Qatar, el Tour de los petrodólares

El oro negro insufla aire fresco y tranquilizador a un Tour de Qatar que va por su undécima edición y que no entiende de crisis económicas
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Qatar, el Tour de los petrodólares
Qatar, el Tour de los petrodólares

Arreciaba el sol, tanto que ahogaba al sur de Francia pero al emir de Qatar Hamad bin Khalifa al-Thani poco le importaba, siempre es más duro en su tierra, cincuenta grados alcanzan los termómetros en el mes de julio. Al-Thani, amante de los dos pedales, se subió a la bicicleta para estirar las piernas y dar un paseo. Casualidades. Se topó de bruces con el Tour de Francia. La velocidad, los cuerpos tallados al máximo trazando las curvas con maestría y belleza. El crepitar de las cadenas, los inconfundibles chirridos de los cambios ¡Clack!. Se quedó prendado. Cogió el teléfono y se puso a mover hilos. Enseguida se hizo con el número de Eddy Merckx, lo llamó y se lo contó: la emoción vivida por no haber visto nada igual al espectáculo que es el ciclismo, el corazón hecho un vuelco y la revelación. Le pidió al 'Caníbal' que organizara algo así en su tierra. De aquello hace ahora algo más de una década. Los años que suma el Tour de Qatar.


Bajo la influencia de ASO y con Merckx como cabeza visible junto a la Federación ciclista qatarí, el Tour de Qatar pone en marcha su undécima edición. No hay fisuras, nada de recortes y ni hablar de posibles desapariciones. Todo lo contrario, la organización es cada ve mejor y de mayor calidad. En la sociedad de la depresión y la tristeza que es la ciclista sumida en una profunda crisis que por delante se lleva cada año varias pruebas al agujero negro, Qatar se afianza. Toma aire y respira tranquila sin amenaza de caducidad en el frente que es llano como sus tierras y las seis etapas, cinco de ellas en línea y una crono por equipos, en la segunda jornada, de poco más de once kilómetros. Un desierto infinito es el plano de Qatar. Viene la carrera del mismo lugar al que van las Subida a Urkiola, Vuelta a Valencia o el GP de Zurich. El pozo negro. Pero el bueno.


Es el país con el mayor PIB del mundo (unos 145.300 dólares), sus reservas de petróleo se calculan en 15 billardos de barriles y las de gas natural -son el tercer país en el ránking de reservas mundiales-, en 25 millones de metros cúbicos. Dinero para dar y regalar, pero sobre todo para derrochar, sin escatimar en gastos. Lo del deporte es, en realidad una inversión. El ciclismo solo fue el punto de partida. Después llegaron los Juegos Olímpicos Asiáticos, el Torneo de Tenis -no hay qatarí que no conozca a Rafa Nadal y muestre su devoción al campeón español-, el patrocinio al Barça a través de la Qatar Fundation o la ya confirmada organización de la Copa del Mundo de fútbol en el 2022. El siguiente reto, traer el Tour de Francia para albergar la salida de 2014. Para entonces el Skyline de Doha, la flamante fila de rascacielos de lado a lado de la costa será aún más impresionante de lo que ahora ofrece la primera vista de la capital nada más aterrizar.


Será aún más extensa, más exagerada. Lo dicen muchos de los corredores que desde hace años elijen el Tour de Qatar como punto de partida de la temporada o aquellos que ya han pedaleado por el desierto en otras ocasiones y, atónitos comprueban a través de las fotos el crecimiento. En Doha, un edificio, oficina o torre construida hace dos años es ya antigua. Las construcciones avanzan a un ritmo frenético. Fiebre de ladrillo sin crisis en el horizonte. "Es siempre impresionante verlo", dice Fabian Cancellara, un asiduo. Desembarcó la mañana anterior al inicio de la carrera y sol con una rápida mirad a alas palmeras azotadas por un cruel viento que azota sin piedad ya sabe la que le espera. "Abanicos desde el kilómetro cinco", explican. A cuchillo desde el inicio. Hay que correr para coger un buen sitio, codos y manillares, antes de comenzar la etapa. Por eso no es de extrañar que los ciclistas se pongan a calentar, lo nunca visto en otras pruebas, quince minutos antes de darse el banderazo de salida.


Entrenamiento de fondo y calidad, la base para toda la temporada será también para Hushovd. Y para Gilbert. Desde que han llegado a Doha, no se separan, pareja de hecho unida por el BMC. A Cavendish aún no se le ha visto, horario inglés el suyo, huidizo de las aglomeraciones de ciclistas en el comedor, plato en mano, en busca de pasta y algo de carne. Del campeón del mundo tendrá que tirar Juan Antonio Flecha, viejo conocedor de los vientos desérticos el catalán, único español en la lista de dorsales provisional hasta que la fiebre se apoderó de Markel Irizar y le hizo cambiar la Challenge de Mallorca por el calor de Oriente Medio. Ambos son nuestros únicos representantes.


16 equipos formarán el pelotón del Tour de Qatar del 2012, once de ellos PRO-Tour. En el ciclismo internacional, los países exóticos a los que la UCI llama a sus puertas, Qatar es la vanguardia. El ejemplo a seguir. El rey, que es monarca y jefe de gobierno lo tuvo claro mientras conversaba con Merckx, era la mejor imagen posible ante los ojos del mundo. En 2009 su hija Mayassa, también practicante como toda la familia de ciclismo organizó una carrera ciclista para mujeres que se ha convertido en cita anual para el ciclismo femenino con presencia en esta edición del 2012 finiquitada dos días atrás de, entre otras de la campeona del mundo, Giorgia Bronzini. Toda una declaración política la de Mayassa, la demostración de aperturismo y liberalismo del país.


Progresivo, pues Qatar es un oasis pacífico en medio del golfo pérsico entre la férrea Arabia Saudí y la conflictiva Irán. Profesan un Islam más moderado y abierto aunque la Saria, la ley musulmana se aplica en la familia, las personas y especialmente en las mujeres. En un país donde la poligamia es aceptada aunque en retroceso ante la nueva sociedad entrante, las mujeres qataríes no tienen permitido casarse con hombres que no profesen el islam, no pueden viajar sin acompañante masculino y nunca permanecer en el mismo techo que otro hombre si no es su marido. Aunque ninguna aquí, esta obligada a taparse con el velo islámico. Al menos por ley, pues todas lo portan, especialmente el Chador, que deja a la vista la cara al completo pero no el pelo, o el Niqab, con el que solo muestran los ojos. El resto queda bajo el manto negro, como el Tour de Qatar. Ciclismo de petrodólares.  

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