Prepara una nueva temporada

¿Estás a punto de retomar la bici y te asaltan las dudas?, ¿Pinchaste la pasada temporada por una preparación dudosa y quieres revancha este curso ciclista? Sigue leyendo para lograr una base que te permita disfrutar meses después en tus marchas favoritas.
Chema Arguedas | 05 / 11 / 2014 - 12:11
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Se puede dar una situación un tanto comprometida si al salir a entrenar te alcanzan por detrás un par de conocidos, que suelen andar menos que tú, y te preguntan:

¿Qué te pasa que vas tan despacio y a molinillo? Si les dices que estás cansado, que has salido a soltar piernas y lo que quieres es sudar, la cosa no pasará a mayores. Pero si les dices que estás haciendo un periodo de acondicionamiento general y que has vendido tu corazón a un pulsómetro que no te deja pasar de un determinado ritmo cardiaco, con la finalidad de capilarizar al máximo tu masa muscular a nivel de tronco inferior, y que además estás optimizando la zona metabólica que facilitará a la larga el ahorro de combustible, ya nunca serás el mismo a sus ojos. Posiblemente, en la Edad Media, esas palabras llegarían a la Inquisición y serías pábulo de las llamas. Y todo por decirles que estás entrenando.

Lo primero que debes plantearte antes de organizar o planificar un entrenamiento es utilizar el sentido común. Olvídate de si fulanito o menganito hacen una cosa u otra y de intentar emular a aquellos que salen por la televisión. Analiza qué tipo de pruebas o marchas sueles realizar y características de las mismas, tanto en orografía como en intensidad. Bueno, no te rompas mucho la cabeza en analizar esos detalles porque te dará igual. Tanto si son pruebas llanas, cuesta arriba o cuesta abajo y a velocidades de vértigo, hacer una base es sagrado si quieres llegar a buen puerto y la única forma de conocer todo el potencial que llevas dentro.

¿Y qué es entrenar?

Podríamos decir que es aplicar estímulos físicos con el objetivo de provocar una serie de adaptaciones fisiológicas, metabólicas y musculares y así alcanzar nuestro máximo estado de forma. Y en función de cómo, cuándo y a qué intensidad sean aplicados esos estímulos obtendrás los resultados... o te prenderás fuego, por ejemplo.

Estamos a las puertas de una nueva temporada. Los más madrugadores, que tienen las competiciones o pruebas durante enero y febrero, ya habrán comenzado. Pero la gran mayoría de ciclistas, en los dos últimos meses del año es cuando comienzan a dar sus primeras pedaladas orientadas a eventos más cercanos a la primavera. Mientras para algunos será un reencuentro con su bicicleta después de muchos días, inclusive meses, para otros se podría decir que será un punto y seguido. Mientras algunos tienen muy claro cómo ha de ser su comienzo y la planificación de la futura temporada y apenas les surgen dudas, otros recogen las suficientes como para que su entrenamiento se convierta en una continúa incertidumbre.

Intenteramos argumentar el porqué debes darle un mayor protagonismo al volumen de entrenamiento en detrimento de la intensidad. No olvides que la cualidad física sobre la que se asientan todas las demás cualides es la resistencia aeróbica y ésta tiene un amplio margen de trabajo. Teóricamente, y a falta de una prueba de esfuerzo que brinde exactitud, desde el 65% al 80% de la frecuencia cardiaca máxima. Por lo tanto, no desprecies los valores más bajos de la misma a la hora de rodar y si lo haces debes tener en cuenta que pones en riesgo el principio de progresión.

En la siguiente página os explicamos la importancia de establecer un periodo considerable de descanso entre temporadas y de alargar el periodo este periodo de acondicionamiento en el que trabajaremos la base.

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