Relato de un accidente en Francia

Por el interés que tiene, os paso el siguiente relato que me han hecho llegar.
Alfonso Triviño -
Relato de un accidente en Francia
Relato de un accidente en Francia

Por el interés que tiene, os paso el siguiente relato que me han hecho llegar.

 

Accidente de María en Francia


 

Sábado, 22 de septiembre

 

Aquella mañana, María Claver y Alberto Cazcarro salieron temprano en coche, con sus bicicletas cargadas, desde Sabiñánigo, para hacer un puerto en Francia. Esta vez era el Circo de Troumouse. El punto de partida sería Gedre, donde dejaron el coche. Como siempre, llevaban de todo, incluidas las copas y el cava para brindar al final de la jornada en cada puerto nuevo.

 

A las 2 de la tarde llegué en moto casa de Paco Valle. Llevaba un casco para él. Me había invitado a comer y luego pensábamos dar un paseo por el valle. Tomábamos el aperitivo en el jardín y, de vez en cuando, Paco controlaba las doradas que se asaban en el horno.

 

A las 2 y media sonó mi móvil. Era María que me llamaba desde Francia: “Manolo, me he  caído; pero estoy bien y asistida. Me encuentro en una cuneta esperando a la ambulancia. Quizás tenga fractura de pelvis. Ven tranquilo” Y así acaba la conversación; ni siquiera me contesta a la pregunta de si está Alberto con ella.

 

Mientras Paco se cambiaba, sacaba las doradas del horno y recogía algún cacharro, yo terminé rápidamente el aperitivo mientras intentaba asimilar las palabras de María que nunca hubiera querido escuchar. Luego, fui a casa a dejar la Harley y preparar una maleta con lo esencial para ella y para mí.

 

Paco llenó el depósito del coche de combustible, me vino a recoger y salimos hacia Lourdes.  Íbamos de camino cuando María volvió a comunicar conmigo. Acababa de llegar la ambulacia al lugar del accidente, y me dijo: “Vamos al Hospital de Lourdes, sólo hay uno, está en la salida hacia Tarbes. Le ha dado las llaves del coche a una pareja para que trate de localizar a Alberto”.

Conducía Paco y yo iba tranquilo por haber hablado con ella dos veces. Empecé a imaginarme lo que venía por delante y a pensar en los movimientos que habría que dar. “¿sería solo una fractura, donde estaría Alberto, y la bici de María…?

 

Cuando llegamos a Lourdes, sentimos gran tranquilidad al verla. Tenía cara de susto y bastante dolor. Le acompañaba Alberto que había ido detrás de la ambulancia.

 

María explicó: “Me han hecho radiografías y tengo fractura de pelvis, nada más. Me han preguntado qué a donde me van a evacuar y cómo.” “He llamado a Carlos Urra para que contacte con el seguro de accidentes para que envíen una ambulancia. Quiero ir a San Jorge”

 

Desde el suelo, tras el tremendo golpe que había sufrido, María tuvo la sangre fría de hacer su propio diágnostico, y cuando llegó al Hospital de Lourdes tomó las riendas.

 

Carlitos ya había abierto un número de expediente en DKV Seguros: “Debes enviarles por fax o e-mail el informe del hospital para que autoricen la salida de la ambulancia. Toma nota de teléfono y fax del contacto y del número de expediente”, me dijo.

 

María, atenta a sus posibles lesiones, pidió algo que consideró esencial: “Diles que me hagan un TAC para ver si tengo afectada la vejiga. Ya lo he dicho, pero parece que a mí no me entienden”

 

Inmediatamente transmito la petición de María a las enfermeras. No dan ninguna respuesta a lo referente al TAC, pero sí preguntan si ya hemos contactado la ambulancia.

 

De DKV Seguros llega un aviso: “Tiene que enviarnos el informe del hospital  al fax.. .. o al e-mail …”

 

Preguntamos: ¿De donde viene la ambulancia?

 

DKV: De Huesca

 

No es posible de aquí mismo, de Lourdes?

