A Remco Evenepoel no le basta con ganar; busca hacerlo a lo grande, con épica. Es su carácter y de eso -de carácter de campeón- anda sobrado. Tirando de orgullo y de un talento que le rebosa por los poros, emprendió otras de sus largas cabalgadas donde fue reventando poco a poco a todos a sus compañeros de aventura hasta firmar en La Cruz de Linares su tercera victoria en esta edición de La Vuelta, tras las logradas en Arinsal y Larra-Belagua.
Una nueva victoria -la nº 50 de su palmarés, ¡y solo tiene 23 años!- marca de la casa. A lo Remco. Sin dudar, sin pedir ayuda ni relevos. Buscó con insistencia la fuga (conformada por 14 ciclistas, con gente del nivel de Damiano Caruso, Andreas Kron, Nico Denz Egan Bernal, Max Poole...), fue el que más trabajó en la misma hasta abrir un hueco de diez minutos, la fue seleccionando en las subidas a San Lorenzo y Tenebredo, y dio el golpe definitivo en la primera de las dos ascensiones a La Cruz de Linares, donde soltó a Caruso y Poole para marcharse decidido hacia un nuevo éxito que remató -con casi cinco minutos de ventaja sobre el italiano del Bahrain, segundo, y más de nueve respecto al grupo de favoritos-, tras volar en solitario los últimos 29 km, incluyendo una segunda subida a este puerto inédito de 8,3 km al 8,6%.
Una exhibición con mayúsculas de un ciclista que, filias y fobias al margen, es una bendición para este deporte. Dejando de lado al Jumbo-Visma, Remco es uno de los pocos alicientes que presenta una Vuelta a España que sigue bloqueda por la enorme superioridad de los ciclistas de amarillo y negro.
En un nuevo episodio del desconcertante serial que están protagonizando los neerlandeses, en la última etapa de alta montaña de esta Vuelta sí se han respetado los galones del líder, un Sepp Kuss que se acerca al triunfo final después de que, sin ataques de sus compañeros y con Jonas Vingegaard marcando el ritmo en la subida, el danés cediera en los últimos metros ante las aceleraciones de Juan Ayuso y Enric Mas. Se dejó 9" en meta, con lo que queda a 17" del maillot rojo (Roglic sigue a 1´08"). ¿No tenía piernas o se dejó llevar? Nunca lo sabremos. La realidad es que el de Durango (Colorado) está mucho más cerca de hacerse con su primera gran vuelta.
Entre los favoritos, la subida a La Cruz de Linares se hizo en su parte inicial, la más dura, al ritmo que marcó Bahrain Victoriuos, y en concreto Wout Poels. Fue de nuevo el equipo más incisivo, con Mikel Landa pasando al ataque en varias ocasiones sin poder abrir hueco. En las primeras rampas lo había intentado un Aleksandr Vlasov (BORA) que acabó cediendo.
Fue entonces cuando Jonas Vingegaard se puso al frente del grupo para marcar un ritmo que no tuvo problemas en seguir Kuss. Hoy el Jumbo-Visma trabajó en equipo y sin ataques fuera de lugar. Quedaron seis en cabeza, los más fuertes de esta Vuelta a España: junto a los tres Jumbo-Visma, los españoles Ayuso, Landa y Mas. El del UAE pasó al ataque entrando en los últimos 1.000 metros, y el balear del Movistar contraatacó con otra aceleración a falta de 500. Sólo cedió Vingegaard -9"-, lo que allana el camino hasta Madrid a Sepp Kuss y puede que calme el debate que se había generado alrededor de un equipo tan poderoso que solo encuentra enemigos en casa.
Mañana viernes la 19ª etapa llevará a los ciclistas desde La Bañeza hasta Íscar (Valladolid), con un trazado de 177,1 km llano que será una nueva oportunidad -la penúltima- para los velocistas.
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