INFORME: Los extremos de la aerodinámica

Cuando superamos una velocidad de 20 kilómetros por hora sobre la bicicleta, de todas las dificultades que debemos superar, la más importante es la resistencia contra el viento, hasta el punto de pasar a ser el factor más importante cuando intentamos rodar a una velocidad alta durante un espacio de tiempo elevado.
Pablo Bueno -
INFORME: Los extremos de la aerodinámica
INFORME: Los extremos de la aerodinámica

Un cuerpo, al trasladarse en el espacio, desplaza una cantidad de aire que genera un flujo que se ve incrementado, de manera directa, cuanto mayor es la velocidad y la superficie de contacto con la atmósfera. Para calcular la resistencia que ofrece un cuerpo a cualquier fluido, y el viento lo es, (resistencia inducida) se multiplica la velocidad, al cuadrado, por la constante 0,25 (0,25*V2) y por tanto es directamente proporcional al cuadrado de la velocidad. O lo que es lo mismo, para escapar de los tecnicismos que a muchos os aburren: cuanto mayor sea la velocidad más se incrementa la resistencia aerodinámica de una manera parabólica.

Muchos cicloturistas piensan que "esto no va conmigo, yo no hago contrarrelojes" pero si intentamos mantener velocidades mantenidas, tan insignificantes como 30 o 35 km/h, la mayor parte de la energía que consumamos durante el pedaleo la estaremos invirtiendo en luchar contra el viento.

Primer ejemplo: el huevo volador

Dicen que la recta que hay cerca de la ciudad de Battle Mountain, en el estado de Nevada, es la más larga y horizontal de todos los Estados Unidos de América. Es la ruta estatal 305 y en ella, el pasado mes de septiembre de 2015, Todd Reichert, tras conseguir financiar un proyecto que costó 30.000 dólares y que obtuvo mediante una emisión de crowdfunding, (en la plataforma Kickstarter), batió el récord del mundo pedaleando dentro de esta bicicleta específica para lograr la máxima velocidad posible. Que los "puristas" no se precipiten argumentando que esto no es una bicicleta, se trataba de conseguir batir el récord de velocidad "desarrollado mediante tracción humana".

Rozando los 140 km/h (139,45) fue capaz de mantener esa velocidad punta durante sólo 5,1 segundos, y corresponderían a los 200 metros finales de la prueba.

El prototipo de bicicleta, elaborada mayoritariamente con fibra de carbono, pesaba 25 kilos y estaba fabricada por la empresa Aero Velo. En el vídeo podéis ver los momentos más significativos de esta prueba.

Segundo ejemplo: un plato de 120 dientes

Si sólo se tratase de desarrollar la máxima potencia de nuestras piernas aplicadas a una bicicleta, sin padecer las nefastas consecuencias aerodinámicas del roce contra el viento, esto es lo que se podría conseguir, como lo hizo el 16 de marzo de 2013 Brent Atkins,  un canadiense que logró pedalear sobre un rodillo de rulos a 148 km/h en un gimnasio de Ottawa. Como no era necesario enfrentarse a la resistencia aerodinámica, la retención por rozamiento era mínima y la aceleración de la gravedad era constante (ausencia de subidas) Brent logró mover un desarrollo de 120 dientes en el plato y 15 en el piñón trasero. Al parecer existe un récord de 202 kilómetros por hora en condiciones similares, pero no hemos conseguido datos fiables, ni testimonios de aquella prueba.


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