AÚN NO ME DEFINO DEL TODO. Soy un tío polivalente, siempre que hay dureza en las carreras me va bien. Espero ir definiéndome con cada competición y ver qué ciclista soy, aunque poco a poco me estoy ganando mi espacio. Voy bien en la montaña y también puedo rodar fuerte en el llano. Soy un poco de todo. A veces estoy para ayudar al resto de compañeros, y otras para disputar yo. Me ha faltado rematar esta temporada, pero debo tener un poco de paciencia porque el trabajo está ahí y sé que pronto llegará el triunfo.
EL AÑO PASADO ESTABA MUY ENCHUFADO. Gané el Tour de Qinghai Lake y también la tercera etapa de Limousin, que era la más dura. Aquella fue una victoria muy importante para mí. Ese día me dieron libertad en el equipo y la aproveché. La verdad es que en 2024 estaba muy enchufado, disfruté mucho de todas las carreras que hice con Caja Rural-Seguros RGA. Me desenvolvía muy fácil. Más que esos dos triunfos, me quedo con la temporada entera; fui muy regular. Cuando te metes en un bucle bueno, empiezan a salir las cosas y todo va rodado. Quiero volver a estar así.
A LA BICI DE REBOTE. Comencé un poco tarde, ya de juvenil con 17 años. Antes jugaba al fútbol que me gustaba mucho. Era delantero, pero no muy bueno. Juan Carlos Rosero, que había sido ciclista profesional en Ecuador, vino un día a mi pueblo con la idea de formar un proyecto de ciclismo. Acudió a mi colegio y nos lo explicó. Me apunté y desde entonces no he parado hasta ahora. En aquellos tiempos nos facilitaban incluso las bicicletas porque en el pueblo no teníamos la capacidad económica para que cada niño tuviera su propia bici. Esos fueron mis comienzos y luego, con los resultados que obtuve en juveniles, ya pasé directamente a un continental ecuatoriano.
CONTADOR Y NAIRO, MIS ÍDOLOS. De mi mentor, Rosero, aprendí que sin sacrificio no hay éxito. Por eso siempre he admirado a Alberto Contador, que también lo decía. Como a Nairo Quintana, que cuando empecé a correr despegaba definitivamente ganando el Giro y haciendo podios en el Tour. Pegaba muy fuerte y a Ecuador nos llegaban mucho sus éxitos. Ahora es mi compañero de equipo y hemos hecho bastantes carreras juntos esta temporada, incluido el Giro de Italia. Todavía no me lo termino de creer. Parece que ha pasado un montón de tiempo de aquello, pero no es tanto y hoy lo tengo a mi lado.
LA VICTORIA ES ADICTIVA. Recuerdo mi primera competición, una clásica cerca de mi pueblo, y no me fue nada bien (ríe). Sirvió para aprender, pero me divertí mucho y no tardé en empezar a ganar. Con el primer triunfo sentí unas emociones que no se pueden describir, de las que enganchan y sólo tienes ganas de saborear eso mismo en cada carrera una y otra vez. Compites para ello, porque la victoria es adictiva.
PRIMER SALTO DEL CHARCO PARA OLVIDAR. Llegué tarde a Europa porque Ecuador todavía no estaba en el mapa ciclista y me costó. La primera vez que di el salto al charco fue una experiencia muy mala. Me ofrecieron correr con el Equipo Bolivia, empezamos la temporada en Argentina y luego nos fuimos a España. Hice todo el papeleo y los trámites, el vuelo de ida me lo pagué yo, pero no tenía muchos más recursos; era muy joven. Entonces comenzaron a decirnos que no había carreras y tampoco dinero para pagarnos. Muchos se fueron a sus casas, nos quedamos dos colombianos y yo en casa de un mecánico, en Salvatierra, al que tampoco pagaron. Fue un año perdido. Recuerdo que para volver a casa me tocó pedir dinero porque no tenía ni para el autobús al aeropuerto. Por medio de la Federación había logrado que me sacasen un billete de avión desde Madrid hasta casa. Al final conseguí el dinero para el autobús hasta Barajas y pude coger el vuelo.
VIAJE DE IDA Y VUELTA. Regresé a casa y pasé a correr con el Movistar Ecuador. Empecé a ganar y me contactó el mánager de Carapaz para venir a prueba al Caja Rural amateur. Al principio dudas porque desconfías, pero pensé que no tenía nada que perder y me fui a probarlo por última vez. Si no salía bien, retornaría a Ecuador. Comencé muy fuerte, gané la Vuelta a Navarra y unas cuantas carreras más. A mitad de año ya había firmado el paso a profesionales
para la temporada siguiente. Valoro mucho lo que tengo ahora. Si me dicen que debo pasar otra vez por lo mismo para llegar hasta aquí, volvería a hacerlo. Disfruto de todo esto, de las grandes carreras. De pequeño era lo que veía por televisión y ya formo parte de ello.
QUIERO GANAR ETAPAS EN LAS GRANDES. Conseguir alguna victoria importante es mi sueño. Me gustaría correr el Tour de Francia, pero preferiría que no me recuerden por ciertas victorias sino por haber sido un ejemplo para los más jóvenes. A los chicos en Ecuador les digo que no se den por vencidos, que a la primera a veces no salen las cosas. Hay que tener constancia. He pasado por malas experiencias y no me he rendido. Y me ha acabado saliendo. Cuando uno tiene un sueño, hay que pelear por él.
ME GUSTARÍA SER COMO PELLO BILBAO. No me fijo en un corredor específico, pero me gusta mucho Pello Bilbao. Cuando pasé a profesionales me llamaba la atención porque siempre estaba ahí, disputando. Era el ciclista que yo quería ser.
