Lágrimas de alegría para Cavendish, quien vuelve a ganar en el Tour cinco años después

Brent Van Moer, en la fuga del día, fue cazado a falta de 200 metros. El británico del Deceuninck supera en un cerrado sprint a Bouhanni y Philipsen para firmar su 31ª victoria en el Tour. Mañana, importante CRI de 27,2 km.

Mark Cavendish vuelve a ganar en el tour cinco años después. Foto: Bettini Photo
Mark Cavendish vuelve a ganar en el tour cinco años después. Foto: Bettini Photo

Tras la tempestad de la caótica etapa de ayer el Tour ha recuperado un poco de sosiego con una 4ª etapa que ha discurrido tranquila pero que ha tenido un vibrante final, con el joven Bren Van Moer -un rodador de primera- desafiando al pelotón para ser alcanzado a falta de 200 metros, y una resolución al sprint en la que Mark Cavendish se ha reencontrado con la victoria en el Tour... cinco años después

Sus lágrimas y emocionados abrazos con sus compañeros hablan a las claras de la importancia de este triunfo para un ciclista de leyenda al que muchos dieron por acabado. El británico, uno de los mejores velocistas de la historia, estuvo al borde de la retirada, deshauciado como ciclista por casi todos, antes de que Patrick Lefevere le diera una oportunidad en su manada de lobos. Una confianza que está rindiendo frutos. Tras lograr esta temporada cuatro victorias en el Tour de Turquía y una en Bélgica, hoy culmina a sus 36 años y en el escenario más solemne su resurrección como velocista de primer nivel. 

Alcanzado Van Moer en la recta de meta, Cavendish se soldó a la rueda de Jasper Philipsen, quien bien lanzado por sus compañeros del Alpecin-Fenix había tomado la iniciativa. En unos últimos metros, que picaban hacia arriba, el británico tiró de potencia para superar al belga y, en un cerrado final, anotarse un triiunfo para la historia... el 152 como profesional y el 31º  en el Tour de Francia, lo que le sitúa a solo tres del Canibal Eddy Merck, quien con 34 tiene el record. Segundo entró Nacer Bouhanni, tercero Philipsen, y tras ellos Michael Matthews y Peter Sagan.  Con esta victoria Mark Cavendish se enfunda además el maillot verde como líder de la clasificación por puntos. 

Se da la circunstancia de que el Expreso de la Isla de Man ya sabía lo que es ganar en Fougères en la Grande Boucle, ya que en 2015, vistiendo los colores del Etixx-Quick Step, levantó los brazos en esta localidad tras superar al sprint a Greipel y Sagan. 

No hay cambios en los primeros puestos de la clasificación general -que sigue liderarada por Mathieu van der Poel- en vísperas de la primera gran cita del Tour, la contrarreloj de 27,2 km entre Changé y Laval Espace Mayenne que marcará diferencias entre los favoritos. 

 

Día de calma; trepidante final

El Tour se despedía de la región de Bretaña con polémica. Y es que la muy accidentada jornada de ayer trajo consecuencias en forma de protesta de los ciclistas. Indignados por la “carnicería” en que se están convirtiendo las primeras etapas, los corredores protestaban haciendo un parón de un minuto nada más darse la salida lanzada de la 4ª etapa y rodando después neutralizados hasta el km 10. Era su forma de quejarse por unos recorridos que consideran peligrosos –como el de los últimos kilómetros de ayer, por carreteras muy estrechas y reviradas- y por la falta de comprensión que tuvo la UCI ante su petición de adelantar de 3 a 8 km la distancia de seguridad para contar los tiempos para la general, visto de antemano el inquietante final.

Cumplido el gesto de protesta, en el km 10 se puso realmente en marcha una 4ª etapa -entre Redon y Fougères, con 150,4 km- con un trazado llano ideal para su resolución al sprint. Nada más relanzarse la carrera se destacaron el francés Pierre-Luc Périchon (Cofidis) y el belga Brent Van Moer (Lotto-Soudal), a los que el pelotón dejó marchar pensando que una fuga de dos sería fácilmente controlable.

Comandado por los equipos de los velocistas -Groupama-FDJ, Alpecin-Fenix y Deceuninck-Quick Step- el gran grupo les permitió una máxima ventaja de 3 minutos, a partir de la cual la rebajarían y estabilizarían, dejándoles hacer hasta que les interesara activar el ritmo de caza.  La jornada transcurría sin mayores novedades, más allá de un pinchazo de Enric Mas y el problema de Mark Cavendish al desprenderse su sillín de la tija, ambos incidentes subsanados rápidamente en un clima de tranquilidad en el pelotón.

A 35 km de meta, pasado el sprint intermedio de Vitré –en el que Cavendish presentó su candidatura en la lucha por el maillot verde, cogiendo unos interesantes puntos-, el ritmo se aceleró y la ventaja de los escapados cayó por debajo del minuto y medio. Volvían los nervios al pelotón pero hoy las carreteras eran anchas y no hubo que lamentar caídas.  

A falta de 14 km Van Moer soltaba a Perichon y se aprestaba a desafiar al gran grupo con su impecable planta de rodador. El belga del Lotto Soudal, de 23 años, fue subcampeón del mundo CRI sub 23 en 2018, y este año se ha especializado en las cabalgadas en solitario, valiéndose de su enorme potencia como rodador. En la 6ª  etapa de la Tirreno-Adriático su fuga llegó a meta y sólo fue superado por Mads Würtz Schmidt (Israel). Sí remató con éxito su aventura en la primera etapa del Critérium du Dauphiné, victoria con la que estrenaba su palmarés profesional y se enfundó el maillot de líder. 

Hoy, tras una gran exhibición, Van Moer se ha quedado muy cerca de la gloria. 200 metros le han faltado tras mantener un bonito y agónico pulso con el pelotón. Tenía algo más de un minuto de ventaja a 8 km del final, y ésta se fue reduciendo unos 10” por kilómetro hasta llegar con 20” a falta de 2. No le bastó y la jauría de velocistas se le echó encima en los últimos metros, segundos antes de Mark Cavendish se anotara en Fougères un triunfo que nunca olvidará. El que le devuelve, cinco años después, al máximo nivel como velocista y le acerca en número de victorias en el Tour a la mayor leyenda que jamás haya tenido el ciclismo. Definitivamente Cav is back

 

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