Sillín Prologó Scratch Pro

Prueba a fondo de uno de los modelos más utilizado por ciclistas profesionales
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Sillín Prologó Scratch Pro
Sillín Prologó Scratch Pro

Ciclistas del renombre de Cancellara, los hermanos Schleck, los integrantes del Sky... son acólitos de los sillines de la marca Prologó y, a juzgar por sus resultados deportivos, son personajes que seleccionan de manera muy meticulosa el material que emplean en cada carrera, patrocinios y compromisos publicitarios aparte.

El sillín que probamos en esta ocasión es el modelo Scratch Pro, es su versión con carriles de carbono y carcasa de carbono/composite. Existe un modelo de mayor factura, el Scratch Nack (181 gramos, unos 169 euros de precio final) que, a diferencia del Pro, emplea fibra de carbono monocasco para la construcción de carcasa y raíles, resultando una pieza unitaria de ambos componentes, algo que en el Pro que hemos probado estaba bien diferenciado, ya que las varillas se insertan al sillín mediante unos elastómeros que sirven para filtrar vibraciones de alta frecuencia y facilitar el acoplamiento durante la pedalada.

La radiografía se completa con una cubierta de microfibra (se limpia excepcionalmente bien) que ofrece un tacto muy agradable y no produce deslizamientos inesperados del culote. Una especie de branquias ayudan en esta labor aunque, durante nuestra prueba, un culote no demasiado sólido, salió ligeramente despeluchado a consecuencia del roce con esa parte del sillín. El almohadillado interior está compuesto por una triple capa de Foam Super Light, distribuida de manera inteligente en toda la superficie del sillín para cumplir con la sagrada función de aportarle comodidad con un  resultado realmente sobresaliente.

El peso del Scratch Pro es de 182 gramos (verificado por nosotros) y su precio aproximado 170 euros, lo que lo sitúa en una gama alta, tanto por prestaciones como por su valor monetario.

 

Prueba ciclomaratoniana

Cuando el responsable de producto italiano de Prologó nos habló de la inminente comercialización de la versión 2010 de este sillín, vimos en el calendario que tendríamos que participar en la Clásica de Andorra 2010, que organiza la Unió Ciclista Vilanova, entre esta localidad barcelonesa y el Principado de Andorra. Se trataba de recorrer en un par de días 400 kilómetros por todo tipo de carreteras. Le hicimos ver que sería importante hacer la prueba de Scratch Pro en esa marcha cicloturista y aceleró los trámites para que nos llegase en menos de una semana desde la fábrica italiana. Tanta fue la rapidez del envío que, de postre, utilizamos el sillín durante los 300 kilómetros de entrenamiento previos a la Clásica de Andorra: o sea, que esta prueba la redactamos tras haber recorrido más de 700 kilómetros sobre el Scratch Pro.

 

El test

Hace un par de años ya habíamos probado la primera versión del sillín Scratch básico. Sin duda aquel modelo estaba claramente inspirado en uno de nuestros sillines favoritos: el Aliante de Fi:zi'k (por no decir que es casi una copia idéntica), pero el nuevo Scratch Pro es completamente distinto. Ya nos avisaron que había sido el sillín empleado por Cancellara para ganar la París-Roubaix, lo que hablaba de su futurible comodidad.

Primera impresión, ¿primera decepción?: es duro. Como no es bueno juzgar las cosas a la ligera lo utilizamos para cubrir un recorrido por la sierra madrileña de unos 70 kilómetros. A medida que avanzábamos sobre el asfalto el calificativo "duro", se transformaba en "firme". El foam que hace las veces de almohadillado, en conjunto con las varillas de carbono y la carcasa de composite, se terminan adaptando a nuestra anatomía a la perfección, pero sin llegar a ofrecernos una sensación de amortiguación patente. Después de realizar otras dos rutas similares ya nos empezaba a gustar: posiblemente sea el sillín deportivo más cómodo que hemos probado o, lo que es lo mismo, el sillín cicloturista más deportivo que han pasado nuestras partes más nobles.

No podemos ocultar que al salir de Vilanova i la Geltrú, con destino a Andorra (ida y vuelta) albergábamos cierto temor.

Prueba superada, el mensaje más realista que podemos transmitir es que no nos enteramos del sillín, y al decir esto nos estamos refiriendo a que, durante toda la ruta, no volvimos a pensar más el sillín, ya que en ningún momento percibimos cualquier sensación que nos hiciera preocuparnos por el grado de comodidad que nos aportaría este componente.

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