Entrenamiento: este cansancio... ¿será anemia?

Te aclaramos algunos de los conceptos y valores que aparecen en los resultados de los análisis sanguíneos rutinarios.
Chema Arguedas -
Entrenamiento: este cansancio...  ¿será anemia?
Entrenamiento: este cansancio... ¿Será anemia?

Llevas una vida bastante ajetreada, el trabajo, la familia, entrenar... Pero si te encuentras cansado, lo más normal con este ritmo de vida, sería echarle la culpa a la carga total de estrés que te acompaña y debes soportar diariamente. Pero no, lo primero que sueles pensar es que te falta algo. "Seguro que si me hago un análisis de sangre me sacan anemia, o me falta alguna vitamina". Ya ni te contamos si estos síntomas coinciden con que te dan los resultados de una analítica rutinaria de la empresa. ¡Ay madre!, como veas el hematocrito en valores que rozan el nivel mínimo permitido.

El médico de la empresa no le ha dado importancia, pero tú lo tienes claro y te das un diagnóstico gratuito: estoy anémico y necesito hierro. Meterás la directa a la farmacia y con voz lánguida le dirás al farmacéutico que te de hierro. Y eso, si no te da por llevarte de la botica un arsenal de vitaminas, para acompañar.

Cuando salgas el próximo día con los colegas, te faltará tiempo para comentarle a alguno que estás con anemia. Seguro que si se te ocurre decirle que tienes 40 de hematocrito, poco menos que te estará enterrando deportivamente por esta temporada. Ante una hipotética situación como la que te hemos descrito, lo único que podemos decirte es lo siguiente: no juegues con fuego que te quemarás.

Lo primero de todo, lo más importante, es consultar con un especialista en la materia o alguien que, por lo menos, sepa interpretar una analítica de un deportista especialista en un deporte de resistencia como es el ciclismo.

El hematocrito es lo primero que suele llamar la atención al ver los resultados de la analítica. No siempre, pero sí en una gran mayoría de ocasiones, los valores rozan el mínimo permitido. Para valorar si estás en situación de iniciar un tratamiento farmacológico, hay que ver otros niveles que acompañan a esa analítica, como el hierro, ferritina, hemoglobina, hematíes, transferrina, etc.

Para empezar, existen muchos tipos de anemia. La más frecuente dentro de nuestro ámbito, es que seamos más propensos a padecer una anemia ferropénica o sideropénica, debido a una carencia de hierro. Pero mira por donde, solamente te has fijado en tu hematocrito. Muchas veces, no dispones de los valores de hierro, ferritina, etc porque, salvo orden expresa por tu parte, en los reconocimientos de empresa o particulares no suelen pedir dichos valores.

Con un valor bajo de hematocrito puedes estar frente a una falsa anemia o pseudoanemia del deportista. Una de las adaptaciones provocadas por un ejercicio aeróbico continuado es el aumento del plasma o parte líquida de la sangre. Como el hematocrito es el porcentaje de glóbulos rojos o hematíes en el volumen de sangre y éste último se ha visto incrementado, el porcentaje del hematocrito irá a la baja. Estás ante tu falsa anemia, puesto que la disminución de los hematíes es sólo aparente.

Hay otros datos, como el hierro, que tienen que llamar mucho más la atención. El hierro es fundamental, ya que es el núcleo central de la hemoglobina. Y la hemoglobina es la que transportará el oxígeno a tus músculos. Y sin olvidarnos de la transferrina, una molécula que transporta el hierro.

Entrenamiento: este cansancio...  ¿Será anemia?

No le quites hierro al asunto

De un día para otro no te quedas sin hierro. Igual que si se tratase de una vuelta por etapas, la anemia va cumpliendo las suyas. Y sin darte cuenta te podrás ver ante una sintomatología que sí será de preocupar, ya que estarás ante una verdadera anemia. Cuando la pérdida de hierro es superior a la ingerida, ya estás gastando tus reservas de hierro. La ferritina son los depósitos de hierro almacenados en hígado, bazo y médula ósea, principalmente.

Un descenso de la ferritina ya te está alertando antes de un descenso de la hemoglobina y el hematocrito. Pues después de lo dicho, estás sólo ante el peligro si te automedicaste para aumentar y tus depósitos de hierro. El exceso de hierro es perjudicial para la salud. Administrado en dosis elevadas sin causa justificada, por medio de suplementación, constituye un grave peligro. El hierro queda almacenado, pudiendo llegar a provocar una enfermedad llamada hemocromatosis, pudiendo generar otro tipo de enfermedades como diabetes, cirrosis y dolencias cardiacas y óseas.

