Diario de La Vuelta: Hoy en Pekín, mañana en Talavera (etapa 10)

Pese a llegar a meta "roto" y con mucho tiempo perdido, Mikel Landa se acercó a la zona mixta para dar la cara y todo tipo de explicaciones a los periodistas, en un gesto que le engrandece.

Diario de La Vuelta: hoy en Pekín, mañana en Talavera (etapa 10). Foto: Photo Gomez Sport
Diario de La Vuelta: hoy en Pekín, mañana en Talavera (etapa 10). Foto: Photo Gomez Sport

Al fin he encontrado una ventaja de los tiempos que se dicen llamar “Nueva normalidad” provocados por la pandemia del COVID. Después de 12 Vueltas a España, ayer, por fin supe lo que es un día de descanso de verdad. De descanso. Por las distancias y las burbujas todo se ha vuelto telemático, y así fue la rueda de prensa del equipo Movistar un poco antes de las 10 de la mañana. Caerse de la cama, quitarte el pijama y ponerte ropa para parecer una persona decente delante de la cámara y coger declaraciones desde la distancia.

Es lo más a lo que podemos aspirar en estos tiempos, lo que toca, lo que debe hacerse. Han desaparecido por el momento las ruedas de prensa presenciales, al  igual que las entrevistas personales cara a cara. La organización de la Vuelta lo ha prohibido por ley. Eso convierte lo que eran los dos peores días en una Gran Vuelta, los dos de descanso por los diferentes horarios que cuadrar con equipos y ciclistas, en el mejor. Alguna ventaja debía tener.

Así que con las pilas cargadas nos despedimos de Almería, de sus magníficas playas y sus tapas, y pusimos rumbo a tierras malagueñas con la meta en el Rincón de la Victoria, su calor sofocante y tremenda humedad. Al instalarnos en la sala de prensa la fuga bidón se consolida y gana minutos para disputarse la victoria de etapa. Ahí están Alex Aranburu, Luisle, Jesús Herrada y Julen Amezqueta entre otros, que nos hacen soñar. Pero no, hoy no ha sido el día y ya van unos cuantos. Al ciclismo español, plagado de corredorazos, le cuesta y mucho anotarse victorias parciales en los últimos tiempos.

fuga
Una imagen de la numerosa fuga que ha protagonizado la 10ª etapa. Foto: Photo Gomez Sport

Habrá más oportunidades, seguro, pues esta segunda semana pinta a fugas de este tipo con el permiso de los grandes, que están inmersos en su propia guerra, que es la de la clasificación general. En ésa, Primoz Roglic ha vuelto a demostrar de nuevo que no hay día en el que no se pueda esperar algo de él. Sea un ataque o sea una caída. Hoy ha habido de ambas. Al esloveno no se le puede echar en cara ni un ápice de valentía y entrega en La Vuelta. Da la sensación de tener la carrera completamente controlada y con su permiso hoy la fuga se ha ido a la vez que el maillot rojo, pero aún así ha atacado para seguir poniendo contra las cuerdas a todos.

En meta, su mánager Mattia se mordía las uñas. “Es que con Primoz nunca sabes qué puede pasar, no hay un solo día tranquilo”. Se reía y entre bromas lo comentaba cuando ya le ha visto sano y salvo concluyendo la etapa. A cada uno de sus ataques de estos, como el de hoy inesperado, gana más aficionados. “Pero también hay que ganar carreras y no caerse”, seguía bromeando Mattia.

El que seguro no va a ganar esta Vuelta ya es Mikel Landa. Ilusionaba y mucho esta carrera para el alavés, lleno de ambiciones y sueños. Las primeras rampas de Velefique dijeron que no y la última subida de hoy lo ha terminado de confirmar. Landa ha llegado a la meta completamente fundido y vacío, las cuencas de sus ojos hundidos tanto como la moral, la suya y la de todo el landismo. Cuando vio que el grupo de favoritos se le iba no tuvo dudas y levantó el pie. El tiempo que a partir de ahora se vaya dejando en cada meta es ya insustancial.

Mikel Landa
Mikel Landa tras cruzar la meta en El Rincón de la Victoria. Foto: Ainara Hernando.

El alavés cruzó la meta, se acercó a la posición de Andoni, su masajista y confidente, su amigo inseparable que le indicó dónde estaba el autobús del equipo y al girarse para emprender la marcha se acercó a la zona mixta que ahora con estos tiempos de pandemia y distancias enjaula a todos los periodistas en la zona de meta. Podía haberlo obviado y pasar de largo. En su situación hubiera sido lo más normal, en pleno ‘via crucis’ como está. Pero no lo hizo.

Se acercó y habló para todos los periodistas que allí estabamos, no dejó una sola pregunta por contestar de radios, cámaras y prensa escrita. Y después hasta aceptó la petición de dos periodistas colombianos que le pedían una grabación de un saludo para su canal. Y eso viviendo sus peores días, con su gesto visiblemente roto y cansado. “Jodido”, se confiesa antes de que toda la marabunta de periodistas se acerque para hacerle preguntas. Y eso, el dar la cara, le engrandece como a nadie.

entrevistas post etapa
Foto: Ainara Hernando

 

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