Carlos de Andrés: la televisiva voz del ciclismo

Desde hace dos décadas el periodista barcelonés es la imagen del ciclismo en TVE. Rafa Simón nos acerca a su figura y trayectoria.
Rafa Simón. Fotos: Photo Gomez Sport. -
Carlos de Andrés: la televisiva voz del ciclismo
Carlos de Andrés: la televisiva voz del ciclismo

“Ya te digo, llevo tres horas hablando sólo y no me responde ni Pedro”, teclea a un amigo. Podría ser cierto. Su rutina de semanas hoy la rompe la única compañía de un café en un bar donde, el camarero, corresponde con el silencio que se respira. El tintineo de la cucharilla al revolver el azúcar sobre su café sería la única melodía a una pausa que necesitaba. La calma de un ambiente que, quizás, hoy, pueda resultarle rara.

El día anterior, en Madrid, echó el cierre a tres intensas semanas que abrochaban un intenso viaje por España en el que, cada día, se despertaba en la impersonal habitación de un nuevo hotel. Tras ello, debía acudir a la salida de cada etapa, luego, trasladarse en coche a la llegada de turno, teléfono en mano, para asegurase de que todo estaba bien atado a nivel de producción, cámaras y realización. Una vez en la línea de meta, preparación en el set del previo, comentar la etapa, y, de nuevo, el traslado a otro hotel.

Carlos de Andrés: la televisiva voz del ciclismo

Retransmitir una gran Vuelta por etapas no es fácil, y Carlos, lleva más de treinta. Mientras apura su café, recuerda que, hace años, su cara no era familiar al público. El pedía paso con el ya familiar “¡Moto!” que ahora entona su compañero Juan Carlos García. Y comentaba un lance concreto de la carrera. Fue gracias a esa moto donde aprendió a entender el ciclismo, a los corredores. A conocerlos por la manera de rodar. A sentir lo que ellos vivían: frío, hambre, cansancio. A intuir un ataque o vislumbrar una estrategia. Su memoria contiene innumerables momentos, décadas de desenlaces en los que unos se hicieron grandes y, otros, lloraron amargas derrotas.

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Se lo debe a Pedro González, aquel comentarista de amplio bigote y rudeza crónica. Le trajo del set en Cataluña, al servicio de la Vuelta en Castellano. Pero, un día, en aquel invierno del cambio de milenio, Mari Carmen Izquierdo, la primera mujer que se encargó de la información deportiva en España, le dio una de las peores noticias que ha recibido nunca: le notificó la muerte de su compañero. Eso suponía sustituirle, ser la cara del ciclismo en la televisión pública española. Pero también echarle de menos hasta el dia de hoy.

Carlos de Andrés: la televisiva voz del ciclismo

Tuvo que aprender rápido a buscar su propia fórmula. Al principio, decidió retransmitir a su manera: técnico, purista. En cambio, la práctica le enseñó que, abarcar al mayor número de espectadores, sobre todo cuando la emisión se realizaba en la primera cadena, le obligaba a recurrir a la máxima de un presentador: entretener. Además, en aquella misión, no iba a estar sólo. Pedro Delgado, exciclista profesional, le iba a acompañar como antes había hecho con Pedro González. Carlos pasó de trabajar con uno de sus ídolos de juventud a conocer el día a día de un tipo desenfadado, tardón irremediable. Un hombre al que, durante más de 20 años, le ha hecho esperar siempre delante de cada hotel. A cambio, Delgado era experimentado en el trato fácil. Alguien que, con los años, sigue cayendo bien a cualquier generación. Juntos se divierten presentando. Entreteniendo.

Mientras apura su café, Carlos parece asentir al pasado, asimilando un flequillo que ya se dibuja plateado. Recordando su imagen de joven periodista que aspiraba a informar con rigor. La experiencia le enseñó a no convertirse en amigo del ciclista. Aprendió a poner distancia entre su micrófono y el entrevistado. La cercanía, cuando es excesiva, puede resultar un arma de doble filo. A cambio, razona que el rigor, la propiedad de la palabra, te la da la tu trayectoria. Y que, un periodista, vale más cuando es capaz de contrastar una información con mayor rapidez. Cuando, levantando un teléfono, es capaz de acceder al centro de una noticia a través de su cartera de contactos. Independientemente de a donde tenga que llegar. Y que, cuando uno adquiere mucha relevancia, la responsabilidad de hacer un comentario, es mayor. Y él, hoy, es la voz del ciclismo en la televisión pública española.

