Chris Froome, cuádruple ganador del Tour de Francia, mantiene intactas sus ilusiones por volver a su mejor nivel, pero a la vez despeja las críticas que indican que es un corredor cerca de su retirada. El británico de origen keniano, a sus 35 años, sale al paso de algunos que se atreven incluso a reirse de él.
"Después del Tour de los Alpes y el Tour de Romandía, escuché a mucha gente en las redes sociales diciéndome que dejara mi bicicleta o que estaba acabado. Todo eso me hace reír. No saben lo grave que ha sido mi lesión y lo lejos que he llegado. No saben quién soy. No soy alguien que se rinde y sé que puedo hacerlo", indica en un vídeo del equipo el también doble ganador de la Vuelta y maglia rosa del Giro.
Froome, clasificado en el puesto 93 en el Tour de los Alpes y en el 96 en Romandía, considera que necesita tiempo y trabajo, y está dispuesto a asumir ese sacrificio."Cuantas más críticas recibo, más motivado estoy para hacer más", subraya.
El objetivo del ciclista del Israel Start-Up Nation es el Tour de Francia, carrera que preparará con una concentración en Tenerife. "Siento que voy progresando y me siento bien en el pelotón. Volveré a Tenerife durante dos semanas para hacer un trabajo intenso en altura. Las últimas carreras me han ayudado mucho y disfruté experimentando esa intensidad en el pelotón. Eso me ayuda a recuperar las sensaciones", señala.
Su objetivo ahora en el plano físico será "perder algo de la masa muscular que gané durante mi rehabilitación".
