50 puntos no suturan una sonrisa

Luis Ángel Maté ha logrado llegar a su octava Vuelta tras recuperarse de una gravísima caída en Polonia
Ainara Hernando (Alicante). Foto: Photo Gomez Sport. -
50 puntos no suturan una sonrisa
50 puntos no suturan una sonrisa

Cuando en la salida de la segunda etapa de la Vuelta en Benidorm, atestada de gente y humedad, casi con la bocina que resuena anunciando los últimos minutos de apertura control de firmas, a Luis Ángel Maté se le pide que al día siguiente, en la salida de Ibi baje del autobús de su Cofidis un poco antes, para hacerle una entrevista, él tira del gran humor inteligente que le caracteriza para primero decir que sí, claro. “He ganado puntos para una entrevista, ¿eh? ¡¡Y nunca mejor dicho!!”. Y se ríe. Qué va a hacer.

Es eso lo que queda, más en un espíritu como es el del Lince andaluz, que dice que “yo siempre intento buscar el lado positivo, que es que estoy aquí y eso no es poco. Yo soy una persona positiva y estoy encantado de estar aquí, hay que aceptar las cosas como vienen y voy a intentar disfrutar de cada día al máximo”. El Ser y el Estar cobran en Maté más sentido que nunca en esta Vuelta a España. No hace ni un mes del 3 de agosto cuando el marbellí sufrió una tremenda y gravísima caída en la primera etapa de la Vuelta a Polonia.

“Yo iba remontando por la izquierda con mi compañero, el sprinter Filippo Fortin y en mitad de nuestra trayectoria había un agujero que no estaba señalizado y nos lo comimos de lleno”, recuerda. “Íbamos muy rápido porque era en bajada. Yo salí despedido hacia el bordillo, pegué contra él y mi compañero contra una valla que había en la trayectoria de la curva”. En un primer momento “me intenté incorporar para ver que no tenía nada en las extremidades pero ahí me di cuenta que no tenía ya el casco”. Estaba partido en mil pedazos, perdido en la cuneta. Eso le salvó la vida.

“Yo creía que no tenía nada hasta que empecé a ver la sangre”. Le manaba a borbotones de la cabeza. “Al principio me llevé un susto porque no me veía la cabeza pero sí a los médicos. Venía uno, otro…y ninguno me cogía y tenía mucha sangre. La reacción de la gente fue lo peor porque los notaba nerviosos”. Y en el fondo, tuvo suerte, “porque toda la hemorragia fue extra craneal, y porque gracias al casco estoy aquí. Si el golpe llega a ser unos centímetros más abajo pues igual…”. Esos puntos suspensivos que enmudecen por segundos a Mate son los únicos que le borran la sonrisa. Mejor no pensarlo.

Pero ni esos suspensivos ni los 50 puntos de sutura que le pusieron en la cabeza se la quitan aunque “es inevitable pensar cosas, porque fue un episodio feo, ha sido mi peor accidente como ciclista y se te vienen muchas cosas a la cabeza”. Estuvo un total de 14 días parado, tres de ellos hospitalizado en Polonia donde ingresó la misma tarde de la caída y otros cuatro en el Hospital Ochoa de su Marbella. Cuando le dieron el alta “estaba muy débil y cansado. Me pasé muchos días en la cama”. De eso no hace ni siquiera diez días.

Pero “preparé la Vuelta con todo mi cariño, era el objetivo principal de la temporada”, que aceleró todo lo que pudo para recuperarse y estar en la salida del pasado sábado en las Salinas de Torrevieja. “Al principio, cuando empecé a estar mejor hizo rodillo porque el casco no me cabía en la cabeza de lo hinchada que estaba y no podía salir a la carretera con los puntos. Pero como había perdido tanta sangre, los valores los tenía muy bajos. Estaba todo el día en la cama”, repite.

Aún así, el Cofidis le respetó su hueco en el 8 de la Vuelta a España: “Me han dejado a mi la decisión y eso es de agradecer, que confíen en uno en estas circunstancias”, y eso que, admite “llego en un estado de forma paupérrimo pero creo que aún no estando en las mejores condiciones, puedo aportar mucho al equipo”. Ese es ahora su objetivo. “Tenemos un equipo muy fuerte, con Jesús Herrada que es nuestro líder, y quiero ayudar en todo lo que pueda. Hasta que el cuerpo aguante”. Tiene claro que “si hubiese sido otra carrera y no la Vuelta, no estaría aquí”.

Admite también Maté que, “cuando tienes una caída tan reciente siempre tiras más de freno, incluso noto que he perdido la confianza y los reflejos, que voy un poco más torpecillo pero es normal, es la adaptación después de un porrazo como éste” pero confía que “con el paso de los días la salud vaya a mejor y quizá en la última semana alcanzo un nivel decente”.

Al mismo paso cicatriza su brecha, protegida bajo el casco con una cinta Kinesio Tape negra que se la resguarda. “Está cicatrizando todo muy rápido y todas las pruebas de la cabeza dicen que está todo bien. Se ha drenado correctamente, que lo tenía muy contusionado”. Con todo eso, a Maté solo le queda “disfrutar de todo, por estar aquí”. Y porque está seguro, y así confirma que los cincuenta puntos no han suturado su sonrisa, que “cada día voy a ir a más….¡¡¡a más tiempo en la general!!”.

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