotón. En 2010, su último año sin libertad, a la sombra de Cavendish, consiguió su mejor victoria en el Giro de Italia, donde añadió otra etapa a la cosechada hace dos ediciones

 

TYLER FARRAR

Como Mark Cavendish, es de esos ciclistas que se ha llevado una desilusión al ver el circuito de cerca y conocer sus entresijos para comprobar que el final picando ligeramente hacia arriba arranca de cuajo varias de sus esperanzas de llegar en un grupo grande para disputar un sprint masivo en el que Farrar llegaría con el último 'round' de la Vuelta a España disputado en Madrid ganado. Aún así, el estadounidense parte con más ventaja que el británico porque sus características le hacen sobrepasar este tipo de dificultades. Ya le vimos luchando por la victoria en Toledo, en una llegada similar a la mundialista australiana. Allí, un espléndido Gilbert le robó una victoria que llevaba el nombre y el apellido del belga. Ahora, Farrar puede esquitarse consiguiendo el que es uno de los sueños de su vida: convertirse en Campeón del Mundo. Clase, calidad y ritmo adquirido durante la Vuelta a España tiene, y de sobra. Su problema es que rivales como Gilbert evidencian estar un punto por encima que él. Aún así, debe contentare con ser, junto a Hushovd el único sprinter puro que puede presumir de tener opciones en un final como el de Melbourne, donde Cavendish pronto quedará eliminado. Además, Farrar tendrá a su disposición a ocho hombres, como el resto de grandes selecciones y a diferencia también de Cavendish, que solo tendrá dos compañeros para ayudarle a llegar al repecho final, donde sus pedaladas se ahogarán, en cabeza

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