 

DKV: No, será más rápido todo si la enviamos desde aquí ¿tiene que llevar colchón de vacío y ATS?

 

Es María la que me da las indicaciones: Sí, colchón de vacío y ATS.  ¿Que dice el médico del TAC?

 

El médico se hace el tonto : “Eso se lo harán mañana en España ¿A que hora llegará la ambulancia? ¿Dónde la van a llevar?

 

Respondo: A Huesca. La ambulancia estará aquí en 3 horas y media.

 

Solicito al médico el informe que requieren de España y me lo entrega en cinco minutos.

 

El médico y la enfermera intentan enviar el fax a la compañía de seguros desde urgencias. Después de varios intentos la enfermera me dice: “No tenemos salida de teléfono internacional, ni correo electrónico. En algún hotel o restaurante de Lourdes puede encontrar Internet y fax con línea internacional.”

 

Observo un portátil en urgencias abierto en Outlook, pero me dicen que es particular y que no pueden usarlo para este asunto. Entonces hago una foto del informe con el móvil y la envio por Internet. Sin embargo,  al llevar un documento adjunto, transcurre casi una hora y sigue sin salir.

 

Mi inquietud va en aumento y trasmito mi decepción ante semejante situación  impropia de un país europeo. Hago explícita mi queja y entonces me conducen a la oficina de recepción o administración, donde tienen línea internacional. Desde ahí, por fin, enviamos el fax. Vuelvo a la habitación donde están María, Paco y Alberto.

 

En cuanto me ve, María me dice: Diles que, por favor, me den un calmante. Que no puedo orinar, que me tienen que sondar.

 

A las 20 horas, una vez enviado el fax, Paco y Alberto, se ponen de camino hacia España

 

Según el requerimiento de la paciente (en las dos acepciones de la palabra), le dan un calmante y me informan de  que la sondarán más tarde.

 

A las 21 horas, mas o menos, pido que le curen el codo donde lleva varias heridas con mal aspecto y una gasa ensangrentada que le pusieron los bomberos. Viene la enfermera y hace la cura.

 

A las 11 y media de la noche llega la ambulancia de España con chófer y ATS. En ese momento me comunica la enfermera que le van a poner una sonda  para el traslado. Entra el médico con otra enfermera. Me piden que salga y espero en el pasillo con la camilla, el camillero yla ATSde España.

 

En cuanto salen, entro en la habitación y veo a María muy pálida, casi blanca. Observo que está cayendo sangre a chorro en la bolsa de plástico, que está ya medio llena. Pregunto al médico si así se la puede trasladar, con un viaje de3 a4 horas. Responde que sí, aunque percibo escasa seguridad en sus palabras, lo que me induce a solicitarle un documento que autorice el traslado, pero dice que no es necesario, que con el parte médico basta.

 

No puedo evitar la sensación de que están eludiendo su responsabilidad sobre el traslado, en condiciones que considero más que preocupantes, dejándola en mi mano.

 

A fuerza de insistir, consigo fotocopia de la “Fiche de prise en charge du pacient aux urgentes”, en la que escribe la enfermera delante de mi: DEVENIR: “Rapatriem + = 23 H avec ambulante”

 

No especifica el tiempo de traslado previsto, ni a dónde nos dirigimos.

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María Claver Cabrero,  médico especialista en Medicina de Trabajo y Diplomada en traumatología, relato la secuencia de los hechos tal y como ocurrieron el 22-9-12.

 

El sábado 22 de Septiembre del 2012, a las 14:30h,(¿) bajaba en bicicleta del Circo de Troumousse cuando, pasado el pueblo de Meine, tras un llano, en unas curvas en zig-zag cerradas con pendiente del 5-6%, en una calzada estrecha de montaña, un coche gris-plateado de pequeño tamaño, invadió parte de mi carril en una curva a la derecha.

Con la intención de esquivarlo, hice modificación del trazado y frenada con la consecuencia de caída por encima de la bicicleta. Fui dando golpes con distintas partes de mi cuerpo contra el asfalto, hasta que paré en la mitad izquierda de la calzada con una fuerte contusión final a nivel de pelvis.

