Prueba: Garmin Varia Vision

Probamos en profundidad el visor Garmin Varia Vision, que nos muestra delante de nuestros ojos los datos que recoge nuestro ciclocomputador Garmin y nos alertan cuando se aproximan coches por detrás.
Joaquín Calderón - Sergio Palomar / Fotos: www.cesarlloreda.com -
Prueba: Garmin Varia Vision
Pruebas de material

Seguro que aquellos que erais adolescentes durante los años 90 y erais fans de Dragon Ball siempre habéis deseado tener un accesorio como este visor con el que Garmin complementa a su última generación de ciclocomputadores. La única diferencia es que en vez de mostrar el poder de combate de nuestros rivales traslada justo delante de nuestros ojos la información que recoge el Edge 1000, 820 o 520, que son los dispositivos compatibles dentro de la línea ciclista de la firma norteamericana.

El Varia Vision se enlaza con el ciclocomputador como cualquier otro sensor mediante comunicación ANT+. A su vez, colocarlo en las gafas resulta sencillo con el pequeño soporte, de similar concepto al utilizado en el manillar, que se fija a la patilla de las gafas mediante unas gomas, indistintamente en el lado izquierdo o derecho al contar el visor con un acelerómetro para detectar de manera automática la orientación. El siguiente paso es elegir los campos de datos que queremos visualizar, una tarea un poco laboriosa ya que no es posible hacerlo desde Garmin Connect, la aplicación web de la marca, sino que tenemos que pelearnos con los menús del ciclocomputador. Podemos definir hasta cinco pantallas de datos con un máximo de cuatro campos en cada una. Para cambiar entre ellas simplemente hemos de deslizar el dedo por el panel táctil en el cuerpo principal del visor que se sitúa sobre la patilla.

En marcha lo primero que percibimos es que los apenas 29 g que aporta el Varia Vision se dejan notar, en especial si las gafas no ajustan perfectamente y circulamos por terreno bacheado. Al principio cuesta un poco acostumbrarse a la visualización, ya que empleamos un pequeño lapso en cambiar el enfoque de la carretera al diminuto visor, aunque con el paso de los kilómetros se vuelve algo intuitivo y apenas necesitamos mirar la pantalla del ciclocomputador. Optamos por colocar en el visor los campos de datos más interesantes para nuestro entrenamiento -nosotros llevábamos vatios, tiempo, potencia por vuelta y cadencia-, dejando la unidad del manillar para otra información menos inmediata, por ejemplo seguir rutas o métricas de potencia que no necesitamos conocer al momento. Su principal aportación es que no resulta obligado desviar la vista de la carretera, algo que se agradece especialmente en esos entrenamientos de series a muerte en los que vamos con la cabeza agachada y los ojos centrados en que las cifras de potencia permanezcan en el rango que toca. Además, también podemos utilizarlo como retrovisor virtual, ya que si disponemos del Radar Varia, que probamos para vosotros hace unos meses, podemos asociarlo también al visor para que nos alerte de los coches que se aproximan por detrás.

Al no comunicarse directamente con los sensores, sino que recibe los datos del ciclocomputador, hemos observado un pequeño retardo, inferior al segundo, entre lo que se muestra en el manillar y lo que vemos en el visor. Como puntos débiles señalaríamos el ya mencionado del peso que aporta; aunque no es mucho, se deja notar al ir fijado en un elemento inestable como son las gafas. No nos gustó tampoco la pequeña pérdida de visión periférica en el ojo donde va colocado, puesto que en general el ciclista está acostumbrado a controlar su entorno con el rabillo del ojo y la ubicación del visor nos genera puntos muertos, por lo que resultaría deseable reducir su tamaño en próximas versiones. Si el cuerpo donde se sitúa la pantalla fuera transparente, para minimizar la necesidad constante de enfocar el ojo a los datos, sería fantástico.

Incluso con estas limitaciones, achacables a la tecnología existente en la actualidad, el extra de seguridad que añade, al permitir que no tengamos que retirar la vista de la carretera en ningún momento de la salida, compensa con creces estos pequeños inconvenientes y nos facilitan, a los que estamos acostumbrados a no levantar la cabeza del ciclocomputador en pleno esfuerzo, descubrir -lo podemos corroborar- en nuestras rutas lugares concretos y detalles en los que jamás nos habíamos fijado.

GARMIN VARIA VISION

Precio: 399,99 €

Peso: 29 g

Dimensiones: 60 mm x 19,7 mm x 19,8 mm

Distribuidor: Garmin Iberia, info.spain@garmin.com

Página Web de Garmin

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