Si gastamos más de lo que ingerimos, iremos desgastando las reservas de hierro y los valores de ferritina irán disminuyendo progresivamente. Ya puedes empezar a tener un cansancio mayor del que sueles tener, tras una sesión intensa de entrenamiento. Reservas de hierro al mínimo, hacen que no cumplan con las necesidades de unos glóbulos rojos que están en desarrollo, lo que origina que se produzcan menos glóbulos. Ya tienes que estar empezando a notar un bajón en el rendimiento en general, no sólo en entrenamientos intensivos. En situación fuera de la práctica de la bicicleta, quizás no aprecies ningún síntoma de cansancio.

La siguiente etapa es que empiezan a disminuir los valores de hemoglobina y hematocrito. La anemia está en claro proceso de expansión y el número de glóbulos rojos empieza a descender. La médula ósea en su afán de proteger la falta de hierro, acelera la producción de glóbulos rojos muy pequeños, típicos de una anemia por falta de hierro. Aquí ya tienes otro dato a tener en cuenta a la hora de valorar la analítica: VCM (volumen corpuscular medio). Un valor bajo de VCM, indica una anemia microcitica o ferropénica.

Quizás no llegues a desarrollar una anemia en condiciones, pero cuando empieces a notar síntomas como los que te detallamos a continuación, visita a un especialista que te hagan una analítica en toda regla. Posibles síntomas:

  • Tener más frío de lo normal y hormigueo en punta de dedos de las manos o pies

  • Ritmo cardiaco rápido

  • Debilidad y fatiga

  • Dificultad al respirar

  • Palidez en la piel

  • Mareos o vértigos

  • Dolores de cabeza e irritabilidad

  • Ciclos menstruales irregulares o falta de ellos

  • Llagas

  • Cicatrización lenta de las heridas

¿Cómo prevenir una anemia?

Una correcta alimentación, con un aporte equilibrado de todos los nutrientes, es la mejor prevención para evitar una posible anemia. Pero quizás hay grupos de riesgo, que pueden ser más propensos a desarrollarla. Podría ser el caso de las mujeres debido a sus ciclos menstruales o el de los vegetarianos.

El hierro se encuentra en fuentes animales y vegetales. El que se encuentra en los animales se absorbe mucho mejor que el de los vegetales. El hígado es una fuente rica en hierro, especialmente el de pollo. La carne de ternera y ciertos mariscos como ostras, mejillones y berberechos también son ricos en este oligoelemento.

El hierro de los vegetales se absorbe mucho peor ya que no contiene hemoglobina (no hemo). Es el caso de los cereales integrales, frutos secos (almendras, nueces, pasas, avellanas, pistachos, etc.), legumbres (lentejas, guisantes, habas, soja), verduras (brecol, espinacas, coles de Bruselas, alcachofas), etc.

Sin embargo no debemos utilizar sólo una fuente de administración de hierro, animal o vegetal, ya que para lograr la mejor fijación de este oligoelemento en nuestro organismo también es conveniente la aportación de ácido fólico (antiguamente se denominaba vitamina B9) y, aunque está presente en algunas carnes, es más abundante en el reino vegetal (fólico viene del griego folia = hoja). Como siempre, lo mejor es la variedad en la dieta.

En el caso de utilizar frecuentemente la supercompensación de hidratos de carbono, debes realizar un aporte extra de alimentos ricos en hierro. Habrá que tener más cuidado en épocas como el verano, donde la sudoración puede incrementar las pérdidas de hierro. En el caso de seas vegetariano, deberías buscar un aporte extra de hierro como podría ser el de la espirulina, la levadura de cerveza, la soja o el polen.

Inhibidores de hierro

Hay ciertos alimentos que no debes combinar en una misma comida, ya que dificulta la absorción del hierro. Cuando tomes alimentos ricos en hierro, no deberías mezclarlos con pan ni con té, café o alcohol. Sin embargo, hay otros elementos como la vitamina C, que hacen todo lo contrario: potenciar la absorción del hierro.

Este artículo es meramente informativo; para aclarar algunos conceptos a deportistas aficionados, se ha redactado de manera deliberadamente esquemática y carece de valor científico. Insistimos en lo que ya remarcamos antes: al menor síntoma debes acudir a tu médico para que sea él quien determine, a través de un diagnóstico o de la analitica correspondiente, cual es el origen de tu debilidad.

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