Localicé el dolor y descarté otras fracturas hasta que calibré que el diagnóstico era: fractura de ramas isquiopubianas derechas.

 

Los ocupantes del coche, dos jóvenes de unos 30 años, pararon para asistirme.

Les dije que había que llamar a una Ambulancia. Les indiqué también que el coche había invadido el carril izquierdo, lo que ellos corroboraron. Llegó primero el equipo de bomberos y a las 14:00 (¿) aproximadamente, el vehículo de evacuación de heridas, o ambulancia, sin asistencia médica.

Me trasladaron al Hospital de Lourdes, donde me identifiqué como Dra. en Medicina del Trabajo, diplomada en Traumatología y les dije la sospecha de mi diagnóstico.

Me realizaron Rayos X y al comunicar y corroborar mi diagnóstico inicial, me llevaron a un Box cerrado y me preguntaron que cómo iba a regresar a mi país.

Me tomaron T.A., Tª y Saturación de O2 varias veces.

Me dieron una analgesía oral. Les indiqué que deberían de realizar un análisis de orina por ver el posible daño abdominal.

Me colocaron una cuña para orinar pero sin éxito en varias ocasiones, con gran dolor al coincidir con la localización de la fractura.

Aproveché una de las escasas veces que pude acceder a las enfermeras, para pedirles que me administraran más analgesía.

Decidieron entonces inyectarme Morfina, pero temiendo perder el estado de alerta, debido a los efectos secundarios, o incluso caer en shock, y teniendo pendiente el traslado en ambulancia, me negué a que me la administraran.

Me preguntaron si iba a ir a primero a mi domicilio o al Hospital directamente;  les dije que, evidentemente, iría directa al Hospital Entonces, sobre las 21h., vinieron a ponerme una vía con Tramadol Intra -Venoso.

En mi empeño por conseguir orinar,  intenté colocarme bien la tolva, por mi misma, ya que no disponía de ninguna ayuda, lo que me produjo un dolor tan intenso que me causó un mareo y bajada de la T.A. Como digo, estaba sola en el Box, con la puerta cerrada, y tuve que reunir fuerzas de donde pude para gritar para que vinieran a asistirme.

Estaba claro que habían decidido dejarme y desentenderse de mi caso hasta que viniera la ambulancia a repatriarme.

 

Pasaban las horas y seguía sin orinar y con sensación de globo vesical. Llegó la ambulancia y les indiqué que yo no iniciaba el traslado sin un sondaje vesical.

El doctor comprobó entonces, mediante una Ecografía, que efectivamente tenía un globo vesical de +/- 400 c.c. y, por fin, me sondaron.

Salieron los 400 c.c. de sangre y mucho más. Les indiqué que debían hacer un TAC. Entonces el Dr. se asustó porque sabía exactamente lo que debería hacer y pensó que si ponía en práctica el protocolo necesario para ese caso no iba a poder repatriarme, ¡Ahora que por fin había llegado la ambulancia!

Esa fue mi sensación. Rápidamente, con el Ecógrafo portátil, hizo una ECO de riñón, porque la percusión renal fue a más desde el principio de la exploración, y una ECO de vejiga.

Comprobó que a simple vista no había lesiones importantes.

(Son las 23h. Diagnóstico: hematomia postraumática. Recomendación: que se realice un TAC en cuanto llegue a España) Y así se autoriza el traslado en ambulancia.

 

Antes de iniciar el traslado, la DUE de la ambulancia fue suministrada de

suero suficiente y otro traunadol I.V. por si fuera necesario.

 

A las 3 h. De la madrugada del domingo 23 de septiembre llegaba al Hospital San Jorge de Huesca. Nada más entrar en Urgencias, me hicieron la analítica de sangre.

Tenía un Hematocrito de 30 y una Hemoglobina de 10.

 

A las 8h. me hicieron TAC en el que se comprobó que no había rotura vertical ni senal y no fue preciso intervención quirúrgica.

 

Permanecí ingresada hasta el miércoles 26 y con vía I.V. y analgesia sond

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