Carlos de Andrés: la televisiva voz del ciclismo

Sonríe al recordar que, cuando empezó, apenas contaban con un par de helicópteros y tres motos. Hoy en día, disponen hasta de un avión. Pero también son más vulnerables a otros elementos. Las redes sociales. Las críticas, hoy en día, vuelan más rápido. Y carecen de filtros. Carlos está acostumbrado a escucharlas. Que por qué no se ha contactado antes con la carrera. Que por qué se ha ido la señal. Sin ir más lejos, la etapa reina andorrana de esta edición de la Vuelta se vio interrumpida en su emisión durante un momento crucial. Por el propio peso del granizo, las ondas no podían levantar la señal hasta el satélite. Tampoco había señal con el avión. El ciclismo es un deporte salvaje, de naturaleza imprevisible.

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Además, desde hace un tiempo, él participa en la coordinación íntegra de la Vuelta a España, no sólo la retransmite. Debe reunirse hasta para decidir en qué punto repostan los helicópteros. Reconoce que es muy difícil improvisar en un trabajo que comienza en enero, cuando, con su coche, recorre los últimos 100 kilómetros de cada etapa revisando qué paisajes deben de ser “pinchados” en la retransmisión. Y eso le hace feliz. Porque le motiva ante el paso de los años.

Carlos de Andrés: la televisiva voz del ciclismo

Le empuja a seguir, un año más, siendo la cara visible de la narración de un deporte que le ha dado todo. Le enseñó la grandeza de aquel navarro que hacía fácil ganar un Tour y que ahora, con sólo descolgar el teléfono, puede llamarlo “Miguel”, a secas. Descubrió los paisajes más recónditos de Italia o el calor del público español. Ha visto crecer grandes corredores que se han convertido en compañeros de profesión, como Pedro Delgado o Alberto Contador, al que considera demasiado profesional en todo lo que hace. Ha disfrutado de la socarronería de Óscar Pereiro. O las declaraciones bien hilvanadas en castellano de aquel francés que, entre todos los españoles, “nacionalizaron”. Carlos reconoce sentir cierta admiración por las gestas de Laurent Jalabert. Un ciclista que empezó como sprinter y terminó ganando la edición de la Vuelta del 95. También se siente cercano a la mirada crítica de Carlos Sastre que, tras su retirada, ahora busca perspectiva o, incluso, de aquel chico tan peculiar. Diferente al resto. Aquel abulense del Barraco que no supo pedir auxilio para superar una enfermedad tan opuesta a su carácter. La muerte del “Chava” le enseñó a comprender que nadie está exento de sucumbir a los golpes de la vida.

Han sido muchos años en los que su voz ha sido la constante. Base en directo para transmitir gestas célebres, pero también episodios trágicos como la muerte de uno de los ciclistas más prometedores del ciclismo español cuando, en plena disputa de una llegada masiva de la Volta a Cataluña de 1999, el rápido Sanroma, capaz de dejar atrás la rueda de Mario Cipollini con tan sólo 22 años, se estrellaba contra una acera. También ha sufrido episodios íntimos de ingrato recuerdo. Como aquel día en el que, tras una de las etapas de la Vuelta, de madrugada, tuvo que tranquilizar por teléfono a un enfurecido Manolo Saíz que acusaba a TVE de favorecer a Roberto Heras en aquella edición de 2003 en la que disputaba la general contra uno de sus pupilos, el desconocido Isidro Nozal. “Uno de tus pilotos es del pueblo de Heras y le ha quitado el viento”, le repetía indignado el Mánager de la ONCE.

Carlos de Andrés: la televisiva voz del ciclismo

Hechos aislados que, en ningún caso, emborronan el historial de vivencias de un hombre que sigue enamorado del ciclismo. Que es capaz de pasar una tarde libre siguiendo cualquier carrera por televisón, en cualquier lugar, por pequeña que sea. Conociendo nuevos corredores. Que disfruta, cada mes de junio, pedaleando por las faldas de los Dolomitas italianos en compañía de los mismos amigos. Un hombre abanderado con el rigor aunque, un día, su guion se fue al garete. El día que, verdaderamente, el ciclismo fue más fuerte que él. Le emocionó. Fue hace un año. Cuando, un veterano murciano, con la treintena casi superada, alzó los brazos como Campeón del Mundo. Ese día, narró la victoria de Alejandro Valverde en pura emoción, entre gritos. Por un momento, apeó al periodista experimentado que siempre le acompaña en sus comentarios, y subió al espectador. Inundó los ojos en sentimientos. Todos los que le ha dado el ciclismo.

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